La sal y la pimienta de la construcción

Algunas empresas lograron sazonar su operación.
La consolidación fue determinante para las empresas. (Patri  (Foto: )
(Con información de Gonzalo Aránguiz)

En 2007 la mayoría de las empresas se enfrentaron a una crisis, al estancamiento de la economía y a los altos precios de los commodities. Pero no todas salieron perdiendo. Para algunas la consolidación fue la clave.

Ese año despedimos a Industrias Monterrey SA, más conocida como IMSA. Después de 71 años de existencia la empresa sucumbió ante el poder de los mercados globales. Seguro que su fundador, Roberto L. Garza, no pensó que una empresa italoargentina adquiriría el imperio que llegó a tener ventas anuales de 40,000 millones de pesos y exportando a los cinco continentes. Así fue. Ternium adquirió toda su operación después de absorber en 2005 a Hilsamex de manos de Grupo Alfa, después de comprar a la venezolana Sidor, después de comprar a Siderar en Argentina… Y ésa es la única forma de seguir.

Así lo entendieron las grandes empresas mexicanas, como Cemex que salió de compras, para quedarse con la australiana Rinker por 14,000 mdd, con lo que aumentó sus ingresos en cerca de 40,000 mdp, logrando el primer lugar. Y la lista de compras y crecimientos sigue. Mexichem hizo lo propio en Latinoamérica y aún no se detiene: dice que invertirá 1,000 mdd en los próximos cinco años. Grupo Alfa realizó compras por 1,850 mdd, principalmente a través de su autopartista Nemak. Es la dinámica actual, de crecimiento y consolidación de posiciones no sólo a nivel local sino global.

En el mercado local también hay consolidación. Grupo Lamosa adquirió de Grupo Carso su negocio de revestimientos cerámicos, Porcelanite, con lo que se posicionó como el principal productor de México. Ejemplos de consolidación en México como en Latinoamérica hay muchos, y son las ganadoras en el río revuelto.

Alza en commodities
También hay ganadoras y perdedoras. El alza del petróleo transformó a Pemex en la empresa más grande de América Latina, superando por primera vez a la venezolana PDVSA. Pero es un espejismo. El alza del precio del petróleo no se capitaliza cuando el principal yacimiento del país, Cantarel, se encuentra en franca declinación, y menos cuando se importa casi la totalidad de los productos refinados. Esto afecta transversalmente a toda la industria.

Las que se frotan las manos son las compañías mineras y de siderurgia. El explosivo crecimiento asiático ha traído como consecuencia cuatro años de bonanza para el sector. El aumento de 200% en el precio del cobre en 2007 ha catapultado a Grupo México, que en 2003 obtuvo la no despreciable suma de 28,000 mdp, un tercio de sus actuales ventas. Otro ganador es Industrias Peñoles, que impulsado por un incremento de 66% en el valor de la plata, sube 34% en su valor de mercado. ¿Compró acciones? El IPyC de la Bolsa Mexicana de Valores lo hizo sólo en 11.7%. Y el precio del acero también colocó al país en la senda de las grandes compras. Además de Ternium, se consolida ArcelorMittal, luego de finalizar la adquisición de Sicartsa que pertenecía a Grupo Villacero. Ya vende 29,500 millones en México y anuncian nuevas adquisiciones. Elija víctima.
Pero el acero beneficia a sus productores, no a la industria intensiva en su uso.

¿Y la crisis?
La crisis de las hipotecas subprime tuvo entre sus víctimas principalmente a las compañías constructoras de vivienda. Pero no se vio en sus ventas, sino en la Bolsa. A pesar de aumentar en cerca de 20% sus ventas y reducir en sólo 3.1% sus utilidades, Casas Geo perdió 42% en la bolsa durante 2007. El nerviosismo y la incertidumbre de cuán bajo podría llegar la crisis le dio números negativos que no se repetían desde el ataque a las Torres Gemelas. Y golpeó a la mayoría. Homex, el mayor constructor de vivienda básica, perdió 15%, pero su utilidad avanzó en 77%, y a Consorcio

ARA, que perdió 34% a pesar de mantener sus utilidades. Es el problema de ser constructor de casas en crisis hipotecaria. Incluso afectó a Cemex, con una caída 17% en el mercado. Esto es río revuelto, pierden en bolsa las que generan utilidades.

Pero la crisis subprime, sumado a los altos precios de commodities, dieron como resultado lo que los economistas llaman stangflation, o estancamiento con inflación.

Otro problema de la stangflation hace que las economías como la mexicana aumenten su riesgo, con lo que los créditos para las empresas se encarecen y ponen en dificultades a empresas sobreendeudadas. Y hay varias en esta situación. Cemex ya anunció la venta de activos en Europa del Este para bajar su deuda, que ya supera los 14,000 mdd, aún controlable si consideramos su tamaño y que su flujo EBITDA es 6.3 veces mayor que sus gastos financieros.

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