El reinado de la sofisticada simplicidad

Antonio Toca opina que las obras de grupo SANAA, se rigen por la simplicidad, y la transparencia; SANAA conquistó el Pritzker por lo refinado de su trabajo según el investigador de urbanismo.
Antonio Toca Fernández  (Foto: Obras)
Antonio Toca Fernández*

Es evidente que el Premio Pritzker sigue dando sorpresas. Así lo hizo el año pasado con Peter Zumthor (Obras 439) y éste, con Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, del grupo SANAA. Es muy estimulante que ahora se valore un conjunto de obras que son resultado de un intenso proceso de investigación sobre la simplicidad, el rigor geométrico, la transparencia y los límites de los edificios.

En 15 años, la modestia, el refinamiento y la ligereza del trabajo de estos arquitectos japoneses conquistaron un reconocimiento mundial, debido a que exploran, como pocos, las propiedades del espacio continuo, la transparencia y la materialidad, para crear una síntesis sutil.

Sus proyectos son una verdadera lección y un viaje acelerado, desde los límites de las dos dimensiones hasta la complejidad del espacio real.

Al inicio de sus proyectos, Sejima y Nishizawa trabajaron con formas simples: cuadrados o círculos (en los que ordenaron los espacios del edificio), que al elevarse y separarse con canceles de vidrio crean intersticios que producen transparencias y sobreposiciones inusitadas en el Museo de Arte de Kanazawa, como se vio en la exhibición de Sanaa que llegó el año pasado a la Ciudad de México.

Las esquinas redondeadas en los canceles de vidrio del Museo de Ohio producen extraordinarios efectos que exploraron después con vidrio traslúcido en las fachadas de la tienda Christian Dior, en Tokio, y en el Museo de Arte Contemporáneo, en Nueva York, sitio en el que enriquecieron su investigación mediante la ampliación vertical de las plantas del edificio en la tienda Dior, o con su desplazamiento en el museo de Nueva York.

La Escuela de Diseño, en Essen, es otra obra importante que incorporó, ahora en las fachadas, su continua investigación sobre las plantas bidimensionales, al proyectarlas en tres dimensiones en el interior del edificio.

El rigor inicial en sus plantas ortogonales se transformó en proyectos como el del edificio multiusos en Onishi, Japón, y la Casa Flor y el Pabellón temporal de la Serpentine Gallery, en Londres, haciéndose más libre al incorporar superficies y cubiertas onduladas. En esta etapa del desarrollo del grupo SANAA es evidente la influencia de algunas obras de Oscar Niemeyer, específicamente de su casa de Río de Janeiro (1953) y del parque Ibirapuera, en São Paulo (1954).

Sus trabajos más recientes: el Museo del Louvre, en Lens, y el Centro educativo Rolex, en Lausana, Suiza, completan su exploración, haciendo que las fachadas pulidas del museo reflejen el entorno del paisaje, al ocultar y revelar la superficie continua del edificio.

El Centro Rolex, que SANAA ganó en un concurso con tres premios Pritzker, es la culminación de una etapa y el inicio de otra de plena madurez, en la que la ondulación bidimensional se expresa en tres dimensiones que crean una obra extraordinaria. Jean Nouvel, que también concursó, les dijo a los organizadores que habían elegido el mejor proyecto, como un generoso reconocimiento a estos dos grandes arquitectos.

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*Arquitecto e investigador de temas de urbanismo.

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