El lujo se fija en México

Trump en México Donald Trump construye un complejo residencial en Baja California bajo la batuta de su hija Iva
Alejandra Leglisse

La ubicación es lo más importante". Para el magnate inmobiliario estadounidense Donald Trump, esta frase es la clave de su éxito. México está en su mapa de negocios, y el primer destino es Baja California, entre Tijuana y Rosarito. La responsable del proyecto es Ivanka, hija del magnate que sigue sus pasos. Y uno de los primeros compradores es su hermano, Donald Trump Jr.

Trump Ocean Resort Baja, en Punta Banderas, costará al empresario 200 millones de dólares (mdd). La primera fase estará lista en 2008, aunque ya tienen vendidas buena parte de las propiedades. En total son 525 condominios en tres torres de 26 pisos cada una, siguiendo el estilo del arquitecto mexicano Luis Barragán. El resort tendrá albercas, SPA, canchas de tenis, restaurante, bar, gimnasio y senderos para caminar. El complemento será un puente de piedra colgante sobre estanques de agua, jardines para la meditación y un hidromasaje terapéutico al aire libre con una cascada.

Para Ivanka, la ubicación del nuevo proyecto de The Trump Organization es perfecta. "Todos los componentes están en equilibrio", dice. Con tan sólo 26 años, es la mano derecha de su padre en los negocios inmobiliarios, a pesar de que aparece en las portadas de las revistas de moda más exclusivas. Esto no le resta atención como vicepresidenta de promoción y adquisiciones inmobiliarias de The Trump Organization.

A ella le corresponde la expansión internacional del imperio de su padre. Recorrer los países y descubre ubicaciones con potencial para sus desarrollos inmobiliarios de máximo lujo. "Participo desde el comienzo: en las negociaciones, la gestión y en todo el curso del proyecto, incluso seleccionando el tipo de piso que ponemos", explica. "Actualmente estoy supervisando 33 proyectos por todo el Globo". El Trump International Hotel & Tower en Palm Jumeirah, Dubai, es un ejemplo. Otro, el Trump Ocean Club en Ciudad de Panamá.

El apellido Trump es sinónimo de éxito. De acuerdo con la revista de negocios estadounidense Business Week, esta palabra en el nombre de un desarrollo aumenta su plusvalía un 25%. En México, el primer día de preventa de la primera torre de Trump Ocean Resort Baja se vendieron 122 millones de dólares en condominios con precios que oscilan entre 150,000 y 300,000 dólares. Meses más tarde, cuando abrieron la venta de la segunda torre, 70% se vendió en tan sólo ocho horas.

A pesar de esto, Trump no quiso arriesgarse en Baja y buscó socios con los que compartir riesgos y beneficios. Teniendo en cuenta que el público al que se dirigen es fundamentalmente estadounidense, buscó para la comercialización a una empresa especializada de este país, Irongate, con base en California y con quien tiene otro proyecto en Honolulu (Hawai). Para la operación y administración se asoció con Destination Hotels & Resorts, que maneja una cartera de más de 1,000 mdd. Y por fin, para la construcción, buscó un socio mexicano, el veterano GUTSA, que ha levantado algunos de los edificios más emblemáticos del país, como el World Trade Center de la Ciudad de México.

El primero de la lista

Baja California no es más que el inicio de las actividades de Trump en México. Ivanka explica que ya están planeando dos proyectos en Acapulco y Zihuatanejo, y pronto iniciarán también en Quintana Roo y la Ciudad de México. "Actualmente sólo estamos mirando, pero ésos son dos mercados muy fuertes", dice la heredera. "Nos interesa México porque 43% del país está a orillas del mar, y los climas son muy cómodos durante todo el año".

Los Trump están pensando sobre todo en la generación que está por retirarse en EU, los llamados baby boomers, que en cinco o diez años dejarán sus trabajos con un alto nivel adquisitivo y que buscan una residencia de descanso en la que pasar grandes temporadas. Según datos de la consultora Protego, son aproximadamente 35 millones de personas. El potencial es enorme.

Ivanka es consciente de que lo que buscan estas personas es buen clima y mejor ubicación junto con un buen precio. "México ofrece actualmente una magnífica calidad por precio en comparación con cualquiera de las propiedades costeras en EU", explica. Según sus datos, una propiedad en México cuesta una tercera parte de lo que costaría en su país.

Sin embargo, construir en México no es tan fácil como hacerlo en EU. Una de las primeras dificultades que encuentran tanto Trump como sus competidores es la imposibilidad para los extranjeros de poseer una propiedad en la costa. La Constitución lo prohíbe, pero el Gobierno creó una figura para rodear la norma. La Secretaría de Relaciones Exteriores emite un permiso a algún banco mexicano para que éste compre la propiedad en nombre del extranjero por 50 años, aunque después lo puede extender. Toda la tramitología la hace el banco, desde la titularidad y registro hasta la contratación de un seguro, que supone 4 ó 5% del valor de la propiedad.

Muchos temen que el parón que está sufriendo la economía estadounidense provocada por la crisis de las hipotecas mal generadas termine afectando a las compras de los ciudadanos de este país en México. Ivanka no cree que les afecte. "El mercado de productos de lujo y los productos Trump han permanecido increíble y uniformemente sólidos", dice. Su padre no es tan optimista. En una entrevista que dio a la cadena de televisión estadounidense CBS dijo recientemente que hasta el momento la crisis hipotecaria no tendrá un impacto directo en su negocio porque son productos diferentes pero, advirtió, todo puede cambiar sorpresivamente y hay que estar preparados.

En cualquier caso, para Donald Trump, todas estas dificultades merecen el riesgo por las enormes posibilidades de éxito. México ya forma parte de su estrategia.

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