El ciclo de vida de los edificios

La planeación moderna que prevé la madurez de un inmueble puede evitar intervenciones
Antonio Toca Fernández

Los edificios modernos presentan gran complejidad debido a la rápida evolución de la infraestructura tecnológica, a la necesidad permanente de racionalizar su operación y al creciente aumento de los costos de mantenimiento. Por eso se hace cada vez más importante que, desde su diseño, se prevea que los edificios se puedan ajustar con facilidad a los constantes cambios.

Es necesario reconocer que un edificio, como cualquier organismo, tiene un ciclo de vida que comprende su nacimiento, operación, mantenimiento, transformaciones y, necesariamente, su desaparición. Este criterio, que parecería evidente, no se aplica en numerosos casos por graves errores en el diseño que provocan serios problemas en el funcionamiento con los costos respectivos que esto arroja. El monto de estos gastos revela que un inmueble no sólo debe diseñarse para cumplir un programa, sino para que tenga una operación y mantenimiento adecuados y económicos, y también para facilitar sus modificaciones futuras.

Para lograr ese objetivo, es necesario que desde su diseño se incorporen las recomendaciones de especialistas para optimizar el funcionamiento de los espacios, las estructuras, las circulaciones y la energía e incorporarlos al proyecto por medio de una modulación adecuada que racionalice los recursos. El criterio deberá ser tridimensional: en el sentido horizontal, optimiza la distancia entre columnas, y en el vertical, la altura interior y el espesor del entrepiso para alojar instalaciones. Esos aspectos deben preverse para realizar transformaciones con facilidad, sin que se tengan que alterarse estructuralmente el edificio o sus componentes. La sistematización induce a que la planeación, diseño y construcción sean mejores y más eficientes, ya que se aprovecha la aplicación de normas. Además, permite la evaluación objetiva del funcionamiento de los edificios e incorpora experiencias anteriores en lugar de la tendencia de comenzar a proyectar siempre desde cero. En el futuro, el diseño de las obras dependerá de nuestra capacidad para planear adecuadamente su ciclo vital; sólo así se podrá diseñar inteligentemente.

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