Una ciudad sin lugar para las bicicleta

No es correcto impulsar la construcción de más distribuidores opina Celina Yamashiro; para la experta en temas de transporte esto se contrapone a optimizar el uso de la bicicleta.
Celina Yanashiro  (Foto: Patricia Aridjis)
Celina Yamashiro*

Un domingo me atreví a pasear en bicicleta por un tramo de la ciclovía que inicia en Ejército Nacional (Polanco) y concluye en el paraje La Cima de la delegación Tlalpan, en la Ciudad de México. Sin embargo, ya no pude continuar mi trayecto debido a la inseguridad, la infraestructura dañada, las obstrucciones y la falta de señalización.

El sistema público Ecobici y las ciclovías que impulsa el gobierno capitalino son atractivas, si se piensa en una forma sana para combatir la obesidad y el sobrepeso que padecen siete de cada 10 adultos mexicanos, así como en disminuir 45% los efectos de los gases de efecto invernadero que arroja el transporte. 

Hasta ahí suena bien. Lo que no queda claro es la política empleada para decidir dónde sí y dónde no se impulsará este tipo de infraestructura y cómo garantizar la seguridad vial y personal de los ciclistas.

Según la Secretaría de Transporte y Vialidad del DF, en la capital circulan 4.5 millones de autos al día y es imposible controlar el megaestacionamiento en que se han convertido las avenidas primarias y secundarias. Por otro lado, los automovilistas no están dispuestos a compartir con los ciclistas el poco espacio que hay para transitar, y menos, cederles un carril confinado. Eso, sin contar el creciente aumento de motociclistas.

Aunque el sistema público Ecobici, que cuenta con una inversión de 75 millones de pesos, intenta ser el parteaguas para motivar el uso de la bicicleta, lo cierto es que es considerado más como un instrumento de recreación y un atractivo turístico, que como una alternativa de transporte rápido que busca equidad y socializar a todos los sectores de la población.

La Ecobici sólo funciona en la Condesa y sus alrededores, en especial, para quienes deseen trasladarse a sus lugares de trabajo en un lapso de 30 minutos, con un costo anual de 300 pesos. Sin embargo, se olvida que en estas zonas hay más infraestructura y que la mayoría de las personas que trabajan allí viajan en transporte masivo o particular por la lejanía de sus hogares.

La Secretaría de Medio Ambiente (SMA)  de la capital del país reconoce que el mayor número de viajes en bicicletas se realiza en las delegaciones Tláhuac, Iztapalapa, Xochimilco e Iztacalco. En este sentido, el servicio de la Ecobici podría ser más pertinente en estas zonas, si se considera que las familias de escasos recursos gastan 36% de sus ingresos en transporte al mes.

Debemos exigir a las autoridades que demuestren coherencia en su política de movilidad, pues no es correcto impulsar al mismo tiempo el uso de la bicicleta y la construcción de más distribuidores viales y puentes, que sólo incrementarán el uso del automóvil.

Actualmente, 50% de los recorridos en auto son menores o iguales a siete kilómetros, pero sería genial si realizáramos el mismo trayecto a bordo de una bicicleta en 30 minutos o menos. A mí me encantaría, así que regresaré de nuevo al mismo recorrido.

*Desde 1997 cubre los sectores de infraestructura y transporte en diferentes medio de comunicación.

obras@expansion.com.mx

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