Un incentivo para la vivienda verde

Las hipotecas verdes generan buenas oportunidades para los proveedores de la industria; sin embargo, por ahora no se ve cuándo podrán florecer y obtener mayores beneficios.
Vivienda Verde  (Foto: David Peon)

Daniel y Cecilia Paderco, viven en la unidad habitacional Tecámac, desde hace seis meses no han usado el calentador de gas. El agua les viene del calentador solar que compraron junto con la hipoteca verde de Infonavit. Esta pareja, que gana 7,000 pesos al mes, ahora gasta 50% menos en gas. Un cilindro de 20 kilos de casi 200 pesos les rinde dos meses, y lo utilizan sólo para cocinar.

Los Paderco pagarán en 24 años 12,000 pesos adicionales al precio de su casa de 264,000 pesos, para tener el calentador solar con un respaldo de gas, un juego de focos de bajo consumo, escusados y grifos ahorradores de agua.

Hasta ahora, la familia se ha ahorrado unos 600 pesos en seis meses con el puro calentador solar. Pero en Tecámac la gran mayoría tiene calentador convencional, el desafío para los proveedores de equipos ahorradores de energía es lograr que los promotores de vivienda también vendan sus equipos.

El Infonavit y una docena más de instituciones y empresas dedicaron un año de investigación para que el kit de ecotecnologías asegure al comprador de una casa con Hipoteca Verde (HV), un ahorro mínimo de 215 pesos al mes.

El programa de HV nació hace cuatro años, con una prueba piloto a mediados de 2007, y tuvo el banderazo de manera formal en marzo pasado.

Con la instalación de los equipos de la HV, el gobierno federal busca que los Pederco -y miles de familias nuevas que compren casa- consuman 30% menos electricidad, 50% menos gas y 66% menos agua.

El Infonavit financiará la compra de 3.1 millones de casas en este sexenio y 800,000 serán con HV. Estarán sobre la mesa entre 8,800 y 12,000 millones de pesos para proveedores de ecotecnologías.

Los proveedores ya se frotan las manos. En principio, la tajada mayor podría ser para calentadores solares y los industriales del aislamiento térmico. "El negocio es del que esté preparado primero", dice Jorge Ferro, director de Mercadotecnia del Negocio de Calentadores, de Grupo Industrial Saltillo (GIS), la empresa que fabrica los aparatos Calorex, y que afirma tener 70% del mercado de calentadores de agua convencionales.

GIS ya desarrolló un modelo apto para HV y otro para nivel residencial alto. Busca vender 200,000 en unos años más, es decir, 20% del total de equipos que venden al año. Un gran salto, considerando que la venta de modelos solares ha sido cuesta arriba por muchos años, al menos, para calentar el agua de la ducha, que sólo representa 3% de las ventas nacionales.

El grueso de las ventas de equipos de calefacción solar han sido para albercas (69% en 2007, según la Asociación Nacional de Energía Solar).

Se presenta una gran oportunidad para masificar el uso de estos equipos, dice el experto Odón de Buen, presidente de la consultora Energía, Tecnología y Educación. La escalada de los precios del gas y la baja en las tasas de interés han vuelto accesible la inversión en estos equipos.

Desde 2007, Infonavit y media docena de instituciones investigan qué tecnologías hay para ahorrar consumos, qué tan eficientes son y qué ahorro generarían al consumidor; identificaron 10 regiones bioclimáticas y el tipo de equipos que podrían servir más en cada una.

La HV es un préstamo de entre 11 y 15,000 pesos por arriba del crédito de la hipoteca. Las tecnologías que se instalen deben traerle al consumidor un ahorro de cuando menos 215 pesos al mes (y puede llegar a 546, según el Infonavit).

Esta hipoteca lleva de fijo focos ahorradores, un WC, regadera y grifos de menor consumo de agua.

Dependiendo de la región donde esté la casa, podrá añadírsele ya sea aislamiento térmico, el calentador solar, calentadores de paso o sistemas de aire acondicionado eficientes.

Aunque ya hay un listado de equipos preautorizados, Infonavit está abierto a sumar soluciones. Y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, por contrato de Semarnat, evalúa una larga serie de alternativas, como los reguladores de picos, y celdas fotovoltaicas para la generación de electricidad que, por ahora, están fuera de la mira, pues costarían cerca de 5,000 dólares por casa.

Otro ganador podría ser el sector de aislamiento térmico. Estos materiales son la solución que mayores ahorros puede traer en los consumos de electricidad, dicen los expertos.

Pero estos industriales no parecen tan emocionados como los de energía solar, pues llevan años picando piedra en México para convencer a autoridades y constructores de abrirle paso a sus productos.

"El problema es que (los constructores) no han querido meterlo porque va contra su margen de utilidad", comenta Fernando de Aragón, directivo de Mexalit. Además, el gobierno ha sido muy lento en generar la normatividad o en hacerla cumplir.

La HV estableció que el aislamiento térmico irá en paquete con equipos eficientes de aire acondicionado. Los industriales consideran que esto limitará su negocio.

"No necesariamente las personas que compran estas casas van a querer un equipo de aire acondicionado, porque no pueden permitirse ese gasto en electricidad", explica Jenny Tardan, directora general de la Asociación de Empresas para el Ahorro de la Energía en la Edificación, que reúne a gigantes como Dow Química Mexicana, Basf, Cemex y Mexalit.

Pero según Infonavit, hay negocio para más. Se abre una oportunidad a empresas regionales con soluciones locales, opina el gerente de Diseño de Productos de Crédito de Infonavit, Jorge González Durán. El calentador solar que sirve para Aguascalientes no será el apropiado para Cancún, por la corrosión y el riesgo de huracanes, que probablemente hagan necesario el fácil desmonte de los equipos en las azoteas.

Para González Durán, lo que hoy se presenta como HV es una plantilla sobre la cual hay que construir.

Y ya hay compañías pidiendo ajustes. Es el caso de los fabricantes de escusados, Grupo Lamosa, que está viendo con Infonavit que sea más exigente e incluya en el programa equipos más modernos para los sanitarios. La HV requiere instalar WC con tanques de seis litros, que es la norma vigente desde 1986, cuando ya existen equipos más ahorrativos.

Lamosa, que afirma contar con 22% del mercado nacional, tiene un modelo con opción a una descarga de tres litros y otra de seis; y otro modelo que opera con 4.8 litros.

La empresa busca que se establezca una tecnología de 4.8 litros, de tal manera que una familia de cuatro personas, que usa el baño 16 veces al día, ahorre hasta 16 litros. "Si en Monterrey no lo hacemos, en siete años ya no vamos a tener agua", advierte Jorge Bárcena, gerente de Planeación y Mercadotecnia de Sanitarios Lamosa.

Según González Durán, se abren oportunidades a los negocios en cuando menos tres segmentos, además de los equipos previstos por la HV: Primero, "todo aquello que ayude a medir mejor los impactos. Sensores, medidores de luz, de agua, que den los consumos de inmediato y mejor. Segundo, soluciones locales, por ejemplo, en materia de calentadores solares. Y, tercero, producción de materiales de construcción con menor costo energético y mayor uso de materiales renovables.

Los peros
Desde que terminó el piloto, el tema entró en un impasse, coinciden varias fuentes. Creen que se debe a una resistencia de los desarrolladores por alterar sus modo producción, sin un incentivo económico al frente. Y es que Infonavit les puso una zanahoria y se las quitó después: en 2007, los funcionarios ofrecieron pagarles las HV de inmediato, cuando el pago de los créditos de vivienda convencional toma tres o cuatro meses, dijeron las fuentes.

"Arrancó con muchos bombones, para que arrancara bien", cuenta Jorge Solano, director Comercial de Grupo Sadasi.

Pero la marcha se volvió lenta a final del año. El incentivo, que en realidad fue un acuerdo de palabra con las desarrolladoras, no fue aprobado por el consejo del Infonavit. "GEO tenía la intención de entrar fuerte y se detuvo a finales del año pasado. Nos quedamos con equipos en bodega, un stock de varios millones de dólares", cuenta David Mekler, de Heliocol.

"Si hubiéramos sido una empresa chica nos habrían tronado y retronado", comenta Mekler cuya compañía dice tener 42% del mercado solar.

"La meta (de 2007) era 5,000 y se quedó en 600", dice Solano, de Sadasi. Esta constructora fue la que más casas metió al piloto, unas 400 de las 647. Sus vendedores repelaron: prometieron escrituración inmediata a las HV, y no cumplieron.

A finales de mayo, y a tres meses del arranque formal de hipoteca verde, 17 constructoras habían registrado 3,605 viviendas con ese equipamiento en 10 estados. Pero de esas miles de casas, sólo 434 tenían ya un comprador, informa Jorge González Durán, del Infonavit.

Aunque algunos proveedores se muestren suspicaces, Infonavit no baja la meta: serán 800,000 HV para finales del sexenio. Y para alcanzar esos números, recorrerá otros caminos. "Vamos a llevarlo a compra de vivienda usada y a mejoramiento de vivienda", señalan sus funcionarios.

Jorge Solano, de Grupo Sadasi, plantea que el Instituto debe autorizar hipotecas verdes como un préstamo adicional para todo tipo de vivienda, en lugar de restringirlo a la vivienda económica; esto incentivaría el mercado. Los proveedores dicen que para que la HV tenga bríos, debe haber incentivos para los desarrolladores.

Lo que ocurra con las hipotecas verdes será clave para detonar una demanda por estos equipos, dice Odón de Buen.

Muchos ojos están puestos en esos detalles que determinarán que el comprador de vivienda apueste por esas tecnologías de ahorro. Que los productos den los ahorros que prometen y se desarrolle una red de proveedores con permanencia y garantías en el mercado. Los proveedores esperan normas y sistemas de certificación que hagan que la competencia sea sostenible y pareja. Arturo Echeverría conformó su empresa Espumados de Estireno S.A. en 1975, ahora él es uno de los principales proveedores nacionales certificados por el FIDE para HV.

Para contar con tecnologías ahorradoras de calidad y garantizar su calidad el Infonavit recurre al Instituto Nacional de Ecología (INE) para que certifique la calidad del producto, señala González Durán.

Una certificación que para algunos proveedores podría resultar demasiado exigente. "Los productos se prueban en laboratorios, de acuerdo al sistema de metodología establecido en México. Si el producto cumplió con los indicadores especificados en el sello FIDE, en ese momento el sello le otorga este reconocimiento a los proveedores por dar cumplimiento a la tecnología que los avala como equipos ahorradores de energía eléctrica", explica Javier Ortega, Gerente de programas piloto del FIDE.

El mismo procedimiento lo realiza la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Co,isón nacional de Ecología (Conae).

Para Echeverría, también al frente de la Asociación de Empresas para el Ahorro de Energía en la Edificación (AEAEE), el problema es que "hay empresas mexicanas que no se han preocupado por obtener el sello FIDE y por lo tanto no califican".

En la medida que la demanda crezca habrá mayores participantes en el sector.

(Con información de Expansión y Cristina Calvo)

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