El paquete económico, en perspectiva

Miguel Ángel Corro opina que las medidas propuestas por el Gobierno carecen de dirección; el académico del ITESM dice que el plan económico no logrará un equilibrio de las finanzas públicas.
peso-moneda-dinero-2-SXC.jpg  (Foto: Cortesía SXC)
Miguel Ángel Corro Manrique*
CIUDAD DE MÉXICO -

Es indudable que la economía mexicana no encontrará el camino de la reactivación sin un fuerte estímulo fiscal. Mucho se ha comentado que el mismo FMI ha sugerido un estímulo de por lo menos 2% del PIB, el cual no sólo debe ser de pronta ejecución, sino también duradero y expandible, "porque la recesión se prolongará durante algún tiempo" y se "requiere el compromiso de hacer más si es necesario".

Mientras que en América Latina y en países como Estados Unidos, Canadá o Gran Bretaña se disminuyen impuestos, aumentan subsidios y beneficios tributarios, y aumentan o anticipan el gasto público a fin de proteger la planta productiva y el empleo,  en el caso de nuestro país, a contracorriente de lo instrumentado a nivel mundial para enfrenar la crisis, se insiste en la misma receta que ha mostrado su fracaso e inviabilidad: más y nuevos impuestos; aumento en los precios y tarifas de bienes y servicios; recortes presupuestales y  disminución de la inversión pública.

La Cámara de Diputados recibió el paquete económico 2010 que incluye una serie de medidas con las que se pretende, más que superar la profunda crisis que vive el país, saldar el boquete fiscal en las finanzas públicas derivado de la caída en la recaudación federal, así como en el precio del petróleo y su plataforma de exportación.

El mismo Jefe del Ejecutivo, anunció una reforma estructural en el Gobierno federal que incluye la desaparición de secretarías y la reducción del gasto oficial. La propuesta establece -a nombre del combate a la pobreza- una nueva contribución de 2% al consumo de todos los bienes y servicios-incluye alimentos y medicinas-, lo que constituye una verdadera simulación para imponer un gravamen a alimentos y medicinas, que en realidad funciona igual que el IVA, lo que elevará este impuesto hasta 17% e impactará en el precio de los productos básicos en perjuicio de la población de menores ingresos. El paquete económico, para el próximo año, además propone la creación de un impuesto de 4% a telecomunicaciones, así como el incremento del Impuesto Sobre la Renta, de 28% a 30%, y un aumento en el gravamen a tabaco, cerveza y sorteos

En su anuncio, Felipe Calderón anunció cuatro acciones básicas: la desaparición de tres secretarías, Turismo, que será absorbida por Economía; la de Reforma Agraria, cuyas funciones se dividirán entre Desarrollo Social y Agricultura, y la Función Pública, la cual se transformará en una contraloría dependiente de la Presidencia de la República. La segunda medida es la reducción de altos mandos y el congelamiento de sueldos del Gobierno federal. La tercera, el recorte de recursos a embajadas y delegaciones federales en los estados. Y la cuarta acción es disminuir los viáticos, los gastos  de representación, consultorías y asesorías por parte de la federación.  El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, explicó que el gasto público programable se reducirá 218,000 millones de pesos respecto a lo aprobado para 2009, y la propuesta incluye reducir en 2.7% los recursos de la Secretaría de Seguridad Pública, así como a Educación.

Con todo esto, se pretende alcanzar un conjunto de metas establecidos en los Criterios Generales de Política Económica para 2010, en el que la Secretaría de Hacienda estimó en 3% el crecimiento del Producto Interno Bruto; en 53.9 dólares el precio del petróleo; en 2.5 millones de barriles diarios la plataforma de producción; fijó el déficit fiscal en 0.5% del PIB, es decir 4,500 millones de dólares, y pronosticó una inflación de 3.3%.

Sin embargo, nuestra opinión es contraria a esta "optimista" visión de la Secretaría de hacienda, pues el nuevo impuesto (2% al consumo en general) tendrá un efecto regresivo en la economía y afectará, sobre todo, a las clases medias y a la economía popular.

Al mismo tiempo, la propuesta elude garantizar recursos suficientes a los estados y los municipios para compensar la pérdida en el monto de las transferencias federales. Tampoco contempla alternativas para facilitar su gasto de inversión financiado por recursos federales por convenio. Reduce recursos destinados a las universidades públicas, así como para la cultura, la ciencia y la tecnología y el campo, y si bien el incremento de beneficiarios del programa Oportunidades será de un millón de familias, este gasto no impactará en el incremento de la capacidad productiva que se requiere en el corto plazo para salir de la crisis. Es cierto que se propone realizar un recorte en el gasto burocrático, sin embargo, éste es limitado y si bien es importante eliminar áreas no prioritarias, es preocupante la forma en como, sin decirlo, la propuesta define el futuro de áreas estratégicas de nuestra economía, como es el caso del turismo.

Este tipo de medidas son insuficientes para equilibrar las finanzas públicas. La propuesta no incluye medidas como un programa de inversión pública de la magnitud necesaria para superar la emergencia económica, ni medidas que permitan construir una red de protección social ante la crisis. Más que impuestos disfrazados, es necesario aumentar inversión pública para impulsar la actividad productiva y con ello el consumo y la demanda interna

Hace poco más de cuatro meses, el gobierno de México anunciaba una campaña para revitalizar el turismo afectado por la epidemia de influenza humana que mantuvo al país un mes en emergencia sanitaria. El brote del virus AH1N1 se presentó en la peor de las coyunturas económicas  del país, pues ha tenido un impacto negativo en varios sectores. El turismo, es sin duda, una de las actividades que se deben considerar estratégicas para el desarrollo del país. El potencial del sector tiene que ver con la riqueza de nuestra situación geográfica e histórica: bellezas naturales de excepción, variedad de paisajes, de climas, oferta de destinos de playa con litorales marinos de extraordinaria hermosura, destinos de montaña entre otros encantamientos lacustres, de selvas o desierto, la diversidad de los ecosistemas del país, y la densidad cultural de ciudades  con la arquitectura colonial más imponente de América Latina (designadas por la UNESCO "Patrimonio de la Humanidad"), además de la excepcional arqueología prehispánica, sitios de un valor incalculable sobre las civilizaciones mesoamericanas; museos notables, como el de Antropología e Historia, sin olvidar la riqueza pluriétnica y pluricultural que se traduce en una rica gastronomía, danza y música regional excepcionales. Todo esto hace que nuestro país se convierta en un espacio privilegiado para el turismo nacional e internacional, fundamentalmente para nuestros vecinos del norte.

Si bien el sector turístico ya resentía los efectos de la crisis económica, fue por decirlo así, uno de los primeros "damnificados" de esta crisis, la "acción número uno" anunciada por el Jefe del Ejecutivo de desaparecer a Secretaría de Turismo, ha terminado por "mandarlo" a la morgue.  En lugar de trabajar por establecer un plan integral de desarrollo del sector, en donde se consideren las ventajas comparativas para nuestro país y de ese modo, contribuir a superar la situación de crisis que vive la economía nacional, ahora esta tarea será dependiente de la Secretaría de Economía, cuyos resultados son escasos, por decirlo de manera gentil.

El Estado mexicano, debería de pensar más, en términos fiscales, en una propuesta de política económica integral de fomento al desarrollo, por ejemplo al turismo, que articule las medidas necesarias en materia de comunicaciones;  infraestructura;  financiamiento, estímulos fiscales, y coordinación pertinente entre actividades institucionales, iniciativa privada y los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal.  

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En este sentido, una alternativa viable para transitar por este camino, sería la tributación progresiva sobre los ingresos, que ayudarían a disminuir la brecha entre ingresos y gastos de Gobierno, en lugar de recurrir a "recetas" muy socorridas de "reforma fiscal" basada en mayores impuestos indirectos, pues con ello solo se profundiza la inequidad de nuestro sistema tributario, excesivamente basado en impuestos indirectos y que son seriamente regresivos porque disminuyen como porcentaje del ingreso en la medida que éste aumenta. Sobre las propuestas del paquete económico 2010 seguiremos escuchando opiniones y reflexiones. Sólo esperemos que quienes discutirán y aprobarán esta propuesta del Ejecutivo, no olviden que con el cuadro señalado más arriba, la pregunta obligada será: ¿qué perspectiva futura para la nación piensan aprobar?

*El autor es Director del Departamento de Administración y Finanzas de la División de Negocios del Campus Santa Fe del Tecnológico de Monterrey y Director del Centro de Estudios Interdisciplinarios y Prospectiva del  mismo Campus.

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