Cuida a tu Pyme de engaños financieros

Los fraudes por engaño o alteración de la información son comunes en las empresas mexicanas; conoce cuáles son las formas de realizarlos para evitar que sucedan en tu propio negocio.
fraude estafa.jpg  (Foto: Photos to go)
Shelley Hayes*

La experiencia nos indica que en épocas de crisis, las condiciones para que la "tormenta perfecta" de fraudes suceda son mucho más latentes. La Encuesta de Fraude en México 2010 de KPMG lo confirma. El nivel de incidencia de fraudes que se registró en este año en las compañías que operan en el país fue de 75%. Este dato significa que prácticamente 8 de cada 10 empresas que operan en México han padecido cuando menos un fraude en los últimos doce meses.

El 77% de los fraudes fue cometido por un empleado de la misma empresa, sea de manera solitaria o en colusión con alguien más, por ejemplo, con otro empleado, un proveedor o un cliente.

Es importante resaltar que sólo el 10% de los fraudes reportados fueron de tipo financiero, es decir, fraudes relacionados con la alteración o el engaño de la información financiera o contable de la empresa. Sin embargo, el daño causado por éste tipo de fraude fue significativamente mayor que cualquier otro, debido a que generó el 70% del daño económico sufrido por las empresas afectadas.

Los fraudes en estados financieros se relacionan con múltiples formas de manipular y falsear la información financiera o contable. Algunas de las prácticas fraudulentas más comunes en este sentido son las siguientes:

  • Registro de ingresos ficticios para sobredimensionar el comportamiento real de la compañía y de esta manera tener, por ejemplo, una mejor posición a la hora de negociar una posible venta de la compañía.
  • Registrar como venta un desplazamiento de mercancía de un almacén a otro o no registrar devoluciones de inventario, de tal forma que se mantengan un nivel de ventas alto y con ello obtener bonos asociados a "productividad" de los altos ejecutivos.
  • Reconocer como ingresos presentes perspectivas de ingresos futuros (por ejemplo, aquellos derivados de contratos a largo plazo o beneficios obtenidos de instrumentos financieros), para reflejar una liquidez a corto plazo que asegure un préstamo bancario más generoso.
  • Registrar como un gasto futuro un pasivo presente, de tal forma que las cuentas de resultados muestren mayores rendimientos y también menores pasivos y de esta manera alterar los "ratios" de las razones financieras presentadas a los accionistas de la empresa.
  • Registrar la depreciación de un activo en un plazo de tiempo mayor a la de su vida útil estimada, de tal forma que el valor de los activos mostrados en libros esté inflada, y el efecto anual registrado en los resultados sea menor.
  • Registrar de manera imprecisa o incluso no registrar una contingencia derivada, por ejemplo, de un litigio legal que se estima se va a perder y, no obstante, no reconocerla para no afectar los deberes de hacer y no hacer ("covenants") con los bancos acreedores.
  • Registrar como arrendamiento puro cierta maquinaria en lugar de arrendamiento financiero, para reducir así la deuda en estados financieros y reflejar una mejor posición financiera.

Aunque existen múltiples formas de manipular y falsear la información financiera o contable, el riesgo de fraude puede ser mitigado sustancialmente cuando las empresas entienden los riesgos de su propia operación y adoptan un programa integral que les ayude a prevenir y detectar a tiempo posibles irregularidades. Sólo así se estará realmente tomando medidas concretas para mejorar la confianza en las empresas y se estará trabajando para la protección de su patrimonio.

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*La autora es socia a cargo de la práctica de Forensic de KPMG en México.

 

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