De plaza de toros, a centro comercial

El antiguo santuario de la fiesta taurina es ahora un complejo de entretenimiento y comercio; el proyecto arquitectónico de adaptación procuró conservar el legado histórico del edificio.
centro comercial  (Foto: Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados)
Gabriela Alvarado
CIUDAD DE MÉXICO -

La antigua plaza de toros Las Arenas de Barcelona fue transformada en un centro comercial y de entretenimiento, tras una inversión de 184.8 millones de dólares (mdd). A un par de meses de su inauguración ya cuenta con cines, restaurantes, tiendas, un mirador y el primer museo del Rock de España.

El inmueble fue construido en 1899 y diseñado por el arquitecto modernista August Font i Carreras. Pronto se convirtió en un emblema de la arquitectura NeoMudéjar. Desde 1977 dejó de recibir corridas de toros y empezó a abergar otros eventos deportivos y conciertos, pero en 1990, debido a la nula rentabilidad económica, quedó abandonado.

El día de hoy, el llamado "Tambor rojo" de la ciudad de Barcelona opera como un complejo comercial, diseñado por el despacho Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados; cuenta con 116 locales, cines, un gimnasio con balneario urbano, el Museo del Rock de Jordi Tardà y la cúpula de madera laminar más grande de Europa, con 27 m de altura y 90 de diámetro.

Su antigüedad y su título de patrimonio cultural de la ciudad impulsaron a los arquitectos a diseñar un proyecto que conservara el legado histórico del edificio y que además fuese un importante eje que complementara la zona comercial de Sants, explicó la firma en comunicado de medios.

Siendo una construcción que forma parte de la memoria popular, desde los inicios del proyecto se planteó el mantenimiento y la conservación del "tambor rojo" como testimonio histórico, con la combinación indicada de  vanguardia, tecnología y amplio programa funcional de equipamiento de escala metropolitana, señaló el despacho.

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El mayor reto que surgió durante la construcción fue encontrar una solución técnica para sostener y preservar la fachada, al realizar el vaciado inferior de subsuelo, necesario para ejecutar las plantas sótano y hacer la obra del techado. Otro aspecto que requirió de una solución de diseño fue tirar todo lo que estaba alrededor de la plaza, para dejar libre el corredor peatonal.

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