México debe mirar al Pacífico

El país aplica una política exterior errática al comerciar con Asia, opina Adolfo Laborde Carranco; una mejor capacitación de nuestro capital humano puede enriquecer el contacto con estos países.
china-empleo-trabajo  (Foto: Jupiter Images)
Adolfo A. Laborde Carranco*

Dejamos un 2009 repleto de malas noticias económicas y comenzamos el nuevo con otras no tan buenas: alza de gasolina -y por ende-, de precios de casi todos los productos. De igual forma, según el Banco de México, la Inversión Extranjera Directa (IED) para septiembre de 2009 fue de $9,750 millones de dólares, muy por debajo de los $22,516 millones de dólares del 2008. Las remesas también cayeron un 16.3% en ese mismo periodo.

En el caso de la balanza comercial se ubicó con un déficit de $3,145 millones de dólares, y se registró una baja del 43.6% de las exportaciones petroleras. Esto complica más el panorama económico de nuestro país.

A pesar de la baja de las exportaciones mexicanas (la mayoría hacia los Estados Unidos) que en el periodo, enero‐noviembre de 2009 sumaron $206,769 millones de dólares, lo que representó una caída de 24.2% respecto al mismo periodo de 2008, tenemos que buscar la mejor forma (estrategia) de incrementar el ingreso de divisas por concepto exportaciones bajo una perspectiva de diversificación de los mercados internacionales.

Esto, nada fácil desde luego, va más allá de una simple declaración o del aprovechamiento de los Tratados de Libre Comercio (12 con 44 países) que nuestro país tiene. Va en el sentido de generar los recursos humanos capaces para hacer frente a los retos de las relaciones económicas internacionales de México, en este caso con los países de Asia.

Sabemos que China, Japón y Corea son los principales socios comerciales de México en aquella región, sin embargo, con todos ellos mantenemos déficit comercial, que lejos de ayudar a nuestras finanzas públicas, las deterioran.

Aprender a hablar y tratar con ellos

Este diagnostico parecería un hecho dado. Pero es aquí donde radica el problema. No hemos podido pasar del diagnostico a la ejecución. ¿Qué tendríamos qué hacer para que nuestro comercio con el mercado chino, japonés o coreano fuese superavitario? Buena pregunta.

Cada caso representa un escenario diferente. Para empezar, debemos considerar que cada uno de estos países tiene sus propias características (cultura de los negocios). No podemos generar una estrategia comercial genérica en nuestra política hacia la región, al contrario, debemos crear una estrategia específica para cada caso. No es lo mismo hacer negocios en China que en Japón o Corea.

Además de esto, se necesita que los actores interesados en ampliar o expandir las relaciones económicas con los países asiáticos (iniciativa privada y Gobierno) establezcan políticas de largo plazo en materia de recursos humanos, o bien, gestores económicos especialistas en cada país.

Si bien es cierto que el inglés es el idioma de los negocios, no todos los chinos, japoneses o coreanos lo hablan. Es aquí en donde vamos varios años atrás en comparación con los países de Asia. Una muestra de este atraso es la política en formación de recursos humanos tanto en el Gobierno, como en empresas, algo que ellos han emprendido desde hace más de dos o tres décadas.

Por ejemplo, los japoneses (y ahora los chinos y coreanos) envían a su personal por lo menos dos años de entrenamiento a los países en los cuales serán enviados como comisionados. El entrenamiento consiste en una total inmersión en la cultura del país de destino futuro. Aprenden el idioma, la cultura y el comportamiento social.

Por ello, a la hora de los negocios, ganan terreno no sólo en el idioma, sino en la capacidad de reacción de la contraparte.

México tiene muchos retos por delante, entre ellos, mejorar nuestra oferta exportable (bienes de capital). Si queremos ser exitosos con nuestros productos con los socios del lejano oriente, tenemos que empezar a crear y ejecutar una política económica exterior en donde el capital humano, sin duda, debe jugar un papel de suma importancia.

Si no actuamos en consecuencia, seguiremos medio aprovechando las oportunidades que esos países ofrecen al sector exportador mexicano.

Finalmente, a pesar de que China es nuestro principal socio comercial en Asia, no tenemos un Tratado de Libre Comercio con ellos; con Corea estamos dándole vueltas al asunto con miras a no firmarlo; y en el caso de Japón no hemos aprovechado las ventajas (cuotas) del Acuerdo de Asociación Económica (AAE).

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Si no le damos los instrumentos jurídicos al empresariado mexicano, y no lo motivamos para incursionar más allá de Norteamérica, en 2011 el escenario de nuestro comercio exterior será muy similar al de hoy.

*El autor es Director de la Licenciatura en Negocios Internacionales y del Bachelor in International Business del ITESM, Campus Santa Fe y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1 del CONACYT.

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