Líos en el aeropuerto de la Riviera Maya

El gobierno de Quintana Roo quiere quedarse con el aeropuerto de Riviera Maya con ASUR como soc OMA, OHL y Advent también están interesados en competir en el proceso de licitación del proyect
El Gobierno de Quintana Roo quiere que el proyecto sea const  (Foto: )
Fernando Ortega Pizarro

Gabriel Mendicuti, secretario de Infraestructura y Transporte de Quintana Roo, no oculta su extrañeza al enterarse de que existen planes de licitar la construcción del aeropuerto en la Riviera Maya. En una reunión con funcionarios del estado, el secretario de Comunicaciones y Transporte Luis Téllez Kuenzler, aseguró que, de haber licitación, el aeropuerto de la Riviera Maya nacería muerto.

La Riviera Maya es un paraíso natural pero en el paraíso también existen los problemas.

La construcción de un aeropuerto internacional para este polo turístico no sólo despertó la avidez de varios titanes empresariales dispuestos a competir por los 12 millones de turistas que llegan por aire al Caribe mexicano cada año, sino también la del gobierno de Quintana Roo, el cual ya ha demandado a la Federación la concesión de esta importante obra.

Grupo Aeropuertos del Sureste (ASUR), Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA), el grupo español OHL y Advent están a la espera de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dé a conocer las bases de la licitación del aeropuerto de la Riviera Maya en el primer semestre del año, como lo anunció su titular de la SCT.

Sin licitación todavía, los problemas ya comenzaron: el Gobierno del Estado trata de apresurar la construcción del aeropuerto para que comience a operar de 18 a 24 meses después de ser otorgada la licitación. Pero la concesión que se le otorgó a Grupo ASUR para operar el aeropuerto de Cancún establece su derecho para operar un aeropuerto alterno. Con base en ello, pretende ampararse para impedir que se lleve acabo la licitación. De hacerlo, la construcción del aeropuerto podría retrasarse tanto, que no sería posible concluirla durante la actual administración.

La Comisión Federal de Competencia (Cofeco) determinó que ASUR no puede licitar porque se crearía un monopolio aeroportuario en la región.

El plan del gobierno de Quintana Roo consiste en asociarse con ASA (Aeropuertos y Servicios Auxiliares) y con un socio minoritario (que ostente del 15 al 30% de las acciones) como ASUR o cualquier otra empresa que garantice que en un plazo no mayor a dos años se concluya la construcción y ya opere el aeropuerto. “[Garantizar su construcción] es lo más importante para nosotros”, afirma Mendicuti.

El Gobierno del Estado no pretende construir un aeropuerto tan grande como el de Cancún, sino uno convencional, que tenga una pista, varios salones y el  área de migración. Por ello, en la primera etapa del proyecto no espera inversiones fuertes, sino del orden de los  120 mdd.

La SCT informó que para el lanzamiento de la licitación del aeropuerto de la Rivera Maya trabaja en la adquisición de los terrenos necesarios para el desarrollo del proyecto, la preparación de los documentos de la licitación y en la afinación del esquema económico-financiero. Según la dependencia, la adquisición de los terrenos podría concluir en el segundo trimestre de 2008 y a mediados de año se podría lanzar la licitación.

Sin embargo, desde el 2005, el gobierno de Quintana Roo dispone del terreno para el nuevo aeropuerto. Ha invertido 4 mdd en adquirir y desmontar poco más de 1,000 hectáreas de terreno selvático a 16 kilómetros de la costa de Tulum, en el entronque con Cobá.

El tiempo es oro

La urgencia por el nuevo aeropuerto se debe al crecimiento meteórico que ha tenido este paraíso del Caribe mexicano en la última década. En 1999, Playa del Carmen, el corazón del progreso de la Riviera Maya, contaba con 60,000 a 70,000 habitantes, actualmente oscilan entre 280,000 y 300,000.

Este polo creció 22% en los últimos ocho años, mientras que Cancún lo hizo 10% en los pasados seis. Actualmente cuenta con 31,000 cuartos de hotel, cuatro mil más que los que tiene Cancún.

Cuando el huracán Wilma devastó la península en 2005, la necesidad de contar con un aeropuerto alterno al sur de Quintana Roo fue evidente. Los turistas tenían que ser trasladados al aeropuerto de Mérida, en Yucatán, para ser evacuados.

En cambio, cuando Emily azotó la Riviera Maya, la evacuación fue más rápida gracias al aeropuerto de Cancún. Un nuevo aeropuerto complementaría la infraestructura del estado y a las terminales de Cancún, Cozumel y Chetumal, considera Gabriela Rodríguez, secretaria de Turismo de Quintana Roo.

Muchos visitantes europeos y sudamericanos vuelan por más de 10 horas para llegar al aeropuerto de Cancún, después viajan por tierra hora y media para trasladarse a sus hoteles al sur de Playa del Carmen y en Tulum, asegura la funcionaria.

Sin embargo, Alejandra Caballero, presidenta ejecutiva de la Asociación de Agencias de Viajes de Quintana Roo considera que si el nuevo aeropuerto se construye en Tulum, entonces Playa del Carmen estaría a la misma distancia de las dos terminales y, por tanto, los turistas tardarían el mismo tiempo en llegar a sus hoteles.

Considera innecesario el nuevo aeropuerto pues el de Cancún puede dar el servicio, más aún cuando inaugure su segunda pista en octubre de 2009. Pero Rodríguez asegura que actualmente el aeropuerto de Cancún tiene horarios saturados, lo que impide generar más vuelos.

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