¿Una verdadera aldea global?

Las ‘medidas de seguridad’ hacen de la cumbre climática un proceso excluyente, dice Tania Mijares; en Copenhague, lo que se pretende es callar las voces de los informadores, asegura la experta.
copenhaguen  (Foto: CNN)
Tania Mijares*
COPENHAGUE, Dinamarca -

Esta segunda semana de negociaciones inicia de una manera complicada, por no decir que este lunes  todo el orden, desarrollo, buena voluntad y amabilidad de las personas danesas que trabajan en la COP15 (United Nations Climate Change Conference) desapareció prácticamente por completo.

Con cambios en la seguridad y dinámica de acreditación, algunas personas estuvieron esperando por cerca de cinco horas formadas afuera del Bella Center tratando de lograr pasar para conseguir su gafete, claro que si eran miembros de Organizaciones No Gubernamentales de poco les iba a servir, pues a partir de este martes se decidió que sólo podrán pasar las personas que además de su credencial cuenten con una tarjeta de acceso especial, alegando "medidas de seguridad".

No contentos con esas limitaciones al acceso de la sociedad civil, este lunes se nos comunicó -sin derecho de réplica, obvio- que a partir del miércoles  sólo podrán acceder  7,000 representantes de las ONGs, el jueves 1,000 y el viernes, la ridícula sino absurda cantidad de 90 representantes.

Resulta increíble que en esta conferencia se discute nuestra supervivencia y lejos de hacer un proceso mucho más incluyente, se pretenda callar las voces de quienes todos los días estamos atendiendo las reuniones, tratando de acercar soluciones y hacer llegar las demandas de la comunidad que representamos a nuestros delegados y negociadores, pues al final del día no se trata de instalar una industria contaminante en nuestro vecindario o de  aumentar impuestos, se trata de discutir nuestras posibilidades de sobrevivir a los impactos del cambio climático.

Como si esto no fuera suficiente, este lunes el Grupo de Trabajo del Protocolo de Kioto sufrió un revés importante cuando el Grupo de Negociación, G77 más China, decidió abandonar la mesa de negociación por considerar que el primero no estaba tomando con seriedad suficiente el segundo periodo de compromisos de Kioto y estaba impulsando de manera directa la creación de un nuevo protocolo donde los países en desarrollo, principalmente China, Brasil, India, México, Corea y Sudáfrica tuvieran compromisos vinculantes.

Considerando que eso era inaceptable y que violentaba el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, decidieron dejar el texto con los corchetes hasta que los ministros y  jefes de Estado lleguen  al Bella Center y se haga algún pronunciamiento político en la materia.

Hay que recordar que este Grupo se fundó en 1964 en el contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y ahora funciona a través del sistema de las Naciones Unidas, contando con 130 miembros.

El país que ocupa la presidencia del Grupo de los 77 en Nueva York (que gira cada año) habla con frecuencia en nombre del G77 y de China, en su conjunto.

No obstante, debido a que el Grupo de los 77 y que China son un conglomerado heterogéneo con intereses diversos en las cuestiones relacionadas con el cambio climático, los países en desarrollo intervienen también en los debates en forma individual, lo mismo que hacen los bloques existentes dentro del G77, como el Grupo Regional de África de las Naciones Unidas, la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de los países menos adelantados.

Sin duda alguna, esta decisión es un revés importante. Ya en Barcelona habíamos visto un adelanto de lo que podría pasar cuando los países africanos se levantaron de la mesa de negociación. Tendremos que estar atentos al desenlace de esta acción.

Por otro lado, este lunes se llevó a cabo la "Conferencia de Alcaldes de Norteamérica sobre Cambio Climático". Iniciativa lanzada en febrero del 2007 dada la importancia y urgente necesidad de actuar en torno al cambio climático.

Su principal objetivo es apoyar a los alcaldes de la Unión Americana ya que ellos son los líderes de los esfuerzos locales y comunitarios para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

Más de 1,000  alcaldes son miembros y representan a más de 86 millones de americanos.

Por años, la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos ha sido la principal herramienta para proteger el ambiente, reducir la dependencia energética y construir comunidades más sustentables.

Los esfuerzos recientes se enfocan en la protección climática, el apoyo a alcaldes para fortalecer su liderazgo presionando a los tomadores de decisiones nacionales a actuar más agresivamente en acciones que conlleven una verdadera reducción de emisiones de carbono.

Esta conferencia está trabajando con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Congreso estadounidense para promover la promulgación de una nueva Ley de Clima y Energía que claramente otorgue recursos y funciones al Gobierno de EU para reducir las emisiones de carbono y combatir los crecientes efectos del cambio climático.

Dando especial atención a las ciudades, pues ahí es donde suceden las cosas; es en las comunidades donde se cambian los paradigmas para conseguir no sólo reducciones importantes pero transformaciones profundas en la sociedad.

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Como continuación a este evento y para darle más peso al trabajo realizado por las ciudades a nivel mundial, este martes 15 de diciembre se celebrará la Cumbre de Alcaldes sobre Cambio Climático, donde Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, es uno de los participantes. Esperamos escuchar lo que tienen planeado para nuestra ciudad, rumbo a la COP16 a celebrarse a finales del próximo año.

 

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