¿Se agotó el esquema Pidiregas?

A pesar de las críticas a los Pidiregas, este esquema ha permitido construir infraestructura
Roberto Hernández García  (Foto: )
Roberto Hernández García

Al contrario de lo que muchos piensan, los Pidiregas no son una forma de contratación gubernamental ni son un tipo específico de contrato: son un esquema financiero para la obtención de recursos externos al Estado para la realización de necesidades prioritarias de infraestructura. En estos casos, el Gobierno contrata conforme a ley, a una empresa privada constructora, para que con recursos obtenidos mediante un financiamiento —o incluso recursos propios— la misma construya el proyecto; a su vez, el Gobierno tiene la obligación de pagar el precio del proyecto con recursos presupuestales, o mediante la contratación de un financiamiento más conveniente, cuando el mismo entra en operación y es productivo.

 

Desde su creación, este tipo de proyectos permitió que, ante la falta de recursos y el deseo de una proyección de economía sana, México pudiese contar con importantes proyectos de infraestructura.

Si bien los Pidiregas han sido una solución ante la escasez de recursos financieros gubernamentales, ello no haya sido gratuito, pues implica un importante endeudamiento directo e indirecto del Estado mexicano y en consecuencia, una carga financiera, lo que definitivamente es motivo de consternación para algunos sectores.

En diversas publicaciones y foros se han discutido los puntos positivos y negativos de esta figura, entre los que se encuentran: el permanente endeudamiento del Estado en el presente y en el futuro para atender esta problemática y la pesada carga financiera que implica, sin dejar a un lado el hecho de que los recursos que se requieren en el futuro para el pago de esta deuda, provienen en su mayoría de la explotación de un bien natural no renovable y un mercado internacional que se perfila inestable.

Hay quien opina que los Pidiregas no deben continuar más, mientras que otros consideran que el no seguir implicará una imposibilidad de incrementar la infraestructura que el país requiere. Otros aclaran que, si bien aparentemente la carga financiera equivale al tema de las pensiones, es necesario aclarar que los Pidiregas generan infraestructura productiva, mientras que las pensiones son una responsabilidad social.

Es un reto determinante para el sexenio de la infraestructura: demostrar que los Pidiregas continúan vigentes y viables o bien, encontrar esquemas que aseguren las mejores condiciones para el futuro de los mexicanos.

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