La banca, ‘termómetro’ de las economías

Es necesario tener sólo el número de tarjetas que se necesiten, dice Marco Antonio Delgado; el especialista del IMEF llama a obtener las mayores ventajas de las cuentas al menor costo.
El uso de tarjetas de crédito aumentó en 1.1 millones de plásticos en agosto frente al mismo mes de 2015.
Alza  El uso de tarjetas de crédito aumentó en 1.1 millones de plásticos en agosto frente al mismo mes de 2015.  (Foto: Photos to Go)
Marco Antonio Delgado*

La visión moderna del desarrollo no sólo busca elevar los niveles de bienestar de las sociedades humanas de hoy, sino que se preocupa por heredar a las generaciones futuras un planeta con aceptables niveles de salud ambiental y económica. Sobre este principio surge el concepto de desarrollo sustentable, cuya definición establece que se considera como tal el que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.  Una vez hecho este preámbulo, podemos afirmar que la condición del sistema financiero y el grado de bancarización son métricas útiles para juzgar el desarrollo de la economía de cualquier país, contribuyendo además como motores del desarrollo del mismo.   

Como referencia, y de acuerdo con datos del Banco Mundial, los países del llamado primer mundo o desarrollados, tienen un grado promedio de bancarización del 91%. Esto significa que 9 de cada 10 habitantes tienen acceso a la banca y a los servicios financieros que ésta presta. Por el otro lado, los países llamados emergentes tienen un grado de bancarización promedio de sólo 40%.

Ahora bien, en México  tenemos un grado de bancarización promedio del 34.6%, es decir, inferior al promedio de los países emergentes. Dentro de América Latina, la comparación es igualmente dramática: Brasil, por ejemplo, tiene un grado de bancarización de 62%. La deficiencia que se observa contribuye al retraso de nuestro país en términos de crecimiento económico sustentable y estabilidad financiera.

El gobierno mexicano ha venido realizando esfuerzos por bancarizar cada día a más mexicanos, esto es, hacer que los servicios bancarios penetren cada vez. Esto es correcto, pero hace falta también aprender a sacar el mayor provecho posible de dichos servicios.

Tomemos como ejemplo las tarjetas bancarias. ¿Cuántas tarjetas bancarias tiene usted? La respuesta de cada quien podrá ser diferente, pero lo interesante es reflexionar en que para muchas personas el número de tarjetas es directamente proporcional a su ego: entre más grande sea éste,  más grande será el número de tarjetas que cargue en la billetera.

Hay tarjetas para toda ocasión: la roja que nos invita a disponer de efectivo, la azul que nos regala sartenes, las verdes, doradas, negras o platino que nos permiten el acceso a los salones llamados VIP en aeropuertos, además de otros beneficios exclusivos. Lo que no es evidente para muchas personas es que cada una de esas tarjetas tiene un costo, representado por las comisiones anuales y los intereses por el crédito que se nos concede para su uso.

Dicho lo anterior, la pregunta correcta debería ser: ¿cuántas tarjetas o cuentas bancarias debería tener?  La respuesta es simple: sólo aquellas que realmente se necesiten, dejando de lado el ego y pensando por un momento como financieros en la forma de  maximizar nuestros recursos, es decir, en la forma de  obtener mayores ventajas de las tarjetas y cuentas bancarias al menor costo posible. 

Según información de la Bolsa Mexicana de Valores, el rendimiento que obtienen de México los grandes bancos internacionales que operan aquí es muy elevado y su crecimiento es sostenido, muy por encima de lo que reciben en sus países de origen.

¿Por qué? Porque en términos generales los mexicanos no tenemos una cultura financiera y de ahorro que nos permita manejar mejor nuestras finanzas, evitando incurrir en costos innecesarios en el manejo de nuestras cuentas bancarias.

Ahora bien, hagámonos la misma pregunta de antes, pero ahora a nivel empresarial: ¿cuál es el número óptimo de cuentas bancarias que debo mantener en la tesorería de mi empresa? La respuesta es la misma: solo las que sean necesarias, las que no mermen o pongan en riesgo la operación de la empresa. También aquí nos encontramos con que el ego tiene presencia: hay empresas que tienen cuentas con todos los bancos existentes en el país y, por si fuera poco, algunos del extranjero. 

La realidad es que trabajando con el menor número de bancos posible, podemos obtener mejores condiciones de servicio, menor costo y mejor trato. Esto es una necesidad indiscutible en los tiempos actuales, donde los recursos son escasos y las utilidades están bajo presión.

Lo que se observa en la práctica, y se esta convirtiendo en ‘'óptimo'', es el uso de dos cuentas, cada una en diferente banco, para mitigar el riesgo (recordar que no hay que poner todos los huevos en una sola canasta), más otra en el extranjero, si la empresa es multinacional. 

De hecho, en el caso de compañías multinacionales, algunas realizan concentraciones de saldos, o el llamado ‘'cash pooling'', en una sola cuenta. Esto es,  varias empresas del mismo grupo concentran todos sus saldos en una cuenta con base, por ejemplo, en Nueva York, obteniendo así mejores rendimientos, además de que entre ellas se fondean internamente a menores costos. 

Al final, la respuesta correcta de cuál es el número óptimo de cuentas bancarias que deben mantenerse en la tesorería de una empresa, siempre deberá tomar en cuenta las propias necesidades actuales y de crecimiento.  La vida sigue su curso... Lo mejor es estar presente y formar parte de ella.

*Marco Antonio Delgado es miembro del IMEF y Vicepresidente del Comité Técnico Nacional de Tesorería. Su correo es: delgado_marco_antonio@hotmail.com

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