La propuesta económica de Mitt Romney

La falta de dinamismo en EU requiere de reformas duras, dice Rafael Ramírez de Alba; la base de la propuesta de Romney consiste en controlar el gasto del gobierno y la deuda que genera.
romney big bird  (Foto: AP)
Rafael Ramírez de Alba*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Con las convenciones nacionales de los partidos Demócrata y Republicano arranca la última etapa de la contienda presidencial en Estados Unidos. En dichas reuniones se nombrará oficialmente a los candidatos de los dos partidos: el actual presidente Barack Obama por el partido Demócrata y Mitt Romney por el partido Republicano (lo que ocurrió el jueves pasado). 

No cabe duda que después de las propias, las elecciones más relevantes para el futuro económico de México son las de Estados Unidos. Por tanto, vale la pena estar familiarizados con las propuestas económicas de los candidatos, sobre todo porque éstas no podrían ser más diferentes entre sí. 

Como es bien conocido, actualmente Estados Unidos está pasando por una de las peores recuperaciones de la historia reciente, con tasas de crecimiento muy por debajo de su potencial de largo plazo y con un desempleo persistentemente alto. 

La respuesta del presidente Obama ha sido crecer el gasto público -aumentando el déficit y el endeudamiento del gobierno a niveles históricos-, impulsar cambios profundos en la regulación de los sistemas de salud y financiero, así como diversos esquemas para promover la "economía verde". 

Dichas políticas han creado una gran incertidumbre en empresarios y consumidores, lo cual explica en gran medida la falta de dinamismo en la recuperación de la actividad económica en aquel país. De acuerdo a estudios recientes de expertos de la universidades de Stanford y de Chicago, la incertidumbre creada por la política económica del presidente Obama redujo el crecimiento (solamente en 2011) en 1.4% del PIB. 

Entendiendo esta dinámica, la base de la propuesta de Romney consiste en dar certidumbre y confianza: controlar el gasto desbordado del gobierno y la consiguiente deuda que genera, reformar el sistema fiscal para dar más incentivos a la inversión y a la generación de empleos, darle viabilidad a los sistemas de seguridad social que actualmente son incosteables, así como revertir los costosos excesos regulatorios de la actual administración. 

En concreto, la propuesta de Romney es la siguiente: 

-          Controlar el gasto del gobierno y la deuda que genera. El plan de Romney plantea disminuir mediante una serie de medidas el gasto del gobierno federal a los niveles históricos de alrededor del 20% del PIB, comparado con cerca del 25% actualmente. 

-          Reforma fiscal. Romney plantea una reducción general del 20% a las tasas impositivas marginales de personas físicas, manteniendo las bajas tasas que  hoy en día se pagan por ganancias de capital y dividendos. 

Adicionalmente propone  reducir la tasa para personas morales, una de las más altas del mundo, a 25%. Para asegurarse que estas disminuciones en impuestos no empeoren el déficit, propone ampliar la base tributaria y controlar el gasto. 

-          Reformar los sistemas de seguridad social para asegurar su viabilidad. El plan propone reducir gradualmente el crecimiento (más no los niveles absolutos) del gasto para los beneficiarios de mayores recursos del sistema de pensiones (Social Security) y en el sistema de apoyo de gastos de salud para adultos mayores (Medicare), al mismo tiempo que ampliaría el acceso a proveedores de servicios del sector privado. 

-          Revertir excesos regulatorios. Romney propone exigir un más riguroso análisis costo-beneficio, así como una medición del impacto de nuevas regulaciones en el crecimiento económico, particularmente en la industria de la generación de energía. También propone reemplazar la reciente regulación del sistema financiero (Dodd-Frank) y la del sistema de salud ("Obamacare"), las cuales han creado una enorme incertidumbre para la inversión y el financiamiento. 

Se estima que estas medidas contribuyan en por lo menos un 0.5 a 1.0% de crecimiento adicional en el PIB por año durante la próxima década y que permitan la creación de 200 mil a 300 mil nuevos empleos por parte del sector privado. 

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No cabe duda de que el candidato republicano ha hecho un planteamiento de cambio sustancial al rumbo de la política económica de los Estados Unidos, más allá de solamente criticar lo hecho por el presidente actual. Es una apuesta audaz porque incluye ajustes a políticas y programas que son populares, pero que es necesario reformar con cambios que, si bien resultarán difíciles en el corto plazo, ayudarán a recobrar el dinamismo de la economía más grande e importante del mundo.

*Rafael Ramírez de Alba es académico de Entorno Económico del IPADE

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