Negocio local

Un gigante de la financiación de infraestructura aterriza en México. Que tiemble Slim.
Juan Pablo Crane
Hugo Salvatierra

La construcción de infraestructura es el negocio de moda en México. La francesa Dexia Holding, lo sabe. Es dueña de financieras locales con 25,000 millones de euros en activos en todo el mundo. Sus filiales financian proyectos de infraestructura de forma directa, pero también a través de los estados y municipios. En México muchos bancos financian grandes obras, pero ninguno está especializado en esto. Dexia se ha registrado como Sociedad Financiera de Objeto Limitado (sofol), así que tiene el honorde ser la primera dedicada en exclusiva a la infraestructura. La competencia directa es IDEAL (Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina), financiera dedicada en exclusiva a la infraestructura y  escindida del Grupo Financiero Inbursa, de Carlos Slim.

La francesa, que en 2005 tuvo más de 2,600 millones de dólares (mdd) de ingresos netos, espera alcanzar en México una cartera de 1,500 mdd en 2007 a través de Dexia Crédito Local México (DCL México), en operación desde 2005.

Aunque Dexia e IDEAL están especializadas en lo mismo, no son tan comparables, explica Santiago Carneado, de la calificadora Standard and Poor’s. Dexia es un banco y por lo tanto no puede presentarse a las licitaciones, mientras que IDEAL es una gestora y sí puede hacerlo y luego subcontratar la construcción. No hay ningún banco ni sofol que se dedique a esto en exclusiva, como Dexia, los grandes bancos como HSBC, BBVA Bancomer, y Banorte tienen este tipo de proyectos.

La comparación en financiación de infraestructura no es fácil, explican en BBVA Bancomer. A las grandes obras públicas, los bancos acuden juntos. Cada uno aporta una parte de los recursos y con eso reparten el riesgo que conllevan tan grandes cifras. El interés que cobran es el mismo aunque hayan aportado cantidades distintas. Donde sí compiten es en proyectos más pequeños, como carreteras y obras municipales y estatales que las entidades licitan públicamente. Sin embargo, las que compiten por ganar la licitación son las constructoras que ya llevan un banco asociado (salvo en el caso de IDEAL). Así que, a diferencia del crédito comercial, no tienen un producto específico que sacan al público y compite por los clientes.

Dexia, de momento, no tiene proyectos de financiación directa de obra. A diferencia de IDEAL, de Slim, que ha comenzado por adquirir concesiones carreteras para entrar en el negocio e ir conociéndolo, Dexia ha preferido comenzar comprando la deuda de infraestructura de municipios y estados y refinanciándola. “Así evita el riesgo que puede conllevar invertir en una obra en ejecución”, explica Carneado, de Standard and Poor’s. “Es mejor empezar con algo que ya está operando, lo refinancias y así conoces el sector”.

Cuentan con 4 mdd de capital y ha realizado inversiones por 700 mdd desde 2005. Jean-Jacques Saint-Lezin, director general de la firma en México, cree que es pronto para entrar en Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) licitados desde el gobierno para financiar carreteras, hospitales, obras hidráulicas y de energía, pero esperan hacerlo más adelante. Estos proyectos necesitan experiencia local, porque tienen riesgo público y privado. “Hay que estar en el país para entender esos riesgos, y conocer a los participantes”, explica.

A pesar de esto se está prepando. Participó como asesor en las bases de licitación de un PPS, que quedó desierto, para sufragar una planta de procesamiento de agua y un acueducto de 108 km que abastecerá a la ciudad de Querétaro. En Jalisco están preparando un plan de financiación para la Ciudad Judicial por un monto de alrededor de 30 mdd a 20 años.

Dexia confía entrar pronto en que los PPS —creados en el Reino Unido para poder financiar la obra pública con apoyo privado— si tienen el mismo éxito que en Francia, España, Australia y Estados Unidos, donde ya han realizado proyectos de este tipo. Los gobiernos estatales y locales necesitan recursos para la construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura y algunos ya han cambiado sus leyes para aprobar partidas multianuales que aseguren un presupuesto suficiente. El Estado de México, Durango, Zacatecas y Oaxaca son los ejemplos más claros de esto. Estas entidades comenzarán a pagar cuando reciban la obra, y mientras se construye, pueden dedicar los recursos a programas sociales de corto plazo.

 

Apoyo corporativo

Para operar en México, Dexia cuenta con el respaldo del corporativo. La sede central está en París, Francia, pero el apoyo puede venir de cualquiera de las sucursales en los muchos países donde tienen presencia (ver mapa): los tres norteamericanos, la mayor parte de los europeos, además de Australia, Israel, Turquía, Japón, Singapur y Hong Kong. De hecho comenzó a operar en México a través de su oficina en Nueva York. Participó en la financiación de 11 centrales eléctricas y una planta de reciclaje de agua en Tlanepantla, Estado de México. A través de su oficina en Es­tados Unidos ha invertido en México más de 1,000 mdd.

Desde la ciudad estadounidense actuó también como asesor en algunos PPS en México: el tranvía de Morelia, el Proyecto Transmaya de Cancún, una concesión de parquímetros y la modernización del sistema de boletaje del metro —ambos en el Distrito Federal— y el proyecto de saneamiento municipal de Saltillo, Coahuila.

La firma espera seguir profundizando su experiencia ya instalados en el país, porque tienen mucha experiencia tomando el riesgo que implica financiar la infraestructura pública de estados y municipios. “Estas transacciones nos vienen muy bien”, comenta Juan Francisco Toro, codirector de Financiamiento de Proyectos. “Estamos interesados en participar en la mayoría de los proyectos”.

Para crecer en México, Dexia se apoyará en las filiales del grupo en España y Francia, que cuentan con expertos en análisis y estudio de proyectos relacionados con carreteras, aeropuertos, puertos, energía eléctrica, agua y saneamiento.

 

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