Un gran diseño no basta

El Arq. Sergio González afirma que los arquitectos mexicanos deben experimentar nuevas tecnologías; González es el coordinador de Dibujo por Computadora en el despacho Coop Himmelblau en Viena.
Sergio González  (Foto: Cortesía Sergio González)
Nora Vasconcelos

Desde hace cuatro años, Sergio González recorre en bicicleta las calles de Viena, la capital austriaca, rumbo a su oficina del despacho de arquitectura Coop Himmelblau (CHBL), fundado en 1968 en Viena por Wolf D. Prix, Helmut Swiczinsky y Michael Holzer.

Como coordinador de Dibujo por Computadora, González es responsable de 13 proyectos de gran escala, como el Busan Cinema Center, en Corea del Sur (131 millones de dólares); el Rhein Main Arena de Frankfurt (66 mdd); la Town Town Office Tower en Viena (80 mdd); el Musée des Confluences, en Lyon, Francia (130 mdd), y también desarrolla el proyecto para el nuevo edificio del Banco Central Europeo, que deberá estar listo en 2011.

Con algo más de 120 empleados y operación en Alemania, Holanda, Francia, Italia, Estados Unidos y México, entre otros países, CHBL fue clasificado el año pasado en la posición 83 del listado de los 100 despachos de arquitectura más grandes del mundo, que elabora anualmente la revista británica Building Design.

Como casi todos los despachos de ese listado, CHBL tiene una estructura empresarial y se rige por normas de mejores prácticas corporativas con el fin de competir por los mayores contratos de diseño arquitectónico del mundo.

Este tipo de prácticas está muy alejada de lo que sucede con los despachos mexicanos. De esto habla con Obras Sergio González, quien a sus 42 años ya ha trabajado con Enrique Norten, Alberto Kalach, Daniel Álvarez y Javier Calleja, entre otros.

 

Ser financieramente productivo y generar arte, ¿es contradictorio?

La simbiosis entre economía y arte es un factor importantísimo. Por ello, cuando se llama a los arquitectos a un concurso internacional, se espera que sus proyectos aporten al patrimonio del país contratante.

 

¿Se puede hablar de arquitectura corporativa?

Es evidente que deben imprimir su sello en cada una de sus obras, sin embargo, deben integrar también el fenómeno de la globalización. El arte corporativo es resultado del proceso arquitectónico. Es más una consecuencia que un origen.

 

¿La ejecución de proyectos millonarios ejerce presión en lo creativo?

En este despacho, la creatividad es parte fundamental de la atmósfera que se respira.

Todos nos sentimos responsables de cada proyecto y evidentemente ello genera tensión para lograr objetivos, cumplir con tiempos y presupuestos.

 

¿Qué se requiere para desempeñar tu posición en CHBL?

Una cosa importante es tener la piel gruesa para aceptar y aprender de críticas por la imagen que los mexicanos tenemos en el extranjero vía películas, televisión, música y otros medios.

También se necesita tener una meta identificada y trabajar a diario en ella. No se trata sólo de ‘no dejar para mañana…’ sino también de ‘hacer un poco hoy, de lo que se puede hacer mañana’. Es importante identificar también el momento de aprender y el momento de enseñar.

 

Esa crítica ¿se extiende a la arquitectura mexicana?

La arquitectura mexicana actual mantiene un lenguaje muy conservador. La experimentación de nuevas formas y técnicas no representa la extinción o la negación de nuestras raíces, por el contrario, representa un nuevo reto para su inserción, de acuerdo con un sistema global del cual no debemos alejarnos.

 

¿Qué retos enfrentan los arquitectos mexicanos?

Es muy difícil competir cuando los sistemas educativos en arquitectura en México están rebasados por los europeos. Considero que los arquitectos tienen la responsabilidad de continuar con la construcción de su propia educación.

 

¿Y para tener competitividad global?

Considero que ya no es suficiente plantear un diseño extraordinario, se deben integrar además tecnologías ecológicas de vanguardia.

Los modelos tridimensionales generados por computadora sirven de base para el diseño estructural simulando las condiciones, no sólo de carga en un edificio, sino también las condiciones climatológicas y geológicas.

Todo esto debería ser tratado desde la formación del arquitecto en las universidades mexicanas. Algunas de ellas ya integran estos temas en sus programas académicos, sin embargo, el uso de nuevas tecnologías limpias no siempre es considerado al momento de construir, a pesar del evidente daño urbano que eso genera.

 

¿Cómo es trabajar con Wolf D. Prix?

El profesor D. Prix tiene el talento increíble de generar, con breves y fascinantes trazos, una idea, un concepto que habrá de convertirse en múltiples maquetas de estudio, imágenes digitales y dibujos bidimensionales.

Para mí es un reto diario poder colaborar en una oficina tan profesional y prestigiada, siempre comprometida con la vanguardia, la investigación y la proposición.

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