Razón antes que arquitectura

En su visita relámpago a la Ciudad de México, el arquitecto Rem Koolhaas
Marcos G. Betanzos Correa

Su primer contacto con la Ciudad de México fue desde el aire. Una vista de una metrópoli dinámica y caótica recibía a Rem Koolhaas. A su llegada al aeropuerto Internacional Benito Juárez, el arquitecto describiría al Distrito Federal como “una ciudad hermosa que necesita, urgentemente,  importar arquitectura, ya que el contexto que tiene es maravilloso, y en él se puede trabajar de forma interesante”.

Pisar suelo mexicano fue una breve escala en su apretado itinerario en México, ya que en cuestión de minutos comenzaría la segunda parte de su reconocimiento aéreo, ahora a bordo de un helicóptero que lo llevaría hasta el helipuerto del detonador vertical de Paseo de la Reforma: Torre Mayor. Hasta ese momento y quizá por exigencias o necesidades analíticas, Koolhaas había logrado acercarse a importantes puntos de partida de sus fundamentos teórico-arquitectónicos: la conformación de la estructura urbana, la dinámica social y el verticalismo arquitectónico.

Redescubrir la ciudad
El Distrito Federal a ras de suelo —ya visitado por él hace algunos años— con su peculiar tráfico de viernes por la tarde y el hotel Camino Real lo esperaban. Bastarían algunos minutos en medio del tráfico para llegar y tomar un poco de aire. En breve iniciaría un nuevo recorrido para finalmente llegar al Palacio de Bellas Artes, donde se hacía fila esperando con impaciencia la apertura de los accesos.

Bellas Artes recibió a uno de los arquitectos más controversiales y propositivos del mundo. El ganador del Premio Pritzker de Arquitectura en 2000 dio una conferencia en la que no definió la arquitectura —aunque algunos medios insistieron en preguntarlo—, sino que expuso lo que a él le provoca la arquitectura: el pensamiento crítico.

Xavier Guzmán Urbiola, titular de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble fue el encargado de agradecer a la UNAM, el INBA y al despacho LCM-Fernando Romero el esfuerzo realizado en conjunto para lograr que la razón, el análisis y la controversial opinión del arquitecto se pudiese escuchar en el foro más importante a nivel cultural de México.

Exhibición de ideas
Primera imagen de una arquitectura universal: en la pantalla se observan tres contienes que albergan su arquitectura: América, Asia y Europa, todos estigmatizados por el símbolo monetario que los rige y que, asegura, confirman su idea de que la arquitectura indudablemente está —y seguirá estando— vinculada a la economía de los contextos que la albergan. “Éste es uno de los factores que generan arquitectura, históricamente lo ha sido”, sentenció.

El autor del manifiesto Delirious New York, inicia su ponencia en Estados Unidos, es visible la pasión con la que genera diversos análisis sobre el detonante que significó la concepción del rascacielos.

Afirma contundente que todos los cambios en la construcción provienen de lo vertical, y añade que no debe sorprender el desarrollo e implantación global de este esquema arquitectónico en países con concepciones distintas del espacio como los asiáticos. “Ellos sólo han retomado en los últimos treinta años al rascacielos como símbolo de su crecimiento y poder económico, su altura se ha vuelto dominante, son un elemento que ha migrado al resto del mundo. Mi obsesión con ellos inició en Nueva York”.

Bajo esa línea mostró sus proyectos recientes en Estados Unidos (Mixed-use Tower for Jersey City), en China (CCTV Headquarters), Londres (Serpentine Gallery), Emiratos Árabes Unidos (Business Tower + Residential Tower) y en todos, “hasta en los más excéntricos de mis trabajos”, dijo.

Koolhaas comenta que siempre hay un compromiso con la razón, con la racionalización y con la lógica, filosofía que reafirma a OMA (Office for Metropolitan Architecture) como una oficina de corte pragmático y conceptual, ya que mientras en algunos proyectos exalta la funcionalidad como fundamento de diseño, en otros opta por buscar en la historia cultural de cada país para generar un concepto ganador que pueda vincular lo simbólico con las necesidades espaciales específicas.

Para él es tiempo de salir del aspecto primitivo que representa la horizontalidad. Para lograrlo debe existir un compromiso con la  arquitectura empleando al máximo los avances tecnológicos disponibles para lograr mayores beneficios a los usuarios.  “Por ello creo que los manifiestos formales de esta disciplina son ridículos al carecer de un sustento realmente válido”, afirma.

Finalmente concluye que como profesor de esta disciplina algo que nunca enseñaría a sus alumnos es arquitectura: “Yo enseño a mis alumnos a observar, a distinguir, a conocer todos aquellos elementos que pueden generar arquitectura; la razón y la crítica suelen ser buenas rutas para lograrlo”.

¿Una obra de Koolhaas en México?
Al término de la conferencia un grupo de asistentes se ha reunido en torno a él para acercarle diversos libros de su autoría. Los firma, aunque comienzan a presionarlo para salir del escenario, finalmente lo logra.

La noche del 2 de marzo fue contundente e inolvidable en lecciones. Ese mismo día se cancela una cena con el Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard; sin embargo, la reunión se lleva a cabo al día siguiente.

El sábado 3 de marzo realizó algunas entrevistas en una residencia privada para medios culturales y, posteriormente, dejando abierta la posibilidad de irrumpir con una obra en nuestro país, Rem Koolhaas, de 63 años y una vitalidad contagiosa que niega su edad, se alista para emprender la siguiente travesía.

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