Comercio exterior: el reto de importar

Asignar el valor correcto a la mercancía para efectos aduaneros es el desafío, dice Luis Rodríguez; muchos importadores ignoran dichos valores y se exponen a sanciones que los repercutirán a futuro.
mapa del mundo  (Foto: Photos to Go)
Luis Ricardo Rodríguez*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El tema de la valoración de las mercancías para efectos de comercio exterior es muy relevante por las dificultades intrínsecas del tema y por las graves consecuencias que puede tener si la autoridad fiscalizadora (aduanas, Hacienda, SAT) identifica prácticas inadecuadas o incompletas. Por eso, y para evitar el riesgo de contingencias que deriven en multas y penalizaciones, el reto es aplicar las mejores prácticas disponibles y valuar las operaciones de comercio exterior con precisión.

México ha celebrado múltiples acuerdos comerciales que le permiten realizar importaciones y exportaciones con condiciones arancelarias preferenciales. Estas ventajas han impulsado el comercio exterior, y varias empresas nacionales, incluso pequeñas y medianas, han podido incursionar en mercados extranjeros. Sin embargo, en este afán por obtener acceso a nuevos negocios, en ocasiones se pasa por alto la correcta valoración de las mercancías para los efectos aduaneros.

Se trata de una problemática eminentemente fiscal, a raíz de la cual el exportador y el importador están expuestos a contingencias y a sanciones que podrían afectar seriamente sus finanzas, e incluso su credibilidad comercial. Además, en el caso de una auditoría, las autoridades pueden remontar la pesquisa a los últimos cinco años de actividades, lo que multiplica los riesgos y las consecuencias. 

Por estas razones, el tema debe ser considerado con la mayor seriedad por la Alta Dirección y debe involucrar no sólo al área fiscal sino también a los responsables de los departamentos contables, de ventas, de mercadotecnia y de comercio exterior. Como reglas generales se debe asumir que en el caso de operaciones entre partes relacionadas, como en el de una casa matriz y una subsidiaria en el extranjero, el valor preferido es el de mercado, y este hecho debe estar sustentado con un estudio de precios de transferencia.

Este cálculo ya es común en países de destino de productos mexicanos como Perú, Colombia y Venezuela. También en México se analiza con mucho detalle que los valores de importación coincidan con los que se han determinado para efectos fiscales. No es un caso menor, porque en ocasiones las diferencias entre un valor y otro pueden ser de hasta 40%.

Retos al momento de hacer la valuación

En las operaciones entre partes no relacionadas (empresas independientes) se utilizan otros métodos que apuntan al mismo objeto. En todas las situaciones es importante saber que existen algunos conceptos que no suelen tenerse en cuenta, pero que a posteriori puede afectar al vendedor, como es el caso de las regalías o las variaciones en los tipos de cambio. El reto consiste en adjudicar un valor más preciso a las mercancías que son objeto de comercio exterior.                         

La complejidad del comercio exterior hace de ésta una materia difícil, puesto que en ocasiones la valuación correcta no es sencilla debido a la fluctuación en materias primas y tipos de cambio, pero también a modalidades de los contratos, como en el caso de las consignaciones o el pago de regalías por el uso de una marca o franquicia.

Ocurre con frecuencia que los valores calculados de las mercancías estén distorsionados o no se hayan considerado todos los rubros incrementables. Se puede pensar en la concesionaria de una determinada marca de automóviles o equipos que importa un vehículo o máquina de su proveedor en Estados Unidos y los revende en el mercado nacional. Si no hay un acuerdo en sentido contrario, lo más seguro es que la concesionaria o distribuidora deba repercutir el pago de regalías por el uso de la marca. Para los efectos del comercio exterior, el pago de esa licencia o regalía forma parte del valor aduanero de esa mercancía. En México, sin embargo, lo usual es que los importadores no consideren este costo, lo que puede representar una contingencia fiscal en el futuro.

La valoración de mercancías para efectos de comercio exterior es muy relevante por las dificultades intrínsecas del tema y por las graves consecuencias que puede tener si la autoridad fiscalizadora identifica prácticas inadecuadas o incompletas. La pesquisa puede abarcar los últimos cinco años de operaciones y desencadenar importantes multas y penalidades. Por lo mismo, los precios de las mercancías importadas y exportadas deben estar debidamente documentados y validados por las áreas fiscal, comercial, financiera y de comercio exterior, incluyendo todos los conceptos incrementables.

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*El autor es socio de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG en México.

   

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