La ciencia y la espiritualidad van en camino a su convergencia

Lo que durante mucho tiempo han sido fuerzas opuestas podrían converger en una nueva disciplina llamada biología cuántica
dios
ciencia religion biblia  dios  (Foto: )
  • A+A-
Autor: Deepak Chopra | Otra fuente: 1

Nota del editor: Deeak Chopra es el fundador de la Fundación Chopra y científico senior en la organización Gallup. Es autor de más de libros, incluyendo 'The Soul of Leadership', que el Wall Street Journal llamó uno de los mejores libros de negocios acerca de las carreras.

(CNN)— Para la mayoría de las personas la ciencia merece su reputación por ser opuesta a la religión.

No me refiero a una campaña ruidosa de un montón de ateos de hueso colorado para degradar y ridiculizar la fe.

Estoy pensando más bien en Charles Darwin, cuya teoría de la evolución ha sido comprobadamente victoriosa sobre el Libro del Génesis y su historia de Dios creando el universo en siete días. Desde entonces, Dios ha sido insuficiente si se compara contra hechos y datos. Sin datos que apoyen la existencia de Dios tampoco hay razón para que la religión o la ciencia cierren la brecha entre ellas.

Sin embargo, la brecha se ha estado acortando.

La religión y la espiritualidad no desaparecerán sólo porque la religión organizada haya perdido su fuerza, como sugirió por décadas de un descenso en la asistencia a la iglesia en Estados Unidos y en Europa Occidental.

Pese a los ruidosos ateos, dos tendencias en la espiritualidad y la ciencia han comenzado a converger. Una es la de buscar a Dios fuera de la iglesia. Esto ha dado un alza a un tipo de espiritualidad basado en la experiencia personal, con una apertura a la aceptación de tradiciones orientales como la meditación y el yoga, como formas legítimas para expandir la propia consciencia.

Si Dios puede encontrarse en cualquier parte, es precisamente dentro de la consciencia de cada persona. Incluso en el occidente cristiano tenemos la certeza de Jesús de que el Reino de los Cielos existe, como declara el Antiguo Testamento: "Estén tranquilos y sepan que yo soy Dios".

La otra tendencia es un creciente interés por los científicos en cuestiones acerca de la consciencia.

Hace 20 años, un investigador respetable no podía atreverse a hacer preguntas como: “¿Vivimos en un universo inteligente?” o “¿Existe la mente fuera del cuerpo?”. Eso es porque el materialismo rige en la ciencia. El centro de la visión científica del mundo es que la realidad es construida a partir de las bloques de construcción físicos —cosas pequeñas como átomos y quarks— cuyo movimiento es esencialmente aleatorio.

Cuando utilizas palabras como "inteligencia" y "diseño" al discutir patrones en la naturaleza, inmediatamente estás pintado con el mismo pincel que los creacionistas, quienes han secuestrado esos términos para defender sus creencias religiosas.

Pero la brecha entre la ciencia y la espiritualidad será reducida un poco, no sobre las bases de la religión, sino sobre las bases de la conciencia.

Fuera de la visión del público en general, la ciencia ha alcanzado un punto crítico. Los bloques de construcción físicos del universo se han desvanecido gradualmente, esto es, que los átomos y los quarks ya no parecen ser tan sólidos, sino que son realmente nubes de energía, que a su vez, desaparecen en el vacío que parece ser la fuente de su creación.

¿Nació la mente en el mismo lugar fuera del espacio y el tiempo? ¿Es consciente el universo? ¿Dependen los genes de las interacciones cuánticas? La ciencia trata de comprender la naturaleza en su verdadera esencia, y ahora estas preguntas que alguna vez fueron radicales, largamente rechazadas como no científicas, ahora son inevitables.

Mi conferencia, llamada Simposio de sabios y científicos: La unión de un nuevo futuro, es sólo una en una ola de reuniones entre cientos de investigadores que están trabajando para definir el nuevo paradigma en las relaciones entre la espiritualidad y la ciencia.

Se está volviendo legítimo hablar acerca de las fuerzas invisibles que dan forma a la creación. Sin etiquetarlas como Dios, sino como verdaderos formadores de la realidad más allá de la continuidad espacio/tiempo. Un campo completamente nuevo llamado biología cuántica se ha abierto, basado en un verdadero avance —la idea de que la total separación entre el microcosmos de la cuántica y el macrocosmos de la vida cotidiana podría ser una falsa separación—.

Si es así, la ciencia tendrá que rendir cuentas acerca de por qué el cerebro humano, que vive en el macrocosmos, obtiene su inteligencia del microcosmos. Si las moléculas y átomos son inteligentes, o algo las hace inteligentes.

Eso es algo, yo creo, que aterrizará un universo consciente.

Sin importar si se está de acuerdo o en desacuerdo, simplemente no se puede lanzar esta interrogante por la ventana. Resulta que la oposición entre ciencia y religión es una cortina de humo. La verdadera meta de una nueva ciencia será expandir nuestra realidad para que las verdades espirituales sean aceptables, junto con otras muchas experiencias subjetivas que la ciencia ha descalificado durante mucho tiempo como inconfiables.

Somos seres conscientes que viven con un sentido y un propósito. Parece poco probable que eso surja de un universo aleatorio y sin sentido. La respuesta final a la cuestión de dónde surgió podría estremecer la ciencia hasta su centro. Y yo espero que eso pase.

Ahora ve