La villa de los Juegos Olímpicos Verdes

La ciudad de ensueño será habitada por los más grandes atletas durante cerca de tres meses. Ecotecnologías y diseño bioclimático colocan a China un paso adelante en el urbanismo sustentab
La pequeña ciudad es un ejemplo de operación ambiental amabl  (Foto: )
Marcos G. Betanzos Correa

El concepto de los primeros Juegos Olímpicos Verdes fue más que una promesa ambiciosa realizada por Beijing, ciudad huésped en agosto de este año. Hoy, este compromiso con las ciudades futuras toma forma en uno de los proyectos de mayor relevancia ecológica y ambiental de todo el evento: la Villa Olímpica de Beijing.

La ciudad de Beijing fue elegida como sede olímpica el 13 de julio de 2001, al celebrarse la Reunión 112 del Comité Olímpico Internacional en Moscú. Beijing con 56 votos a favor obtuvo el derecho para hospedar este año el magno evento, dejando de lado la candidatura de ciudades como París, Toronto, Estambul y Osaka en la primera ronda de votaciones.

Con la cuenta regresiva para la inauguración oficial de los Juegos, el mundo se mantiene expectante de los trabajos realizados en el país asiático que albergará del 8 al 24 de agosto los XXIX Juegos Olímpicos. Sus ciudades se transforman, crecen y, en este proceso, sus iconos urbanos y arquitectónicos realizados por profesionales de talla mundial se multiplican estrepitosamente.

Según Chen Jingynan, jefe de la División de Proyectos Especiales del Gobierno de Beijing, “estos Juegos están basados en cuatro objetivos fundamentales: primero, impulsar el enorme potencial económico, industrial y empresarial que tiene el pueblo chino; segundo, destacar la apertura de su sistema de gobierno flexible a las nuevas corrientes de la globalización, la modernización y utilización de la más alta tecnología; tercero, intensificar el número de visitantes y empresarios antes, durante y después de la justa deportiva y, finalmente, el cuarto punto, reutilizar toda la infraestructura creada para el beneficio de su población.

Jingynan agrega que con la inversión —que supera los 27,000 millones de dólares (mdd)—, el gobierno chino pretende convertir los Juegos en una enorme vitrina, donde exhibirán lo más destacado de la cultura milenaria, de la era moderna de China y de sus aportaciones para dar solución a los problemas actuales que enfrentan las ciudades globales. Con dicha inversión se colocará a Beijing como una de las capitales con mayor flujo de servicios e instalaciones modernas a nivel mundial. Para lograrlo contarán con ocho nuevas líneas de metro, nueve teatros, 16 museos y 32 nuevos parques públicos, además de la construcción de cientos de kilómetros de autopistas, carreteras y nuevas instalaciones de servicios para el transporte aéreo, ferroviario, marítimo y automotriz. Todo ello con la finalidad de generar un funcionamiento óptimo de todas las instalaciones olímpicas.

Pero no sólo eso. El gobierno chino ha desplegado una campaña nacional en la cual ha comenzado a utilizar los recursos tecnológicos que posee en beneficio de objetivos ambientales. Los espacios públicos construidos, así como las exigencias con sus ciudadanos, ponen especial énfasis en la reducción de agentes contaminantes para el medio ambiente, tal como indica Pál Schmitt, director de la Comisión de Deporte y Medio Ambiente del Comité Olímpico Internacional (COI): “El deporte, y en particular nuestros atletas, necesitan un entorno saludable, pero el deporte también necesita contribuir con la sustentabilidad ambiental, hay muchas formas de hacerlo; creemos por ejemplo en el contexto de los Juegos Olímpicos como parte de esta lucha globlal contra el cambio climático, lo cual nos involucra a todos, todos los días”. Éste es el precepto básico dentro del cual emerge el gran hito verde de los Juegos Olímpicos.

Ciudad de atletas
Ubicado en el extremo norte del eje central de la ciudad, el Parque Olímpico —denominado Verdor Olímpico— espera convertirse en el foco de las actividades deportivas, culturales y recreativas en Beijing antes y después de los Juegos Olímpicos. Éste será el centro de los eventos deportivos de Beijing 2008; tendrá una superficie total aproximada de 1,215 hectáreas, de las cuales 760 serán destinadas a zonas boscosas y áreas verdes. Albergará museos, parques, instalaciones deportivas y la Villa Olímpica que se sitúa a pocos kilómetros del Estadio Nacional y desde la cual los deportistas invertirán entre cinco y 30 minutos como máximo para llegar a entrenamientos o competencias.

Para lograr este cometido la Comisión de Gestión de Tráfico de Beijing dispondrá de 50 autobuses eléctricos  para transportación de atletas y en julio de 2007 dio por terminados los trabajos de construcción de la carretera Baima, la cual tiene una extensión de 20 kilómetros, una velocidad máxima de 60 km/h y une el Centro Acuático (Water Cube) con la sede de los deportistas; sin duda, será una de las arterias principales, pues con ella se generarán accesos rápidos a las sedes olímpicas del distrito de Shunyi.

El complejo habitacional tendrá una superficie total de 66 hectáreas y esperan terminarla en el segundo trimestre de 2008. De esta forma, la villa es uno de los proyectos más relevantes del Parque Olímpico; está compuesta por 42 edificios de apartamentos (22 de seis pisos y 20 de nueve pisos) con un estilo discreto que se apega más a la funcionalidad de sus servicios que a la espectacularidad formal; se abrirá dos semanas antes de la inauguración de las Olimpiadas, a fin de prestar alojamiento, ocio y entretenimiento a 16 mil deportistas y funcionarios de los comités olímpicos de cada país. A la fecha, el comjunto supera los 450 mdd en inversión.

La Villa consta de dos sectores: el de alojamiento y el internacional. Este último espacio recibirá a cada una de las delegaciones y tendrá un carácter público jerarquizado por los espacios abiertos y las plazas. Por otra parte, el primer sector será un espacio más dinámico en el que interactuarán los deportistas y los diferentes servicios como una clínica hospital, un templo ecuménico, los departamentos, una biblioteca, restaurantes, un centro de diversión y un área de deportes, entre otras instalaciones de apoyo. El despacho PTW Architects (fundado en 1989 con sedes en Sidney, Beijing, Hanoi y Shangai) asegura que el concepto principal es el de vincular a los usuarios con el medio ambiente que los rodea.

Por ello, los cuatro distritos principales de vivienda se organizan a lo largo del corredor Eco (que albergará los comercios y las actividades recreativas) y sus diferentes puentes de enlace ubicados en sentido transversal del conjunto, mediante los cuales se accede a parques, bosques, áreas de ocio y los diferentes lagos construidos para dotar de confort climático a los andadores y otros elementos

Sol, oxígeno e inteligencia
Los organizadores han enfatizado que el lugar “será un modelo del desarrollo sustentable” y que cumplirá con la promesa realizada de celebrar unos “Juegos verdes”. Gran parte del alumbrado se abastecerá con energía solar, parte de la calefacción del agua se logrará mediante tecnología de aprovechamiento de irradiación térmica, y tanto las aguas pluviales como las aguas negras serán tratadas y empleadas en el mantenimiento de las zonas verdes que rodearán al conjunto, aprovechándose el calor que emanan para los sistemas de calefacción por intercambio calórico.

La tradición oriental no fue puesta de lado: cada una de las villas están arregladas y decoradas bajo los esquemas que dicta el Feng Shui o Geomancia. Los accesos principales, así como ventanas y puertas se orientan hacia el Sur, puesto que el Norte está considerado un punto cardinal negativo y el esquema urbano del conjunto se ubica en el eje imaginario Sur-Norte que atraviesa el Estadio Olímpico, la Plaza de Tiananmen, el Templo del Cielo y la Ciudad Prohibida. A través de un sofisticado y moderno centro de cómputo los servicios estarán registrados y monitoreados constantemente por una estación central; asimismo, este sistema permitirá que los deportistas con capacidades diferentes puedan hacer uso de ellos a través de diversos estímulos físicos para tener una accesibilidad total y un mejor confort en su estadía.

Los 2,200 departamentos estarán equipados con internet de banda ancha, telefonía, televisión por cable, sistemas de alarma con rayos infrarrojos y cerraduras con registro de huella digital. A lo largo de la justa deportiva se habrá generado una base de datos de todos los residentes para que puedan acceder a las instalaciones de la unidad a través de tarjetas.

El conjunto ha sido diseñado con un sistema de calentadores solares para satisfacer las necesidades de agua caliente de los más de 20,000 usuarios. Éste economiza 5.5 millones de kWh por año y evita la emisión de seis mil toneladas de CO2.
Por otro lado, la Villa ha empleado muchos materiales que en su proceso de fabricación, instalación y uso permiten una mayor protección ambiental al tener una baja emisión de CO2 a la atmósfera. Por ejemplo, las ventanas incorporan marcos de aleación de aluminio y vidrio Low-E de doble acristalamiento que crea un vacío para evitar gases inertes al interior, mientras que las paredes del vidrio están revestidas con polvo de titanio, carente de formaldehídos.

Se espera que el conjunto, y específicamente sus instalaciones solares, tengan una vida útil cercana a 20 años, durante los cuales especialistas calculan un ahorro de aproximadamente 450,000 euros anuales en el consumo de electricidad.
Una vez concluidos los Juegos Olímpicos de verano y los subsecuentes Juegos Paralímpicos, el complejo habitacional será reacondicionado para convertirlo en un conjunto residencial que estará a la venta para todo público. Sin embargo, el Comité organizador estima que los espacios serán más atractivos para jóvenes profesionales que trabajen en la ciudad.

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