Influenza roba cámara a Ley Obra Pública

En sesión exprés el Congreso mexicano aprueba paquete de reformas, entre ellas la de Obra Pública; Nueva Ley pretende destrabar candados y frenos burocráticos al Programa Nacional de Infraestructura.
Alonso García Tamés  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Redacción Obras y Alejandra Leglisse / Houston
CIUDAD DE MÉXICO -

La avalancha informativa sobre la epidemia de influenza porcina, dejó las manos libres a los diputados para aprobar ‘en paquete’ una serie de reformas legislativas entre las que se encontraba la nueva Ley de Obra Pública Federal.

En cierta medida, los cambios realizados son similares a la propuesta que venía realizando la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). Entre ellos están:

  1. La iniciativa privada tendrá la facultad de proponer a las distintas dependencia la puesta en marcha de estudios, planes y programas para la ejecución de obras de infraestructura.
  2. Quien proponga los proyectos estará facultada para participar en los mismos.
  3. Estados y municipios estarán facultados para promover y presentar estudios, planes y programas a las dependencias, sin que esto las obligue a realizarlos.
  4. La Ley de Obras regulará algunas disposiciones (relacionadas con obras y presentación de proyectos) que actualmente pertenecen a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

En la oscuridad
Lejos de aprobarse entre bombos y platillos --como esperaban las principales cámaras y asociaciones del sector de la construcción que cabildeaban la ley hace más de un año—el nuevo ordenamiento legal pasó desapercibido, hasta para los propios constructores.

"Banobras no esta trabajando, eso significara más retrasos en los proyectos", comentó uno de los asistentes al Séptimo Foro de Liderazgo de Infraestructura CG/LA que se lleva acabo en Houston, Texas.

Algunos de los empresarios mexicanos que asisten al foro coincide en que la mayoría de los proyectos de infraestructura están detenidos como consecuencia del encarecimiento de los créditos comerciales para financiarlos.

Además, los constructores prevén que el impacto de la crisis porcina complicará aún más la situación por la que atraviesa el sector, al que el presidente Felipe Calderón ha apostado para la reactivación de la economía.

Los bancos de desarrollo, sobre todo los locales (como Banobras en México) tendrán que asumir un rol más activo para hacer frente a la problemática del sector, afirma Norman Anderson, presidente de CG/LA.

Al respecto Alonso García Tamés, director general de Banobras explicó que Banobras apoyará al sector dando deuda subordinada para que los proyectos puedan calificar para el otorgamiento de créditos comerciales.

Antes de la debacle financiera, el capital que aportaba el sector privado era de 25%, actualmente piden 50%, así espera mantener vivos los proyectos. Un ejemplo, será el aeropuerto de la Riviera Maya, cuya inversión total esta prevista en 342 millones de dólares y que tendrá una deuda subordinada de 25 millones de dólares.

García Tamés aseguró que la licitación del tan polémico aeropuerto en Quintana Roo arrancará en junio de este año.

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