La ciudad inabarcable

A la sombra del tren suburbano, el Estado de México planea la construcción
Salvador Félix Troche

Huehuetoca, en el Estado de México, era un pueblo con menos de 30,000 habitantes. En el último año, la cifra de habitantes se duplicó. En 15 años vivirán 50,000 familias, esto es, cerca de 200,000 personas. Las grandes desarrolladoras de vivienda comienzan a construir. El principal detonante de este crecimiento brutal ha sido el tren suburbano, a pesar de que no estará en operación sino hasta 2009.

La aplicación del Bando 2 en el DF, que prohibió en el sexenio pasado el desarrollo de vivienda en 11 delegaciones, provocó el encarecimiento de tierras en la ciudad y obligó a desarrolladores a salirse al Estado de México. La presión creció sobre localidades como Huehuetoca. El anterior gobernador, Arturo Montiel, y ahora Enrique Peña Nieto, proyectaron seis nuevas ciudades, las Seis Ciudades del Bicentenario, para absorber el crecimiento metropolitano (ver "Del penal a Ciudad del Conocimiento, p. 57).

Según el urbanista Bernardo Navarro, Huehuetoca siempre ha estado presente en los programas de desarrollo metropolitano porque es una zona con mucha disponibilidad de agua, grandes extensiones de tierra y una buena posición geográfica. Ahora, a estas cualidades se le añade la llegada del tren suburbano de la mano de la compañía española CAF, en 2009, 21 km que la unirá a Cuautitlán.

El plan de crecimiento está planeado para 15 años, pero el empuje más fuerte (50% del desarrollo) se hará en los próximos tres. De momento, Homex, Sare, Urbi, Profusa, Hogares Unión y CAME cuentan con reserva territorial. Construyen casas de alrededor de 60 m2 y sus precios oscilan entre 180,000 y 195,000 pesos.

Urbi lo considera una gran oportunidad. A la fecha llevan invertidos 750 millones de pesos (mdp) en habilitación de la tierra y 900 mdp en la edificación de la primera fase del desarrollo (629 viviendas ya entregadas) y lo que va de la segunda (autorizada para 3,454 viviendas), según explica Sergio Guevara, director regional de Urbi en la zona metropolitana. Además de las viviendas, Urbi entregará equipamiento. Hasta ahora ha invertido 50 mdp en una planta de tratamiento de aguas residuales para atender una población de 80,000 habitantes.

Distancia = menor calidad de vida
Carmen Méndez, madre divorciada de 42 años, compró su primera casa en Paseos Izcalli hace dos años. Tuvo que vender su coche para pagar las escrituras y empezar a usar transporte público para poder trasladarse diariamente al centro de la Ciudad de México, donde trabaja. Pero no duerme todos los días en su casa, en ocasiones prefiere golpear la puerta de su hermana en la colonia Roma. Gasta alrededor de 25 pesos diarios en pasajes, la cuarta parte de los 2,000 pesos que le descuenta el Infonavit al mes.

Como Carmen, entre tres y cinco millones de personas diariamente habitan la capital de día para llegar a dormir al Estado de México. Pero estos megadesarrollos han saturado las vías de comunicación. La media de tiempo que estas personas pasan en un medio de transporte son cinco horas diarias. Según Emilio Pradilla, doctor en urbanismo por la UNAM y profesor en la UAM Xochimilco, en la zona metropolitana circulan diariamente tres millones de automóviles, cifra que crece cada año en 250,000 unidades.

Aunque el tren suburbano supondrá un alivio, no será la solución al problema. Muchos de los nuevos habitantes seguirán usando transporte privado, y los que usen el suburbano tendrán que enlazarlo con sus destinos finales, por lo que el desplazamiento seguirá siendo largo. Además, estos nuevos desarrollos generan nuevas dificultades sociales y económicas. El principal problema, explica Pradilla, es la inseguridad y la destrucción del tejido social. Al ser lugares a los que la población llega a dormir pero no vive el día, los vecinos no tienen tiempo de conocerse entre ellos y así no hay interés en el bien común y no se cuida el desarrollo como conjunto.

Para que la mancha urbana no se extienda eternamente, Pradilla considera que es fundamental apostar por la construcción vertical. La densidad de la zona metropolitana es una de las más bajas de las grandes metrópolis del mundo, ya que creció de manera horizontal. La estimación es de 120 habitantes por hectárea, cuando ciudades como Nueva York tienen 300 personas por hectárea o incluso Shanghai tiene 600 por hectárea. Esa dispersión hace más caro y más difícil dotar a estas zonas conurbadas de servicios básicos, comercio, bibliotecas, escuelas y centros recreativos.

"Si uno va a una ciudad europea se encuentra con que en la noche la ciudad vive, hay gente que se desplaza a pie", compara Pradilla. "Es el otro costo, la pérdida de la vida urbana y, por tanto, mejores condiciones para la violencia urbana".

Soluciones en el papel
El arquitecto responsable del proyecto de Huehuetoca, Ernesto Lara, reconoce que el presupuesto para obras públicas se redujo de 16 a 11 mdp, lo que hace que el avance de obra sea más lento. Han sido las desarrolladoras de vivienda quienes más capital han inyectado a la infraestructura y equipamiento, realizando una labor que en principio no les corresponde.

El problema de los desplazamientos pretenden solucionarlo en Huehuetoca instalando industria en la zona, para que la población que ahí resida pueda también trabajar y no tenga que salir a la Ciudad de México. Hay planeadas seis zonas industriales. De momento está instalándose un centro multimodal de Grupo Mabe, empresa dedicada a la producción y comercialización de electrodomésticos con presencia en toda América Latina. También está contemplada la instalación de las bodegas de distribución de la cadena departamental Liverpool. Otras empresas, como Ferromex, han mostrado interés en la tierra disponible.

Para que los servicios sean los adecuados, explica Lara, se les exige a las desarrolladoras que inviertan en escuelas, hospitales y vialidades. "El desarrollo se está dando de manera lenta, pero estamos viendo que para junio vamos a tener más de 15 obras de infraestructura concluidas", explica.

Por último, los responsables del proyecto contemplan un centro de seguridad con patrullas, un centro médico, zonas deportivas y escuelas. Guevara, de Urbi, reconoce que es difícil que los gobiernos locales promuevan centros urbanos como éste, por lo que está satisfecho con los objetivos alcanzados.

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