Londres, una ciudad en cirugía mayor

En el valle del río Lea emerge una nueva ciudad que busca sepultar el desorden urbano y la pobr
La revitalización en curso parte de conectar comunidades exi
Miryam Audiffred
LONDRES -

Ganarle a Madrid, Nueva York, Moscú y París la sede de los Juegos Olímpicos 2012 fue el final de una contienda pero también el inicio de otra, mucho más titánica y ambiciosa, contra el abandono de una gran parte de la zona Este de Londres. ¿La meta?: construir un nuevo tipo de ciudad; crear un centro urbano sustentable en el que el concreto y los más novedosos materiales de construcción guarden un balance perfecto con las áreas verdes.

Faltan cuatro años para el encuentro deportivo y cientos de esqueletos de cristal y acero rasgan ya el horizonte londinense del valle del río Lea (segundo más importante de la ciudad, el cual desemboca en el Támesis), esbozando lo que en poco tiempo serán rascacielos, tiendas comerciales, oficinas, centros de convenciones y departamentos. Por los barrios de Newham, Hackney, Tower Hamlets y Waltham Forest se extienden 1,450 hectáreas que ya están en plena cirugía. Sometidas a los deseos de Ken Livingstone, ex alcalde de la ciudad, de construir en el Este una “ciudad ejemplar a nivel mundial tras lograr el equilibrio entre el crecimiento económico, la inclusión social y el mejoramiento del medio ambiente”.

Atraer nuevas inversiones y oportunidades de desarrollo es el propósito que está detrás del incesante golpeteo de las máquinas y del ajetreo del numeroso ejército de personas que día con día combaten el desorden urbano, la contaminación y la pobreza que caracterizan al área.

Nunca tantos hicieron tanto
La tarea es colosal. Lo saben las autoridades de la ciudad quienes —desde el inicio— han aclarado que el encuentro deportivo marcará sólo la conclusión de la primera etapa de un plan maratónico que llegará a su fin cuatro años después y que se encuentra agrupado en distintos proyectos, siendo Stratford City y la Villa Olímpica los principales.

En términos de David Taylor, uno de los mayores promotores de las acciones de regeneración, Londres se encuentra ante la oportunidad de impulsar un concepto de “ciudad inteligente” sustentable y sostenida por una economía local “audaz y vibrante”.

Experto en desarrollo urbano, explica a Obras que la revitalización en curso parte de conectar comunidades existentes con nuevas áreas residenciales utilizando terrenos que en el pasado fueron ocupados por el sector industrial y que hoy se encuentran en desuso. Eso está sucediendo con los añejos terrenos de ferrocarril, abandonados por casi un siglo y que hoy se encuentran en plena transformación.

Stratford City —como es denominada esta parte del proyecto de regeneración— emerge poco a poco de las entrañas de una tierra añeja que será el sustento de un centro urbano mayoritariamente comercial y empresarial. 1.25 millones de metros cuadrados son removidos sin descanso en esta zona que —alejada de los grandes museos y de las sedes del poder político londinense— promete convertirse en una especie de museo de arquitectura, no sólo por la monumentalidad y diversidad de sus edificios sino por los materiales y la tecnología utilizados para su edificación.

La tarea es supervisada por uno de los grandes consentidos de la isla, el arquitecto Richard Rogers, quien al frente de los asesores del órgano gubernamental Diseño para Londres se ha empeñado en hacer del Este una ciudad moderna.

En sus marcas, listos… ¡fuera!
Los ejercicios de calentamiento y preparación para esta batalla contra la falta de planeación urbana comenzaron oficialmente cuando Ken Livingstone dio, en 2003, el banderazo de arranque a los proyectos de regeneración que se desarrollan actualmente en Newham, el barrio que albergará al Parque Olímpico y a sus visitantes.

Con apoyo de las autoridades de Newham, a través del departamento de Atención Ciudadana, Obras observó los trabajos de limpia y nivelación que se están realizando en los 2.5 km2 que albergarán el escenario deportivo. Está programado que la construcción de los edificios comience a principios de 2009 y que el Estadio Olímpico sea el primer gigante en emerger. Se estima que esté listo en 2011. Le seguirán el Centro de Deportes Acuáticos —diseñado por la británica-iraquí Zaha Hadid— y el velódromo.

Mientras estos sueños adquieren cuerpo de concreto, el espíritu de regeneración camina libre por las calles. En principio, la estación del metro de Stratford ya ha sido renovada mediante una inversión de 200 millones de dólares (mdd) que sirvieron para ampliar la estancia de acceso y construir nueve elevadores nuevos, así como ocho escalinatas eléctricas adicionales. Éste será el nodo con mayor movimiento en 2012. Los datos oficiales indican que durante las Olimpiadas los viajes se incrementarán cada día de 55,000 a 120,000. Cuando la regeneración concluya totalmente, los viajes diarios ascenderán a 83,000.

A decir de los vecinos, también se ha mejorado la calidad del agua de los canales que corren por los distintos barrios, y ha disminuido la basura y el mal olor que persistían en ciertos tramos.

En paralelo, la Universidad del Este de Londres está ampliando su campus y los desarrollos inmobiliarios se multiplican con rapidez. Una mañana las autoridades anuncian inversiones multimillonarias —como la del complejo de uso mixto Silvertown Quays que costará 3,000 mdd— y al día siguiente algún gran empresario hace pública su confianza en este plan de rescate. Tal fue el caso de Stuart Hampson, dueño de las cadenas departamentales John Lewis y Waitrose, quien anunció una inversión inicial de 100 mdd.
El aspecto del barrio cambiará drásticamente con el surgimiento de centros comerciales. La oferta comercial y de entretenimiento será tan diversa como los rostros de la población de la zona Este, un área con 1.6 millones de habitantes —mayoritariamente de origen africano y asiático— en la que se hablan 110 lenguas distintas.

Atención Ciudadana llevó a Obras a visitar algunos de los proyectos de renovación que están concluidos o que presentan un gran nivel de avance. El tour se enfocó a un área conocida como Muelles Reales —al norte del río Támesis—, la cual estaba abandonada y hoy es blanco de inversionistas que se han sumado a la carrera de volver habitable un área hasta hace poco hostil.

Quizá la transformación más evidente y también la ‘más afortunada’ —según los vecinos— es la que se observa en las nueve hectáreas que hoy integran el parque Barreras del Támesis. Sólo los pobladores del Este de Londres pueden hablar de las bonanzas anticipadas de unos Juegos que lograron hacer un jardín en lo que antes era desamparo.

El legado olímpico
Cuando los atletas se hayan ido, comenzará la última etapa de regeneración. El Parque Olímpico, con su Villa e instalaciones, será modificado y adaptado para responder a las necesidades de las comunidades aledañas. Pequeñas demoliciones serán necesarias para cambiar la estructura que portará el emblema de los cinco aros entrelazados. El Estadio Olímpico —diseñado para recibir a 80,000 personas— se volverá un auditorio más discreto con capacidad para 25,000 espectadores y el Centro Acuático reducirá su capacidad de 17,500 a 2,500 asistentes.

El velódromo será un circuito de uso local, y la Villa —que durante dos semanas cobijará a 17,000 atletas de todo el mundo— se convertirá en un conjunto habitacional para 4,000 familias.

El Parque Olímpico dejará a un lado la algarabía deportiva y permanecerá como un enorme jardín que será el pulmón oriental de Londres y también el rival —en tamaño y belleza— del mítico Hyde Park.

Será el gran legado del 2012 y su diseño quedará en manos de George Hargreaves, quien en dos años retirará toneladas de asfalto de las distintas explanadas para sustituirlas por pasillos verdes con olor a orquídea. 400 mdd tendrán que invertirse en esta última transformación que acabará por aumentar la plusvalía de la zona.

El valor inmobiliario se eleva cada día de tal forma que quienes ayer querían cambiar de residencia o vender su propiedad hoy han decidido seguir presentes y atestiguar la contienda que protagonizan autoridades y empresarios que pretende ordenar en tiempo récord una amplia zona urbana.

La carrera por regenerar el Este de Londres es larga y está apenas en su primer tramo. El cronómetro sigue su curso y la meta, aún, se encuentra lejos.

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