La crisis de confianza

El entorno socioeconómico actual ha generado un cuestionamiento generalizado de la población; prudencia, justicia, fortaleza y templanza sirven de herramientas para superar la crisis.
Economía  (Foto: Archivo)
Mayra Ortega Schultz*
CIUDAD DE MÉXICO -

Siempre he creído que, si trabajamos duro y somos constantes, podemos mantener la cabeza sobre el nivel del agua y podemos arreglar las cosas para seguir adelante. Sin embargo, en estos momentos en México así como en el resto del mundo estamos viviendo una Crisis de Confianza. Empezamos a cuestionar el funcionamiento y las decisiones de nuestro país, de nuestros gobernantes, de la empresa en la que trabajamos y en las personas que la dirigen.

Sin duda nos enfrentamos a una crisis, no a una corrección de los mercados. Una crisis de confianza, que ha dificultado el funcionamiento correcto de los mercados financieros mundiales, de la economía y en los resultados de nuestras empresas. 

Cuando estudie mi maestría en el IPADE una de las enseñanzas que más impacto tuvo en mi fue el aprender las virtudes que todo hombre o mujer debe de tener a lo largo de la vida para enfrentar los cambios, las adversidades y compartir también las épocas de abundancia y son las virtudes cardinales.

Estas virtudes son cuatro:

Prudencia: Consiste en actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños, discernir el bien y elegir los medios justos para realizarlos. Es el valor que nos ayuda a reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones cotidianas, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia. Este valor se forja por las decisiones que tomamos ante las dificultades en las cuales debe predominar la reflexión y la calma, ya que la mayoría de los malos aciertos en la vida ocurren por una mala decisión.

Justicia: Consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Para ello precisamente se necesita la guía de la prudencia. La justicia no existe sin la misericordia, la caridad o el amor. Ésta es principio fundamental de la existencia y coexistencia de los hombres, como asimismo de las comunidades humanas, de las sociedades y los pueblos. 

Fortaleza: La fortaleza en la filosofía griega se entiende como fuerza de ánimo frente a las adversidades de la vida, como desprecio del peligro. La virtud de la fortaleza consiste en tener el valor y la constancia para perseverar en una obra buena hasta el final, no importando los obstáculos o soportando una mala situación con paciencia e inteligencia.  Es la capacidad y fortaleza de espíritu que todos debemos tener para enfrentar los tiempos difíciles sin derrumbarnos. La virtud de la fortaleza requiere siempre una cierta superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo. Porque el hombre, por naturaleza, teme el peligro, los cambios, la incertidumbre, y el sufrimiento.  

Templanza: La virtud de la templanza nos capacita para controlar y canalizar correctamente nuestras tendencias, conocida también como sobriedad. La virtud de la templanza representa el término medio entre el desenfreno y la insensibilidad, nos capacita para controlar y canalizar correctamente nuestras emociones. Templanza se refiere más a la ética personal. Nos permite actuar con sobriedad ante los tropiezos o, mejor aún, ante los éxitos de nuestro emprendimiento. 

Si actuamos con sobriedad, ética, prudencia y perseverancia, sin duda, vamos a generar confianza y credibilidad en nuestros prospectos y clientes, ya que estos valores son esenciales para el desarrollo del negocio y para afrontar las crisis económicas y los momentos difíciles.

*La autora es la directora general de Servicios Empresariales de Lucas5, licenciada en Economía por la Universidad Anáhuac, con diplomado en Banca y Crédito del ITAM. Antes de fundar y dirigir Lucas5, ocupó importantes cargos de dirección en el sistema financiero mexicano.

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