Albañiles de exportación

Después de conquistar Estados Unidos, los albañiles mexicanos se dirigen por cientos a Canadá.
El deficit de mano de obra  (Foto: )
Alejandra Leglisse

Coahuila es el camino más directo para los albañiles que quieren trabajar en Canadá. Su gobierno y la empresa canadiense Mexican Labour Force tienen un convenio para enviar al país del Norte trabajadores de la construcción. El proceso es muy sencillo: los interesados acuden al Instituto Estatal de Empleo y se inscriben en su bolsa de trabajo. La canadiense conecta a los trabajadores con sus futuros patrones, los entrevista, tramita las visas y les busca el alojamiento en Canadá. Todos los gastos corren a cargo del patrón, que garantiza un contrato temporal de trabajo de acuerdo con las leyes internacionales.

Los constructores canadienses necesitan a los albañiles mexicanos. La industria inmobiliaria crece más rápido que la mano de obra disponible. 150,000 albañiles están a punto de jubilarse y hacen falta 50,000 más por el auge del sector. Esto ha hecho que los mexicanos ya elijan Canadá como segundo destino para emigrar después de EU, según datos de la embajada canadiense en México.

En los últimos tres años, sólo de Coahuila se han ido cerca de 400 obreros a Canadá. Según Humberto Salas, encargado del programa de movilidad externa para trabajadores mexicanos del Instituto Estatal del Empleo de Coahuila, sólo en un día solicitaron 300 soldadores y hojalateros. La construcción es el sector con mayor demanda, principalmente la albañilería, donde pueden ganar el equivalente a 120,000 pesos en 10 meses. Los maestros albañiles pueden ganar hasta 170 pesos por hora. En contraste, en México un albañil gana alrededor de 50 pesos por ocho horas de trabajo.

Las agencias de colocación como Mexican Labour Force se han convertido en un factor clave porque Canadá no cuenta con un programa específico de trabajadores temporales para la construcción, aunque sí lo tiene para el sector agrícola. No son nuevas, pero hasta ahora no se habían dedicado a buscar obreros de este sector. Mexican Labour Force formalizó en 2004 su colaboración con el gobierno de Coahuila a través del Instituto Estatal del Empleo, para contratar albañiles mexicanos.

Los criterios canadienses para permitir la entrada a estos obreros no consideran sus destrezas específicas, por lo que no son considerados personal calificado y, por tanto, no pueden entrar bajo el programa de trabajadores temporales. Sin embargo, la necesidad es tal que el Consejo de la Industria de la Construcción de Canadá presiona para que las autoridades modifiquen las leyes migratorias para que faciliten la entrada de albañiles extranjeros. Su modelo es la legislación de Australia, cuyos consulados y embajadas buscan obreros para los sectores económicos con mayor demanda. Una vez identificados, les emite la visa en tres días. En el caso de Canadá, este proceso puede demorar hasta tres meses.

La industria de la construcción canadiense importó 4,396 trabajadores entre abril de 2005 y marzo de 2006, según Jeff Morrison, de la Asociación de la Construcción de Canadá, aunque no pueden precisar cuántos de ellos fueron mexicanos.

Los números crecerán en los próximos años porque el sector necesitará aproximadamente 200,000 trabajadores más dada la fuerte escasez de mano de obra local. No hay cálculos de cuántos de estos trabajadores podrían ser mexicanos, pero la tendencia de los últimos tres años indica que lo serán en su mayoría. El año pasado 13,000 mexicanos solicitaron permiso de trabajo en la embajada de Canadá, explica Jeffrey Marder, primer secretario de la Embajada, principalmente para trabajar en el campo y en la construcción.

Este éxodo no implica, sin embargo, que México se quede sin esta mano de obra en el sector. Más bien al contrario, aliviará la falta de trabajo para los albañiles en el país que es mucha, a pesar del buen momento que vive la industria. Estos programas temporales ayudan, según sostiene el Gobierno de Coahuila, a reactivar el empleo entre los obrero de la Construcción. En México hay alrededor de un millón de albañiles desempleados de los cuatro millones de trabajadores del sector, según las cifras del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Actividades Similares y Conexas. Así que es una buena oportunidad para emprendedores y gobiernos estatales.

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