Hay CU para todos

Tras 55 años, el sueño de Zubirán, Pani, Del Moral, Campos, Álvarez y tantos otros se ve honrad

El auditorio en Nueva Zelanda está lleno, más de 500 personas esperan el veredicto. Después de tres días de deliberaciones y 22 aspirantes rechazados llega el momento. La delegación mexicana es la más desesperada, su nerviosismo no cesa hasta que se escucha una voz que dice: “En decisión adoptada, la UNESCO inscribe en la lista de patrimonio mundial a la Ciudad Universitaria de México” (ver Obras 413, mayo 2007).

Tras los aplausos, Felipe Leal Fernández, director del Proyecto de Integración del Expediente, sube al estrado y agradece la nominación. Después del ajetreo llama a Juan Ramón de la Fuente, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para comunicarle la noticia.

Así, el Campus Central de la Ciudad Universitaria (CU) y sus 57 edificios quedaron inscritos en la lista junto con 23 sitios como la Opera House de Sydney, en Australia; el Fuerte Rojo, en la India; el valle de Katmandú, en Nepal, y la ciudad de Samarra, en Irak. Dos semanas después, en el DF, Leal platica que el candidato mexicano fue el último en ser dictaminado: la tensión aumentó porque el Comité era muy minuciosos, objetaba y rechazaba algunas postulaciones, “ya estábamos desesperados, queríamos saber el veredicto”, narra el arquitecto.

Pero en el fondo tenía la certeza de que la decisión sería positiva, pues durante el congreso de la UNESCO, él, Francisco López —del INAH—, Flavio Cházaro —de la Conanp— y Daniel Escotto —de la UNAM—, sondearon las opiniones del Comité y la suma dio un panorama alentador, pero “mata más la duda que el desengaño”, anota Leal.

Las nominaciones generaban algarabía entre los asistentes. Por ejemplo, la postulación de un parque natural por parte del país africano de Gabón fue motivo de fiesta nacional. Pero la propuesta mexicana también generó interés entre el Comité: 17 de sus 21 integrantes pidieron la palabra para hablar del Campus Central. Además de los elogios, realizaron tres recomendaciones: la primera sugiere realizar un proyecto junto con el Gobierno del DF para evitar la construcción de edificios altos en la zona de amortiguamiento. La segunda pide crear un organismo encargado de coordinar las áreas responsables del mantenimiento, y la tercera recomienda difundir el patrimonio mediante visitas guiadas, publicaciones y seminarios.

Junto con la nominación, CU asumió la responsabilidad de conservar el nuevo patrimonio mundial. Para lograrlo, cuenta con el presupuesto anual, pero Leal Fernández piensa que podrán conseguirse mayores recursos con algún organismo internacional para realizar proyectos específicos. Este mes se rendirá homenaje a los artistas y arquitectos que participaron en la construcción del Campus Central de CU, inaugurado en 1952.

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