OPINIÓN: La escasez de recursos y el alza de refugiados sirios en Jordania

El conflicto en Siria ha provocado la movilización de cientos de personas a los campos de refugiados en donde el capital ya no es suficiente
Autor: Cassandra Nelson | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Cassandra Nelson ha sido una trabajadora humanitaria con la organización de ayuda humanitaria internacional Mercy Corps desde el 2002. Ha sido de las primeras en atender a casi todas las crisis humanitaria de la década pasada como el tsunami del 2004, la guerra de Iraq, el temblor de Haití y la hambruna de Mogadishu en el 2011.

(CNN) - He pasado la semana trabajando en el campo de refugiados de Za’atari al norte de Jordania, a unos 10 kilómetros de la frontera con Siria. El campamento abrió hace menos de un mes para recibir a los sirios que huyen de la violencia en su país.

Construido sobre un árido desierto sin un solo árbol o arbusto a la vista, puede parecer un lugar poco hospitalario para llegar, incluso para un refugiado.

Tormentas de arena y el insoportable calor han dejado huellas en los refugiados y trabajadores humanitarios del campo. Pero dado que menos del 4% de la tierra jordana es arable, el terreno no es una sorpresa.

Más de 20,000 refugiados sirios se han mudado al campamento de Za’atari, y el paso de los recién llegados al campamento se ha multiplicado, más de 14,000 personas arribaron en días pasados. El pasado 29 de agosto del 2012 recibimos a 3,000 nuevos refugiados por la noche, lo que implica un porcentaje de 600 por día tan solo durante la semana pasada.

El flujo de refugiados a Jordania tiene una relación directa con la situación dentro de Siria. Mientras que la lucha se ha extendido alrededor de la ciudad de Dara’a, al sur de Siria, donde los levantamientos empezaron hace casi 18 meses, el número de refugiados aumentó dramáticamente. Estamos en preparación para una oleada masiva en estos días.

Me reuní con los refugiados que acababan de llegar, algunos son solo niños, quienes me dijeron que habían visto cómo miembros de su familia y vecinos habían sido asesinados en Siria. Una niña de siete años me dijo que vio cómo le cortaban la garganta a su vecino. Su familia huyó en la obscuridad de la noche y caminó durante muchas horas antes de que pudieran cruzar a Jordania. Como todos los refugiados que he conocido aquí, no pudieron traer ninguna de sus pertenencias, llegaron solo con la ropa que traían puesta.

Las organizaciones humanitarias y las agencias de las Naciones Unidas trabajan bajo presión para acomodar a los refugiados recién llegados y al mismo tiempo para mejorar las condiciones. Pero el campamento crece vertiginosamente y es difícil aguantar el ritmo.

El administrador del campamento Mahmoud Amoush de la Organización de caridad Hashemita Jordana me dijo: "Necesitamos más de todo".

Más carpas, mejores sistemas de agua, más espacios seguros, lugares de juego para los niños. Una de las prioridades es proporcionar asesoría psicosocial a los niños que sufren el trauma de este conflicto.  

Las madres reportan que sus hijos tienen pesadillas terribles y que no se comportan de una manera normal o son muy agresivos y mal portados o están callados, asustados y corren a esconderse con cualquier ruido fuerte.

Wasfeyah, una madre refugiada de cinco niños, me contó que cuando su familia trataba de escapar a Jordania les dispararon y su hijo mayor Ali, recibió un disparo en la cabeza. La sangre de su herida le cayó a su hermano más pequeño, quien apenas tiene 6 años.

Ali sobrevivió y lograron cruzar la frontera, pero su hermano pequeño muchas veces despierta gritando "hay sangre en mi camiseta". Wasfeyah no tiene dinero para comprar ropa nueva, entonces el niño pequeño usa la misma camiseta que traía esa noche.

Casi la mitad de los residentes del campamento son niños que realmente no deberían de estar aquí. Ofrecer una salida a los niños que han pasado por eventos violentos y han abandonado todo lo que conocen, es un aspecto primordial para ayudarlos a recuperarse y a simplemente ser niños. 

Construimos un área de juegos y otro está casi terminado. También hay espacios seguros de actividades para los niños. No pasan desapercibidos en el campamento, basta con seguir el sonido de las risas y encontrarás un enjambre  de niños cantando, brincando, corriendo y a veces discutiendo por ver de quién es el turno. Se planean más lugares de juegos para los niños a la par de que la población del campamento crece.

Las mejoras al campamento continúan a pesar de la gran carga de trabajo que se acumula con los recién llegados.

La calidad de la comida es una de las mayores quejas en los campamentos. Actualmente reciben comidas precocinadas que se distribuyen por todo el campamento, pero ahora se construyen cocinas comunales para que las familias puedan hacer su propia comida.

También se instalará energía eléctrica en el 40% del campamento, lo que hace la vida un poco más fácil. Recargar la batería de los teléfonos móviles parece ser el uso primario, según lo que he visto en las tiendas que visité.

Uno de los más grandes retos de vivir en los campamentos son las tormentas de polvo y arena. No son solo una incomodidad sino que se han convertido en un problema de salud y los doctores del campamento reportan varios casos de problemas respiratorios, especialmente en infantes y niños pequeños a consecuencia del polvo.

Algunos días la visión es casi nula debido a que el aire es pesado por la arena y los desechos que arrastran los fuertes vientos. Una de las refugiadas me comentó: "ni siquiera un camello podría vivir en este lugar, es tan caliente y polvoriento".

El campamento trajó toneladas de grava para esparcir en el piso y calmar el problema.

El agua es uno de los problemas más importantes al que se enfrentan los refugiados, al igual que las comunidades locales jordanas. Jordania no cuenta con un suministro de agua fresca para su propia población y la comunidad de refugiados pide cada vez más agua y no existe suficiente como para cubrir la demanda.

Actualmente el agua se manda en camiones a los campamentos de pozos locales en la comunidad, pero la organización Mercy Corps taladrará un nuevo pozo y desarrollará un sistema de agua junto con otras sociedades que le servirán al campamento y mitigarán la necesidad de tomar la escasa agua de la comunidad jordana.

El trabajo que aún queda por resolver es el de proveer todos los servicios que los refugiados necesitan. Es exhaustivo, pero está en camino. Cada día que paso en el campamento veo el progreso que hacen para cubrir las necesidades urgentes de los recién llegados.

Nadie sabe cuánto tiempo seguirán aquí en el campamento o cuando podrán regresar a casa los refugiados sirios. Muchos anticipan que es un largo camino, pero todos tenemos la esperanza de que puedan regresar pronto.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Cassandra Nelson

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