Un Cambio Climático…y de negocios

El avance a políticas para reducir la contaminación transformará a la economía, dice Jesús González; se implementarán nuevos mecanismos y políticas con la entrada de nuevas regulaciones.
computadora oficina planta verde empleo  (Foto: Photos to go)
Jesús González*

A finales de este año nuestro país será sede de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP-16), en la que se espera se alcancen resultados concretos y efectivos que permitan hacer frente al reto global que representa el cambio climático. Antes de ello es importante recopilar la importancia que tuvo el Acuerdo de Copenhague de la COP-15 como punto crucial en la historia del debate sobre este tema.

El Acuerdo de Copenhague implica un enfoque estratégico mejorado para operar en un mundo restringido en lo que respecta al carbono. Algunas de las principales implicaciones que pudieran surgir en el futuro, las cuales se detallan a continuación,  influirán en cómo éste se desarrolla y se pone en práctica.

  • Rol y ambición. Las empresas necesitan revisar estratégicamente su rol en el debate íntegro sobre el cambio climático y decidir su nivel de ambición con respecto a la transición a una economía mundial de bajas emisiones de carbono. ¿Deberían las compañías ser el ejemplo en términos de reducción en las emisiones de carbono con un enfoque en las oportunidades de mercado o deberían tener un enfoque menos ambicioso y esperar a que se emitan más reglas?
  • Capacidades, información e inteligencia. Existirá una necesidad cada vez mayor para que las empresas que operan globalmente desarrollen mejores capacidades para darle seguimiento a los diversos aspectos del Acuerdo, analizar las implicaciones específicas de éste en sus operaciones e identificar nuevas e innovadoras oportunidades para obtener ingresos. Los desarrollos que más posibilidades tendrán de beneficiarse con un impacto más significativo en los negocios son el surgimiento de mecanismos de mitigación, cambios en patrones de inversión en respuesta a oportunidades de bajas emisiones de carbono, ajustes de protección fronteriza y restricciones al carbono. Otras implicaciones importantes que requerirán de capacidad mejorada y de mayor análisis por parte de las empresas son: inversión en energía renovable, despacho de mercancías y reportes de sostenibilidad.
  • Comercio bilateral y multilateral en una economía de carbono restringido. Es probable que las empresas tengan que aprender a operar en un mundo con una gran cantidad de políticas de cambio climático y de reducción de emisiones. Algunos ejemplos de los tipos de políticas que los negocios pudieran afrontar son:
  • Aranceles a las importaciones de carbón mineral
  • Asignación excesiva de permisos gratuitos a los competidores bajo un esquema de "obligación de reducción y venta / comercialización de bonos de carbono"
  • Prohibición para la construcción de nuevas plantas de generación de energía a base de carbón en naciones en desarrollo

Algunas empresas globales ya se encuentran construyendo herramientas para la planeación de escenarios que les permitan comprender y modelar los impactos del efecto combinado de los precios variables de carbón, de las políticas nacionales y de los niveles de protección fronteriza.

El entendimiento y la preparación para estos escenarios pudieran constituir un imperativo para los negocios. Esta es una carrera hacia la cima, y las firmas que no lo entiendan se quedarán rezagadas.

  • Acciones de valuación y mitigación en el comercio

El Acuerdo establece que las naciones desarrolladas necesitan proveer financiamiento con fines de mitigación y reconoce que la actual escala del Mecanismo para Desarrollo Limpio (CDM por sus siglas en inglés) es insuficiente. Esto abre el debate en cómo se deberá obtener dicho financiamiento con fines de mitigación. Un hallazgo interesante a partir de una investigación de KPMG sobre economías extractivas de recursos es que ciertos tipos de comercio se pudieran valorar como acciones de mitigación. Los ejemplos más claros se encuentran en el comercio de gas natural líquido (un combustible con menos carbono que el keroseno y el combustóleo) y un tipo de magnetita del mineral de hierro que ofrece reducciones generales en emisiones en la fundición del acero.

Conclusiones

Es por estas razones la importancia de que las empresas empiecen a analizar cómo se pueden medir los flujos de carbono en términos de comercio y qué pudieran constituir acciones cuantificables, para que cuando se establezcan las reglas las compañías ya estén avanzadas en el tema.

Tengamos por seguro que las reglas serán impuestas, de eso no existe duda. Tal vez derivado del temor de tomar decisiones con afectaciones políticas/económicas de corto plazo así como de perder su actual posición de poder en el mundo de los negocios, y de que los negociadores del COP16 no concluyan con acuerdos vinculantes (obligaciones de reducción por ley). Sin embargo, irrelevante de las preocupaciones del hombre, el mundo no espera. Si los efectos de Cambio Climático continúan al ritmo que se prevé, en breve las decisiones dejarán de tener un tinte político/económico para volverse urgentes e irreversibles.

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En esta línea y por lo antes mencionado, nuestra sugerencia al empresariado Mexicano sería el observar que el tema es cada vez más relevante en su ámbito tanto global como local. No espere a que este cambio sea obligatorio y sitúe a su organización en un conflicto o situación de desventaja. Enfrente la situación con tiempo, a su ritmo, y porqué no, buscando su potencial ventaja competitiva.

*El autor es Socio de la Práctica de Asesoría de KPMG en México.   

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