Un destino turístico nace en Campeche

Grupo Mall es el detonante de la transformación de Campeche: a estado turístico.
Campeche Playa iniciará operaciones el próximo verano con un
Sara Brito

Beatriz Catalán venía pensando, desde hacía tiempo, en hacerse de una casa lejos de España, en un lugar donde el sol y las plusvalías tuvieran todavía mucho que dar de sí. Esta marchante inmobiliaria española de 40 años vivió en México y sabía de las oportunidades del sector inmobiliario en ese lado del Atlántico. Por eso, cuando en un salón inmobiliario de la capital española se encontró con un viejo conocido de Grupo Mall que le habló de un proyecto en Campeche, el asunto le convenció. “Me pareció una buena inversión por el sistema de Rental Pool que ofrece Grupo Mall (la compañía renta el inmueble y ofrece al dueño una rentabilidad garantizada), ya que el porcentaje (6.5 anual) que te da sobre la inversión no es fácil de encontrar en España”, explica Catalán. El hecho de que el proyecto estuviese en costa virgen con sol todo el año acabó de convencerla para hacerlo el destino de sus inversiones.

Hoy Beatriz Catalán puede presumir de estar entre las primeras 1,000 personas en haber adquirido una casa en el Campeche Playa Golf Marina & Spa Resort, el primer gran complejo turístico del estado y uno de los mayores de América Latina. Se construirá sobre tres millones de metros cuadrados y con un frente de playa de 2.6 km. Hoy el resort no levanta todavía un palmo de la tierra, pero las obras de acondicionamiento ya están hechas y el contrato para arrancar con la construcción de la primera fase fue firmado el pasado mes de septiembre. El año que viene será una realidad.

Grupo Mall ha acordado con la constructora española Acciona que sea ésta la que se ocupe de levantar 60% de las residencias de la primera fase del complejo (unas 750). Acciona es un monstruo empresarial español con presencia en más de 30 países (incluido México). Está enfocado fundamentalmente a las energías renovables, pero cuenta con una división inmobiliaria que en 2006 prevendió, solamente en España, 1,663 viviendas, y entregó otras 1,282.

Se espera que en el verano de 2008 estén listas las 1,243 viviendas de la primera fase, más un hotel de gran lujo, una marina con capacidad para 150 embarcaciones y un campo de golf diseñado por Jack Nicklaus. El desarrollo está en un punto intermedio entre los 210 km de costera que separan a Campeche, capital del estado, de Ciudad del Carmen. Será entonces el momento en el que la mayor inversión inmobiliaria recibida en la historia de la entidad deje de ser sólo un proyecto sobre papel y pase a cambiar el mapa turístico de la península de Yucatán.

Un lavado de cara
Con el anuncio de este proyecto hace año y medio, Grupo Mall puso de cabeza la vocación natural de Campeche. De estado eminentemente petrolero empezaba a vislumbrarse un futuro turístico un poco más allá de la capital, declarada en 1999 Patrimonio de la Humanidad, y que recibe hasta el momento el grueso de los visitantes. “El petróleo no va a ser para siempre”, afirmó cuando se hizo público el anuncio el que era director de Promoción Turística local por ese tiempo, Rodrigo Hurtado. “Es necesario diversificar”.

La jugada era, para ambos, beneficiosa. Uno lavaría su rostro de petróleo, y el otro encontraba un lugar virgen donde invertir nada menos que 6,900 millones de pesos (450 millones de euros) fuera de España, donde las cosas para las inmobiliarias locales habían empezado a ponerse difíciles hacía ya tiempo.

De hecho, Grupo Mall está llevando a cabo también un mega desarrollo inmobiliario en Panamá, en el que la mexicana ICA construirá los cimientos de la Torre Faros, de 346 metros de altura y 84 pisos, que le supondrá una inversión de 250 millones de pesos (mdp). El resto del complejo, además de otras dos torres similares a la que cimentará ICA, tendrá un casino, un centro comercial y un estacionamiento en un área de más de 500,000 m2.

Con la llegada del gobierno actual, en Campeche las prioridades empezaron a cambiar. Tenían hambre de diversificación y sabían que la clave estaba en el turismo. No podían olvidar tampoco que existe un monstruo muy cerca llamado Cancún, que recibe al año más de dos millones de turistas, así que la estrategia debía incluir algo más que hoteles. Campeche tiene entre sus visitantes extranjeros (45% del total) una abrumadora mayoría proveniente del Viejo Continente. Éste es el segmento que mejor conoce Grupo Mall. Julio Noval, presidente de la compañía, sabe que los europeos han perdido el interés en los destinos turísticos que basan su oferta en sol, playa y diversión. “Eso ya lo tiene España”, afirma. Si van a desplazarse tanto, los turistas esperan que el destino ofrezca algo más, como en el complejo campechano.

Grupo Mall ha basado su estrategia de ventas en España y Reino Unido, por un lado, y en Canadá y Estados Unidos, por otro. “La mayoría de los 700 compradores que tenemos hasta el momento son europeos, aunque también hay presencia importante de norteamericanos”, comenta una representante de comunicación de Mall. El grupo organiza cada mes un viaje de prospección hacia Campeche para llevar a posibles inversionistas a conocer las delicias de un estado que tiene 733,000 hectáreas de reservas naturales, casi la mitad del territorio. Los ojos de los españoles están también puestos en Tamaulipas, aunque aún no han cerrado ninguna operación.

Pero Campeche no vivirá sólo de la empresa que lidera el asturiano Julio Noval. La llegada del grupo español ha sido el amplificador que ha hecho resonar el nombre del estado en diferentes lugares del mundo. Desde el anuncio de Grupo Mall, el teléfono de la Secretaría de Turismo no ha dejado de sonar. Los inversionistas, nacionales e internacionales, sienten curiosidad por la zona.

Los metros cuadrados colindantes con el Campeche Playa Golf Marina & Spa Resort han empezado a subir de precio como la espuma, y eso hace sonreír a los promotores locales y a la misma Beatriz Catalán. Ella compró un departamento de 107 m2, con dos dormitorios y dos baños, salón comedor, cocina y plaza de estacionamiento, en la playa. Aunque entre sus planes no esté disfrutar de él sino de sus plusvalías, no habrá quien le quite una semanita al año de ruinas mayas y playa mientras ve, como plantita al borde del Golfo de México, cómo crece su inversión.

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