OPINIÓN: Los jóvenes indignados mexicanos ya levantaron la voz

La visita de Enrique Peña Nieto a la Ibero fue detonante de una movilización gestada en las redes sociales, algo inédito en el país
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Marcha Yosoy132 Ibero estudiantes  (Foto: )
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María Elena Meneses
Autor: María Elena Meneses | Otra fuente: 1
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Nota del editor: María Elena Meneses es profesora e investigadora del Tecnológico de Monterrey. Puedes seguirla en su cuenta de Twitter @marmenes

(CNNMéxico) — Si algo ha quedado de manifiesto en las sociedades contemporáneas es que la mayoría de los jóvenes no se involucran en la política mediante métodos tradicionales, ni a través de los partidos, ni acudiendo a mítines como acarreados, ni afiliándose a las juventudes partidistas. Se involucran en sus propios términos y espacios como las redes sociales.

Si entendemos por ciudadanos jóvenes a quienes tienen entre 18 y 34 años, estamos hablando de 34 millones de mexicanos (40% del total) que votarían en las elecciones del primero de julio. No es una cifra menor y para nadie es secreto que es el sector que mayoritariamente utiliza Internet.

En lo que eran unas grises campañas, la visita del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana fue detonante de una movilización gestada en las redes sociales, algo inédito en el país. Peña, el candidato puntero en las encuestas, cuya estrategia se limitaba a los spots y a los ambientes seguros, acabó siendo presa del rechazo de los estudiantes de esta universidad jesuita.

Probablemente todo hubiera quedado en un encuentro adverso, pero lo que encendió el ánimo estudiantil, fueron las acusaciones del comité de campaña de Peña, que sugirió que quienes le abuchearon no eran estudiantes. No con ello, la cobertura del noticiero de televisión más importante del país y de algunos periódicos de los estados proclives a sesgar la información en favor del candidato del PRI no pudo desfavorecer más al propio Peña Nieto.

En el noticiero, la nota apareció después de media hora, luego de informar sobre Siria y sin dar voz a los estudiantes; en algunos diarios de provincia, incluida la cadena de diarios más importante del país, se leían encabezados como "Éxito de Peña en la Ibero, pese a intento orquestado de boicot", en lo que fue una burda manipulación propia de un país que ya no es.

Los ciudadanos que obtuvimos información de medios tradicionales y digitales presenciamos por momentos realidades paralelas, la de los medios de siempre intentando minimizar el impacto en contra de Peña Nieto y por otro, la de los indignados contada por medios extranjeros; algunos mexicanos, pero más que nada, por las redes sociales.

De esta forma el video "131 alumnos de la Ibero responden" en el que los supuestos infiltrados se identifican con credencial de estudiantes registró miles de vistas y sirvió hasta ahora, para articular dos importantes acciones colectivas a las que se unieron estudiantes de otras universidades públicas y privadas bajo el lema "Yo soy 132 ": la protesta frente a la empresa Televisa para demandar coberturas sin sesgos y la marcha del sábado 19 de mayo en la capital y otras ciudades del interior del país. Más de 40 mil jóvenes fueron el corazón de esta marcha llamada Anti Peña Nieto, en la que la demanda de mejor información por parte de medios mexicanos, sobre todo de la televisión, fue eje de la protesta. Probablemente no fue en contra de un candidato, podríamos entenderla como una protesta contra la imposición y el autoritarismo.

Estas acciones, que ni el más agudo observador pudo proyectar, obligan a matizar algunas hipótesis sobre las generaciones conectadas hasta los dientes, de quienes se dice, que poco les importa lo que sucede más allá de su celular y videojuego.

Los estudiantes mexicanos entendieron, que las redes pueden ser espacios para la articulación de ciudadanía, contrapeso del discurso y del poder tradicional, incluido el de los medios.

Probablemente, es un exceso decir que se trata de la Primavera Mexicana, en alusión a la del norte de Africa, pero nadie puede atreverse a menospreciar una acción en la que las redes, fueron el catalizador del malestar de la juventud. En contraste a este ejemplo de valor y autonomía, los adultos seguimos sin comprender a las nuevas generaciones, siendo presa de prejuicios e histerias y por supuesto, de nuestros propios intereses.

Suelo ser escéptica sobre el poder de las redes sociales para el esanchamiento de la democracia, lo cual no solo depende de la conectividad, que en México se limita al 35% de la población mayoritariamente de zonas urbanas, sino también de la disposición de los actores para aprovecharlas en toda su potencialidad. Hasta antes de estos hechos, las redes habían pasado sin pena ni gloria en esta año político, se habían convertido en espacio propicio para guerras sucias y deleznables prácticas, como el uso de 'bots' y cuentas fantasma, ante el creciente pasmo de los usuarios.

Estos jóvenes estuvieron dispuestos a hacerlas significativas para la vida pública, para el disenso necesario en la construcción democrática y para la movilización pacífica. Los adultos debemos agradecerlo.

Si favorecen o no a algún candidato o candidata, es probablemente, lo menos relevante.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a María Elena Meneses.

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