Un nuevo rostro en Coacalco

Nítido ejemplo de cómo la arquitectura eleva la calidad de vida de la gente, este centro comerc
Miryam Audiffred

“Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio”, dijo Benjamin Franklin al aproximarse a este tema. Ciertamente, el crecimiento económico e impacto urbano que se han experimentado en años recientes con la construcción de plazas comerciales en nuestro país le darían la razón al también inventor del pararrayos.

Lejos en tiempo y en espacio, pero cerca de tal aseveración, en el Estado de México, justo en el corazón de Coacalco, se yergue una estructura comercial de concreto, cristal y acero que ha empezado a transformar el rostro de la Vía José López Portillo, arteria medular de este municipio mexiquense.

El desorden que antaño caracterizaba a los comercios ubicados en esta vialidad comienza a disiparse. Su extinción se anuncia a partir de la construcción del centro comercial Zentralia Coacalco que, inaugurado en diciembre del año pasado, abrió sus puertas para demostrar que esa zona del área metropolitana —considerada de un rango comercial D, pues se pensaba que los visitantes son de bajos recursos—  estaba lista para albergar un espacio digno y diverso.

“Nosotros construimos pensando en la globalización comercial. Quisimos que este centro estuviera pensado con base en las condiciones del terreno de Coacalco pero que su calidad conceptual fuera lo suficientemente alta como para que pudiera ubicarse en cualquier parte de la ciudad”, señala el arquitecto Juan Pablo Vázquez, vicepresidente del despacho GVA & Asociados.

Noventa locales divididos por block y firmes de concreto, y distribuidos en dos y medio niveles, además de 70,000 m2 de construcción, son parte del atractivo de este centro comercial que cuenta en su área central con un domo elíptico que inunda de luz natural las escalinatas y los pasillos que también se pintan con las luces y sombras que van naciendo a lo largo del día y que le brindan un toque de calidez.

Abriendo plaza
Para los vecinos de la zona, como la señora Lucrecia Hernández, la apertura de este nuevo espacio ha representado una alternativa de entretenimiento, así como la oportunidad de diversificar las actividades que se realizan los fines de semana o los días de asueto. “Es el chance —afirma— de que todos los miembros de la familia puedan hacer algo de su agrado en un ambiente de seguridad total; un centro comercial siempre será mucho más tranquilo que las calles”.

Para el arquitecto Vázquez, la construcción representó todo un reto, pues debieron superar una serie de complicaciones vinculadas con la geometría del terreno y la existencia de un gasoducto que limitaba la labor arquitectónica en la parte trasera del mismo.

La irregularidad del predio, lleno de quiebres, y lo angosto de la única calle que podía ser utilizada para carga y descarga de mercancías son los otros condimentos que acotaron la forma y el concepto de este nuevo espacio de reunión.

GVA debió emprender un juego de creatividad que los condujo a transformar las limitaciones territoriales en una guía de construcción. El reducido frente, el gasoducto y la forma irregular dieron así la pauta para emprender el diseño de este espacio que a menos de seis meses de su inauguración ya está en proceso de ampliación.

En la parte posterior del centro comercial se está construyendo un edificio de tres niveles que permitirá incrementar el estacionamiento, a fin de responder al parámetro california­no de ofrecer un cajón por cada 20 m2 rentables. Incluso se están pre­parando para responder al incremento en la demanda que seguramente surgirá a partir de la apertura de las ocho salas de cine que Cinépolis operará a partir de los últimos meses de 2007. “Los cines son la novia de los centros comerciales. Siempre aumentan el número de visitantes”, afirma Vázquez.

Por lo pronto, Zentralia cuenta con un estacionamiento principal que está descubierto y aparenta ser una plaza que se va integrando poco a poco a la banqueta y al andador que conduce a la entrada principal, al que deben sumarse los lugares que se encuentran en las áreas cubiertas para dar un total de 944 cajones.

En esta especie de plazuela también se observa una parada de autobuses, así como una base de taxis donde trabaja el señor Alberto Romero, quien no duda en comentar que gran parte del éxito que ha tenido este centro comercial radica en que ha puesto al alcance de la gente de esa zona tiendas “tan importantes” como Sears y Sanborns, las tiendas ancla del proyecto.

El buen diseño no tiene precio
Seguro de que no hay centro comercial más feo que el que está vacío, el arquitecto aclara que el diseño espacial puso un especial énfasis en el área que reúne a los restaurantes de comida rápida.

Se trata de una gigantesca estancia adornada con un ventanal que se extiende de piso a techo y que conduce al exterior, un horizonte de casas multifamiliares y azoteas invadidas por tinacos y tanques de gas que caracteriza a esta área de la ciudad habitada por una población en su mayoría compuesto por migrantes. El 71% de sus habitantes nacieron fuera del municipio.

“Queríamos que desde la banqueta, desde la calle, cualquier persona pudiera ver directito al centro comercial y que tuvieran acceso a la vida y al movimiento que se genera en el interior del mismo. Por eso decidimos que nuestra única fachada fuerte se conectara directamente con el fast-food, área que en el caso de Zentralia dejó de ser un lugar oscuro y escondido para volverse una zona de gran utilidad comercial.”

Quienes visitan este centro comercial, realizado con una inversión de 45 millones de dólares, pueden notar a primera vista que el contexto que lo rodea es sui generis. Se yergue entre un pequeño edificio de tres pisos y una escuela primaria de gobierno que carecía de una estructura bien consolidada. Una parte de las bardas se vino abajo al momento de realizar la excavación, lo que obligó a reforzar ciertas áreas de la institución educativa.

Ahora que está en boga el hablar de sustentabilidad, Vázquez aclara que Zentralia fue ideada a partir de la plena convicción de que el centro comercial debía garantizar un gran confort en su interior y reducir al máximo el uso de aire acondicionado mediante la implementación de ventanales, domos y tragaluces. No es la primera ocasión en que GVA aplica estos conceptos, en incluso con la UNITEC Guadalajara ganó un Premio Obras de Cemex en la categoría de Sustentabilidad. Además, a lo largo de sus casi cuatro décadas de historia, ha hecho numerosos espacios comerciales, como es el caso del Magnocentro Interlomas.

Su capacidad los ha llevado a ser incluidos en el listado de los 100 despachos de arquitectura más productivos del mundo, de acuerdo con la revista inglesa World Architecture. GVA figura en el lugar 64 y es la única firma latinoamericana que aparece en esta publicación, junto a despachos de EU, Canadá, Inglaterra, Alemania e Italia.

Aunque sería prematuro contar con un estudio que confirme el impacto que Zentralia está teniendo en la zona, se estima que el centro comercial ha detonado el interés de personas que viven, incluso, en Tepeji del Río, Querétaro.

“Estamos viviendo el fenómeno del turismo de comercio —dice Juan Pablo Vázquez al respecto—. A la gente le incomoda cada vez menos trasladarse varios kilómetros para conocer un centro comercial y hacer de tiendas y cines el destino de sus domingos familiares.”

Tras reconocer que le es imposible concebir proyectos que no sean de usos mixtos —como sucede con Triángulo Las Ánimas que, en Puebla, integra un centro comercial, un hotel y una torre de oficinas—, confiesa que en su opinión el centro comercial ideal es aquel que reúne espacios de comercio con zonas de promoción cultural.

“Sueño con un centro comercial en el que haya una plazoleta para exposiciones o un foro de teatro. Sueño con un espacio en el que la gente pueda ir de compras pero también acceder a un museo o una galería. Que se puedan cortar el pelo y después escuchar un concierto. Sería fantástico que pudieran pasarse todo el día haciendo actividades diversas y estableciendo un nuevo tipo de relación con el arte y con el tiempo libre”, concluye Vázquez.

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