Mexicali a la altura

Mexicali tiene un nuevo referente urbano: el distribuidor vial Lázaro Cárdenas-López Mateos
Mirna Gutiérrez Gómez

Eque va de Norte a Sur, circulaban entre 135 y 150 mil vehículos diarios, lo que provocaba serios problemas de congestionamiento vial, agravados por el paso continuo del ferrocarril. Los trenes de 80, 100 y 150 vagones ocasionaban que los automovilistas tuvieran que esperar hasta media hora en lo que pasaba el ferrocarril.

De acuerdo con el Conteo de Población y Vivienda 2005 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Mexicali tiene cerca de 860 mil habitantes, y es una de las ciudades con mayor cantidad de vehículos por persona: dos automóviles por cada habitante.

La Secretaría de  Infraestructura y Desarrollo Urbano (SIDUE) realizó diversos estudios sobre el aforo vehicular en la zona de conflicto para definir la intencionalidad del tránsito, a partir de los cuales generó un proyecto de distribuidor vial.

La vialidad integra un paso inferior ve­hicular en ambos sentidos del bulevar Lázaro Cárdenas, con un túnel de vuelta derecha sentido Oriente- Poniente; un paso superior de López Mateos, sentido Norte-Sur con vuelta izquierda hacia Lázaro Cárdenas Oriente, y un segundo nivel de López Mateos, sentido Sur-Norte.

Un paso a la vez
De acuerdo con el Ing. Marco Lozada Islas, director de Infraestructura de la SIDUE, la obra debía cumplir con cuatro premisas: tenía que ser una estructura segura, su construcción debía afectar lo menos posible el flujo vehicular, estéticamente debía distinguirse de las obras tradicionales de este tipo que se han construido —especialmente en Tijuana— y, finalmente, tener un costo razonable.

El proyecto debía realizarse en etapas, ya que debido al alto costo era imposible que el Gobierno del Estado aportara los recursos en forma directa a corto plazo.

La obra de 275 millones de pesos (mdp) se realizó en tres etapas de julio de 2004 a octubre de 2006. En la primera etapa hubo una aportación municipal de 50 mdp.

Inaugurada en noviembre de 2006, la obra pretende detonar el desarrollo de esta zona, según expresó Eugenio Elorduy Walter, gobernador de Baja California al inaugurar el distribuidor.

Primer acto
El paso inferior de 660 m de longitud se construyó con un sistema de tablaestaca metálica como muro de contención y cimentación profunda a base de pilas de concreto armado, losa de rodamiento inferior y losas de rodamiento a nivel, cárcamo de bombeo, alumbrado público, semaforización y señalización.

Las tablaestacas metálicas fueron transportadas en barco desde Luxemburgo hasta Veracruz, y después en tren a Mexicali. Estas piezas vienen engarzadas en pares (en una especie de U), se colocan verticales, para después alinearlas, martillarlas y luego anclarlas al suelo. Las tablaestacas más altas son de entre 20 y 25 m, y las más cortas de 10 m.

Para las pilas centrales de cimentación —de 17 m— se perforó el suelo y se colocaron camisas de acero de refuerzo que se rellenaron de concreto autocompactable. Debajo de los apoyos hay una zapata que es visible y más abajo se colocó otra zapata más grande que la primera cuya función es distribuir el peso en las pilas de concreto que están debajo de los apoyos.

Segundo acto
La segunda etapa fue la edificación del paso superior de 560 m de longitud que va de López Mateos, sentido Norte-Sur con vuelta izquierda hacia el Lázaro Cárdenas Oriente, mediante cimentación profunda  a base de pilas de concreto armado, estructura de soporte y montaje de trabes de acero, muros mecánicamente estabilizados en zonas de acceso y salidas de los puentes; losa de rodamiento de concreto hidráulico en zona de trabes y en rampas a base de pavimento asfáltico, alumbrado y señalización.

Esta estructura es una vía continua que no tiene ninguna unión —a excepción de las juntas de construcción— y está soportada en aisladores sísmicos que permiten que la estructura pueda moverse sin que altere las condiciones del suelo, de la cimentación y de los apoyos verticales.

El Ing. Lozada explica que al ser Mexicali una zona altamente sísmica era necesario garantizar la seguridad, por lo que los aisladores sísmicos permiten que la estructura prácticamente esté flotando sobre estos dispositivos: si el suelo se mueve la estructura se queda quieta, y si la estructura se mueve el suelo no tiene ninguna afectación, hecho que ocasiona regularmente las fallas en las estructuras.

Tercer acto
La tercera etapa fue la construcción del puente más alto de 560 m de longitud sobre López Mateos, sentido Sur-Norte a base de cimentación profunda mediante pilas, estructura de soporte y montaje de trabes de acero, muros mecánicamente estabilizados en zonas de acceso y salidas del puente; losa de rodamiento de concreto hidráulico en zona de trabes y en rampas a base de pavimento asfáltico, alumbrado y señalización. La altura del puente en el cruce de vehículos a nivel de terreno natural es de 15.60 m más los aproximadamente 8 m que tiene hasta el paso deprimido.

Los travesaños de los pilares que soportan los puentes brindan un apoyo más homogéneo y rígido para soportar mejor las cargas. Los claros van de 35 m hasta 65 m. Esta última trabe de 65 m y 185 toneladas de peso se trasladó 8 km —desde el lugar de fabricación— durante la madrugaba en un trailer Dolly y se necesitaron tres grúas de 450 ton para suspenderla en el aire, realizar la soldadura y colocarla de una sola vez.

Dado que el alto grado de salinidad del suelo resulta muy agresivo a los elementos metálicos, los muros de contención en las zonas de acceso y salidas de los puentes están estabilizados por medio de unas bandas plásticas que se sujetan al suelo, se cubren con tierra, se colocan más bandas, otra capa de tierra, y así sucesivamente. Lo que le da estabilidad al muro es la fricción de las bandas plásticas.

El paso inferior o túnel de vuelta derecha de Lázaro Cárdenas sentido Oriente-Poniente, hacia López Mateos Norte se construyó a base de tablaestaca como muro de contención, losa de puente para pasos vehiculares superiores, puente para paso del ferrocarril, losa de rodamiento de concreto hidráulico, alumbrado y señalización. Como es una estructura continua, todos los movimientos que se generan en ella se reflejan en donde inicia o donde termina, por lo que se utilizaron juntas de calzada que permiten que la estructura se mueva 60 cm en cualquier dirección, lo mismo que permiten los aisladores sísmicos.

Los anchos de carril son de 3.50 m, y las zonas de curvas tienen de 7.50 hasta 8.00 m de ancho de carril para que el vehículo pueda circular libremente a velocidad y con sobreelevaciones. Además del alumbrado público, se instalaron lámparas que iluminan de forma descendente en color magenta para contrastar con el alumbrado público.

Más vale prevenir que inundarse
Mexicali es una ciudad con bajo índice de precipitación pluvial, pero cuando llueve, las fuertes lluvias provocan inundaciones; para prevenirlas, el paso a desnivel tiene un sistema de captación de agua pluvial en el que una especie de caja debajo de la vialidad capta el líquido; mientras unos dispositivos reconocen el nivel en que se encuentra el agua, éstos la succionan y la mandan al sistema pluvial.

Es común que cuando llueve haya fallas de energía, esto propició que se colocaran dos bombas eléctricas y una de combustión interna, para que cuando una de ellas deje de funcionar la otra se encienda de inmediato. Todo el sistema está automatizado. Para evitar que una fuga de agua pueda colapsar los muros, las tablaestacas tienen tensores de acero con un muerto de concreto en el interior. Los tensores se anclan en sentido diagonal a la tierra y se les da la tensión necesaria con gatos hidráulicos.

A futuro
De acuerdo con la SIDUE, la estructura brindará servicio óptimo —sin saturación—, por lo menos durante 30 años; sin embargo, las estructuras tienen vida útil de 50, 75 y más años. El proyecto original contemplaba semáforos a nivel de terreno natural pero al ser tan bajo el flujo vehicular se decidió omitirlos; sin embargo, se colocó todo lo necesario para que puedan instalarse cuando el nivel de saturación lo requiera. Esto sucede también en la glorieta.

Para conservar la estructura en óptimo estado se planearon obras de mantenimiento anuales que el ayuntamiento deberá realizar al fungir como operador. Lo más difícil fue “conciliar entre las partes para apoyarnos unos a otros y no ponernos piedritas”, afirma el Ing. Lozada. Participaron alrededor de siete constructoras, además de empresas de alumbrado, semaforización, jardinería, etcétera.

Si bien las obras viales son medulares en la traza urbana permitiendo la conexión intersectorial, existen de facto y se toman como un servicio implícito en el esquema metropolitano. Sin embargo, la función y la apariencia no siempre se empatan: ‘funcional pero grotesco’, ‘estético pero inservible’, ‘necesario pero mal diseñado’, son frases bastante comunes para referirse a las obras públicas. Pocas pueden decir que son agradables, eficientes, seguras y racionales: el distribuidor mexicalense está a esa altura.

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