Extranjeros, el gran contrincante

Los contratistas mexicanos temen que la apertura siga favoreciendo a las empresas extranjeras; la disyuntiva ya no está en la entrada de la inversión privada a la industria petrolera.
En los próximos dos años Pemex deberá pagar amortizaciones p
Fernando Ortega Pizarro

Privatizar o no a Petróleos Mexicanos (Pemex) no es la disyuntiva, porque la iniciativa privada participa en la industria petrolera, aun después de la expropiación. El tema prioritario para los contratistas mexicanos es si la apertura en la industria petrolera seguirá favoreciendo a las empresas extranjeras.

Pemex invirtió 14,800 millones de dólares (mdd) en obras, adquisiciones y su operación en 2007. Dos terceras partes de esa inversión, 10,000 mdd, fueron para obras. Durante el primer semestre de ese año se adjudicaron 251 licitaciones: 231 a empresas mexicanas y 38 a extranjeras, pero estas últimas fueron proyectos que representaron el 68% de la inversión total de la paraestatal. Y sólo cuatro compañías extranjeras se quedaron con 4,750 mdd: Schlumberger, Halliburton, DS Servicios y M.I. Drilling Fluids. Estas cuatro compañías concentran el 93% del monto de la inversión de Pemex que se adjudican las empresas extranjeras, de acuerdo con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

Las compañías foráneas se quedaron con 80% de los proyectos de las obras financiadas a través del esquema de Pidiregas. Las empresas mexicanas prácticamente no pudieron participar bajo ese esquema.

Por los Pidiregas Pemex debe pagar amortizaciones por un millardo de pesos y 489,000 millones de pesos (mdp) más en intereses durante este año y hasta el 2010, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En la Sonda de Campeche trabajan 30,000 empleados, de los cuales sólo 3,000 son de Pemex y el resto del sector privado.
En entrevista, Luis Puig Lara, consultor independiente con 40 años en el sector y ex director de Pemex Petroquímica, dijo que debería renegociarse el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en esos rubros, porque los resultados para la industria privada mexicana son desastrosos.

A su vez, Reyes Juárez Del Ángel, presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría (CNEC), asegura que una solución para impulsar a las empresas mexicanas podría ser establecer como condición que en los concursos internacionales exista una asociación entre compañías nacionales y extranjeras, bajo el liderazgo de las primeras. “Esto es muy importante, porque cuando participan empresas nacionales, el conocimiento, si no se tiene, se adquiere. Cuando viene al país una firma extranjera que después se va, no tiene una contraparte nacional para quedarse al frente de las fases que siguen”, dice Reyes Juárez.

Esta situación ha provocado que en Pemex la ingeniería mexicana prácticamente ya no exista. Las empresas de construcción están en extinción, sólo hay dos grandes compañías nacionales, ICA y Swecomex, de Carlos Slim.

Pemex dejó de hacer ingeniería básica y de detalle, y de sacar proyectos de construcción de plantas y de equipos. Ahora licita todo: la ingeniería, la tecnología e incluso las bases de los concursos y la supervisión de las obras, que generalmente ganan compañías extranjeras.

Lo peor es que los contratistas mexicanos tienen la percepción de que el Gobierno Federal no quiere ayudar a las empresas nacionales, como sucede en otros países. En España, si una compañía sale a un concurso internacional y lo pierde, el gobierno le reembolsa 30% del costo de la oferta que presentó, y si gana le da estímulos si consigue que los equipos se adquieran en ese país. Brasil hace concursos internacionales, pero la mayoría los ganan las empresas brasileñas. China importó tecnología de otros países para hacer su tren de alta velocidad; la pagaron una vez, pero no la pagan dos veces porque ya la hacen los chinos.

En México una vez existió una compañía llamada Bufete Industrial, que fue una de las más importantes firmas de ingeniería en el país. Participó en tres concursos: las refinerías de Cadereyta y de Madero, y en la construcción de una planta de oxileno. Invirtió alrededor de 3 mdd en la preparación de las ofertas. Perdió los tres concursos. Quebró. Y el gobierno no la apoyó en nada. Los coreanos ganaron esos concursos. Puig dice que la Ley de Obras Públicas está obsoleta. “Sacan una licitación lo mismo para hacer una planta que para comprar lápices. Los términos de las bases cambian mucho durante el proceso. Muchas empresas pierden por estar tres, seis meses en una licitación. Es incosteable”.

El TLCAN hizo a un lado a todas las firmas de ingeniería mexicana. Vinieron los proyectos “llave en mano” y proyectos que las empresas extranjeras financiaban.

“Si dicen ‘vamos a sacar un Pidiregas’, pues descalifican a todas las empresas mexicanas. No hay empresas que puedan con eso. Todas las inversiones se hacen con adeudos. Las empresas financian y Pemex se endeuda. No es una inversión que entre al capital”, refiere Puig.

Prácticamente la industria de la construcción se acabó en Pemex. “Hace 25 años existía en la paraestatal una dirección que se llamaba Subdirección de Proyectos y Construcción de Obras, en donde se hacían grandes proyectos, como refinerías. La paraestatal hacía la ingeniería básica y de detalle, y únicamente sacaba los proyectos de construcción”.

Ahora tiene que hacer contrataciones para que le ayuden a hacer la ingeniería básica y de detalle, elegir la tecnología y hacer las bases de las licitaciones y realizar la supervisión.

Puig dice que se puede apoyar a las empresas mexicanas. “Hicimos el TLCAN, quisimos salir al mercado a pelear con los grandes, pero nunca nos preparamos. Para pelear con los grandes se necesita, en definitiva, mucha voluntad del gobierno. “Si el gobierno no ayuda, definitivamente no vamos a poder ganar”.

Las grandes empresas que ganan un concurso subcontratan parte de la obra entre compañías mexicanas, a precios muy apretados y castigados. “Del 60 a 65% de un proyecto es la procura: compra de equipos, ductos, torres, hornos, calderas, instrumentación, equipos de presión. La construcción es un 15% que por lo general nos lo dejan a nosotros”. La paraestatal, continúa, es el cliente más importante en la contratación de obras y servicios. En 2007, dice, en todas las dependencias del Gobierno Federal se asignaron alrededor de 1,600 licitaciones públicas. Pemex representó 70% del total. Asegura que 80% de los concursos de Pemex lo ganan las empresas extranjeras.

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