OPINIÓN: Los libros sobre la muerte de Osama, ¿qué dicen sobre Obama?

El presidente de Estados Unidos, ¿tuvo miedo de enfrentar al líder de al Qaeda o simplemente dejó la decisión a alguien más?
Entre Obama y Romney, ¿a quién le interesas más?
Autor: Peter Bergen | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN, es director de la New America Foundation, un grupo de investigadores con sede en Washington que busca soluciones innovadoras a través del espectro ideológico. Y es autor del nuevo libro Manhunt: The Ten-Year Search for Bin Laden – From 9/11 to Abbottabad.

(CNN) — El miércoles 29 de agosto, algunos medios de comunicación obtuvieron copias del gran libro prohibido No Easy Day, de Mark Owen, el seudónimo de uno de los marinos de élite (SEAL) que fue parte de la misión que mató a Osama bin Laden.

El tan esperado libro, que ya es el número uno en Amazon, cambió significativamente la manera en que se originalmente había relatado la misión. Owen dice que uno de sus compañeros SEAL le disparó a bin Laden tan pronto como asomó la cabeza de su habitación y no como lo habían reportado antes, después de que los SEAL entraron al cuarto. Esta versión de los hechos pone en duda si verdaderamente hubo un esfuerzo por capturar al líder terrorista. 

Owen, quien se identificó como Matt Bissonnette, exmarino SEAL, explica que a principios del 2011 fue llamado a lo que él describió como los ejercicios de entrenamiento en Carolina del Norte con algunos de los operadores más experimentados del Equipo Seis de los SEAL. Owen pensó: “Parece que reunían al equipo dream team”. Rápidamente se entero que el dream team era para un propósito: llevar a cabo la misión de matar a UBL, abreviatura que usa el gobierno para Osama bin Laden. Y en cuanto tuvieran luz verde de Washington, viajarían a Abbottabad, Pakistán.

Después del típico "apúrate y espera" de la mayoría de las misiones militares, finalmente el equipo SEAL y Owen estaban en Jalalabad, Afganistán. Cargaron los helicópteros que volarían durante 90 minutos al este de Abbottabad. A partir de ese momento las cosas empezaron a ir mal. Mientras que el helicóptero volaba encima de los patios del recinto de Abbottabad, empezó a caer rápidamente. Owen recuerda: “Cuando los helicópteros dejan de funcionar caen del cielo como piedra”.

Owen se sostuvo como pudo dentro del helicóptero cuando comenzó la caída y se preparó para lo que parecía ser un impacto peligroso. Pero el hábil piloto del Night Stalker controló el choque y, en segundos, Owen y sus compañeros de equipo bajaban de la nave prácticamente ilesos.

El segundo helicóptero de la misión abandonó el plan inicial de volar sobre el techo de la recámara de bin Laden y dejar a los SEAL ahí, sino que aterrizó sobre un terreno abierto, afuera de las paredes del lugar, con el fin de evitar el riesgo de un choque entre las dos aeronaves, lo que seguramente abortaría la misión. Owen escribe que “fue la decisión correcta”.

Owen y su equipo se movieron a un pequeño anexo del lugar, en donde Abu Ahmed al Kuwait, mensajero de confianza de bin Laden, vivía con su familia. Después de un breve intercambio de balazos, lo asesinaron. 

Llegan a la casa principal, donde se cree que vivía bin Laden. Vuelan una puerta de metal dentro de la casa que evita el acceso al segundo y tercer piso, y rápidamente encontraron a Khalid, uno de los hijos más grandes de bin Laden, al cual le disparan y asesinan, nunca llegó a usar su AK-47.

Tras 15 minutos de la operación, un SEAL le dispara a bin Laden cuando lo ve  asomar la cabeza de su habitación en el tercer piso. Owen y un compañero de equipo completan los disparos hacia bin Laden mientras que su cuerpo se retorcía en agonía.

Owen y otros SEAL tomaron fotos y muestras de ADN del cuerpo de Osama. Will, un SEAL que hablaba árabe, interroga a las mujeres y niños en el recinto, uno de ellos confirmó que el hombre muerto era Osama Bin Laden. En el segundo piso, el terrorista tenía su organizada oficina, los SEAL encontraron muchos CDs, DVDs y tarjetas de memoria que son material de investigación.

El choque del helicóptero provocó que la misión se retrasara más de lo esperado, por lo que la milicia pakistaní podría aparecer en cualquier momento, mientras que las otras naves que sí funcionaban tenían poco combustible. 

Después de unos 40 minutos en el terreno de Abbottabad, los SEAL subieron a los helicópteros y regresaron a Afganistán.

El testimonio de Owen tiene muchos datos que encajan con lo que ya se ha publicado, incluso a un libro que yo escribí sobre la cacería de bin Laden y el 9/11. Existe otro libro recientemente publicado que habla sobre la operación, pero no indaga mucho en el hecho. 

Richard Miniter, autor de varios libros con un enfoque conservador acerca de la seguridad nacional de Estados Unidos, acaba de lanzar uno nuevo acerca del presidente Barack Obama cuyo título, Leading From Behind: The Reluctant President and the Advisors who Decide For Him, deja un poco en duda sobre de qué trata el libro realmente. 

Leading From Behind examina momentos clave de la presidencia de Obama, como su plan de salud y las negociaciones de presupuesto con los republicanos de la cámara de representantes, al igual que la operación bin Laden.

Es el recuento que Miniter hizo sobre la operación, lo que generó considerable atención de los medios, por sus declaraciones sensacionalistas, fue:

  • La asistente principal de Obama, Valerie Jarrett, tiene una participación estilo Rasputín sobre el presidente y lo persuadió en tres ocasiones —en enero, febrero y marzo del 2011— para que no apoyara la misión en Pakistán para acabar con el cabecilla de Al Qaeda.
  • Le tomó al presidente casi dos años de titubeos ordenar la operación, lo que resultó en “un retraso, muchas veces provocado por el mismo presidente”.
  • Obama “aturdió a su staff con una serie de peligrosos retrasos y con una indecisión paralizante que amenazó los tiempos de la misión y casi pone en riesgo la misión”.
  • Como resultado de estos retrasos el general David Petraeus, entonces comandante general en Afganistán, durante el 2011 “debatió el haber actuado por sí mismo y haber ordenado un ataque aéreo en contra de la fortaleza de Osama Bin Laden” en Pakistán.
  • Obama dejó la “decisiones críticas” a la secretaria de estado Hillary Clinton con el temor de “tomar responsabilidad sobre un arresto riesgoso que podría terminar terriblemente mal”. Fue Clinton, a nombre de Miniter, quien presionó a Obama a tomar la decisión para autorizar la misión.

Estos cargos llegan a la par del documental de 22 minutos lanzado por un grupo de militares retirados y oficiales de inteligencia, llamado Dishonorable Disclosuresen el que aseguran que Obama se llevó mucho del crédito por la misión. El video tiene más de 3 millones de visitas en YouTube

Miniter también asegura que:

  • Un coronel en la agencia de inteligencia en Pakistán, la Inter-Services Intelligence, o ISI, ofreció “ayuda vital” para encontrar a Osama después de que llegó a la estación de la CIA en Islamabad en agosto del 2010.
  • Contrario a las declaraciones de varios oficiales de la administración de Obama, existen indicaciones de que los oficiales actualizaron a las autoridades pakistaníes en diciembre del 2010 acerca de la operación, como si pidieran una especie de "permiso tácito para la misión". 

Mientras planeaba el libro acerca de la caza de Bin Laden, hablé con una decena de personas de la casa Blanca, el Pentágono y familiares de oficiales que estaban involucrados en la misión sobre el líder de Al Qaeda. Varios de ellos tenían el conocimiento de primera mano sobre el proceso de la toma de decisión de Obama acerca de dicha operación. También viajé tres veces a Pakistán después de que lo mataran para realizar mi propia investigación y hablar con varios oficiales militares y de inteligencia pakistaníes que investigaron acerca de la acción y sus resultados.

Basado en esos reportes y con lo que está disponible en el dominio público, el recuento de inteligencia de Miniter que lo guió a analizar sobre la operación bin Laden y a la toma de decisiones que resultaron en su asesinato, son un montón de tonterías.

Las negaciones de la Casa Blanca

Empecemos con el hecho de que Jarret, junto con la gran mayoría del equipo de la Casa Blanca, se enteraron del hecho después de que ya había pasado el 1 de mayo del 2011, de acuerdo con un correo electrónico enviado a CNN por Benjamin Rhodes, consejero adjunto de seguridad nacional. Oficiales de la administración dicen que los únicos empleados de la casa Blanca que sabían por adelantado eran aquellos con una “necesidad de saber” en el staff de seguridad nacional, del cual Jarrett no forma parte.

Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, describe las declaraciones de Miniter como “una total fabricación”. Y en un correo electrónico a CNN, Tommy Vietor, vocero  del Consejo de Seguridad Nacional escribió que la declaración de Miniter de que “La secretaria Clinton tuvo que convencer al presidente es completamente inventada y equivocada. La decisión de matar a Osama bin Laden fue tomada por el presidente, como muchos de los que se vieron involucrados declaran oficialmente.

“Por ejemplo, el ex secretario de defensa Robert Gates dijo 'esta es una de las decisiones más valientes que he visto tomar al presidente, decisiones que nunca había visto que tomar a ningún mandatario'. El líder y almirante de la misión William McRaven comentó 'No te equivoques, fue el presidente de los Estados Unidos quien cargó con la responsabilidad de esta operación, tomó las decisiones difíciles y fue un instrumento en el proceso de planeación porque yo consulté cada paso con él’”.

Vietor añadió, “Estoy esperando a que Miniter declare que Bo, el perro, fue el que verdaderamente tomó la decisión de matar a Bin Laden”. Bo es la mascota de la familia de Obama.

Tampoco Jarret hubiera podido disuadir a Obama de lanzar una operación para matar a Bin Laden en enero del 2011, como lo escribe Miniter, porque la planeación y los ensayos para ese tipo de operación no pudieron haber empezado en ese entonces. No fue sino hasta el 14 de marzo del 2011 que el gabinete de guerra de Obama se reunió para presentar las diferentes opciones militares que iban desde un bombardeo a un ataque con una nave teledirigida o una emboscada con los SEAL. Y los SEAL comenzaron a ensayar la hasta principios de abril del 2011. No hubo misión que echar para atrás hasta entonces.

Las órdenes de Obama

En lugar de estar indeciso, Obama tomó acciones en contra del consejo de su secretario de defensa, quien trabajaba en el Consejo de Seguridad Nacional de Nixon cuando Obama solo tenía 13 años. Joe Biden, electo al senado cuando Obama tenía 11 años, también sufrió la decisión del presidente. De lado de Barack se encontraba el general James Hoss Cartwright, su consejero militar. 

Fue Obama quien ordenó que más helicópteros participaran en la operación, de acuerdo con el administrador Mike Mullen, el entonces presidente de los Joint Cheifs del Staff, quien me dijo que “Obama añadió a los Chinook 47. Él dijo, ‘No hay suficiente respaldo’”.

En lugar de titubear, Obama estuvo profundamente involucrado  en la decisión que, después de todo, tenía el potencial de destruir su presidencia si hubieran fallado, al igual que el desastroso rescate de rehenes en Irán de 1980. La posibilidad de un fiasco similar era una gran preocupación para Gates. Y Obama fue el único en tomar esa responsabilidad y aprobar la operación a pesar de no tener pruebas concretas sobre el paradero del líder terrorista, solo un caso circunstancial de que tal vez sí vivía en Abbottabad.  

De acuerdo con la reciente biografía autorizada de Paula Broadwell acerca de David Petraeus, All In, el general supo de la operación de Abbottabad tan solo tres días antes de que sucediera y no tuvo papel alguno en su planeación o ejecución. La idea de que Petraeus consideró ordenar un tipo de acción aérea unilateral en la propiedad de Osama Bin Laden, es simplemente ridícula.

No hay evidencia de que un coronel de la ISI visitara a la estación de la CIA en Islamabad para avisar a la CIA. Y no hubo una aprobación implícita de la comandancia militar, ni les dieron un aviso con anterioridad sobre la operación. Un oficial de la ISI me envió un correo electrónico para decirme que las declaraciones de Miniter “son las más absurdas”.

De hecho tomó totalmente por sorpresa a los pakistaníes, y se enojaron porque no les avisó, de acuerdo con Cameron Munter, el entonces embajador de Estados Unidos en Pakistán.

Miniter no cuenta ni siquiera con los datos básicos correctos acerca de la encomienda contra Bin Laden. Obama no pasaría dos años dudando para al final simplemente tomar la decisión de ir tras el enemigo. La primera noticia de que el líder de Al Qaeda podría vivir en Abbottabad salió a la luz hasta agosto del 2010, alrededor de nueve meses antes de que Obama ordenara la redada SEAL que lo mató.

Miniter le envió un correo electrónico a CNN para decir que su versión de estos eventos es correcta, asegurando que “Yo quería sacar a relucir detalles de las comunidades militares y de inteligencia que no han sido parte de la narrativa oficial de la casa Blanca. Creo que los reporteros se han basado mucho en los datos de la casa Blanca y del gobierno pakistaní. Hicieron a un lado a aquellos que no estaban disponibles o no querían comentar casi enseguida de lo sucedido, pero que tuvieron puestos estratégicos en la misión”.

Un prototipo de la mentira

Las aparentes falsedades en las declaraciones de Miniter son parte de un patrón del mismo autor, quien escribió otros libros con otras declaraciones equivocadas acerca de bin Laden. En su libro del 2005, Disinformation: 22 Medi Myths That Undermine the War on Terror, Miniter escribe en su reporte: “Cuando era posible, yo aparecía en escena. Volví a trazar los últimos pasos de bin Laden desde una sala de juntas en Jalalabad, Afganistán, y después escalé a las complejas cuevas, el último escondite conocido de Bin Laden en las Montañas Blancas cerca de Tora Bora”.

Solo que Miniter nunca visitó Tora Bora. Él explicó en un correo electrónico enviado a CNN, “El viaje a Afganistán, con un oficial mayor de inteligencia afgano y un equipo de cámara de la cadena, fue cancelado debido a circunstancias totalmente fuera de mi control. De igual manera, el capítulo que hace referencia a ese tema no fue publicado. La introducción, de donde se sacó tu cita, fue entregada al editor más de un mes antes basado en que se realizaría un viaje con un oficial Afgano mayor. La introducción debió de ser cambiada para reflejar la cancelación del viaje y a pesar de que lo pedí, no fue cambiada. El editor citó los horarios de publicación para explicar que el cambio requeriría de mucho más trabajo y no quería aumentar los costos extras en ediciones de último momento”.

En el 2003 Miniter publicó Losing Bin Laden: How Bill Clinton’s Failures Unleashed Global Terror, en el que el punto central era la vida de Osama en Sudán  a mediados de los 90 y los sudaneses le dieron la batuta a la administración de Clinton. La Comisión Bipartita del 9/11 no encontró evidencia para esta declaración.

¿Investigará St. Martin Press, los editores de Miniter, las falsas declaraciones y errores del nuevo libro de Miniter? Esperaremos sentados, pues St. Martin Press son los mismos que publicaron el libro del 2011 SEAL Traget Geronimo: The Inside Story of the Mission To Kill Osama bin Laden, que está repleto de aparentes falsedades y aún así lo siguen clasificando como un trabajo que no es de ficción.

El autor de SEAL Target Geronimo, Chuck Pfarrerun exmarino SEAL que se retiró hace más de dos décadas y que ha trabajado como escritor de películas de Hollywood desde entonces, dice que habló con los SEAL que fueron parte del equipo que mató a Osama Bin Laden y la versión oficial de lo que pasó es totalmente falsa.

La credibilidad de un libro

En la versión de Pfarrer, la operación SEAL salió mucho mejor de lo que realmente sucedió esa noche en Abbottabad. Pfarrer escribe que los SEAL mataron a Osama dentro de los primeros minutos de la llegada a su guarida después de subir con ayuda de cuerdas por la ventana de su habitación. En contraste, la versión de los eventos que escuché de los oficiales involucrados en la operación fue que uno de los helicópteros Black Hawk se estrelló inmediatamente después de que llegaron a la propiedad de Bin Laden y el asesinato ocurrió 15 minutos después. 

Pfarrer también cita algunas supuestas conversaciones textuales acerca de la planeación entre el general McRaven, el oficial del equipo Seis SEAL y un oficial de la CIA en una sala de conferencias "segura" que se encuentra tres pisos debajo de la tierra en el cuartel general del Comando de Operaciones Especiales Unidas en Front Bragg, Carolina del Norte.

Una fuente militar le dijo a Barbara Starr de CNN que no existe dicha instalación bajo tierra. Y que el Comando de Operaciones Especiales, quienes raramente hablan de sus operaciones, emitió una negativa oficial a la declaración de Pfarrer, con el argumento de que el exmilitar nunca habló con los SEAL

A la credibilidad de Pfarrer no le ayudó el hecho de que dedica un capítulo en el libro SEAL Team Geronimo a la idea de que armas de destrucción masiva como agentes neurotóxicos fueron encontrados en Irak después de la caída de Saddam Hussein y terminaron en manos de al Qaeda. Pfarrer también dice que Ayman al Zawahiri, el entonces número dos en al Qaeda, intencionalmente puso una trampa a Bin Laden para que lo mataran. Por supuesto que no hay evidencia para estas declaraciones.

A pesar de esto, Pfarrer sigue apareciendo en Fox y CNN, donde le han preguntado acerca de que califican de falsas sus declaraciones y St. Martin Press promueve el libro como no ficticio.  

El punto de vista del editor

St. Martin Press publicó dos relatos sobre la operación de Bin Laden que han sido descritos como "declaraciones fabricadas" por la Casa Blanca y el Comando de Operaciones Especiales.  

¿St. Martin Press planea hacer algo acerca de estos libros? Un editor envió un correo electrónico a CNN que decía, “ambos autores respaldan sus fuentes, sus reportes, y nosotros apoyamos a nuestros autores”, y un vocero agregó que el libro de Pfarrer “se sigue vendiendo” y se volverá a imprimir justo a tiempo para el aniversario del 9/11.

En el mundo de los periódicos, la fabricación de argumentos significaría un despido. Jayson Blair, reportero del New York Times, fue forzado a renunciar por inventar historias y citas en el 2003. En el negocio de la televisión si fallas en una gran historia también te quedas sin trabajo. Recuerda a Tailwind de CNN en 1998 que alegaba el uso de gas neurotóxico por las Fuerzas Especiales de EU durante la Guerra de Vietnam, una historia que fue retractada por la cadena de noticias y que tuvo como consecuencia el despido de varios empleados. En el 2004, el presentador Dan Rather, de la CBS, reportó en memorándum crítico sobre servicio del presidente George W. Bush en la Guardia Nacional de Texas. La autenticidad de los memos se cuestionó, CBS se retractó y corrió al productor de la historia.

Sin embargo, dicho estándar parece no ser parte del supuesto mundo serio de la publicación no ficticia. Los escritores del estilo no ficción que fabrican o mienten acerca de una noticia muchas veces se salen con la suya, y las editoriales que publican su trabajo se benefician con el invento.

Algunos editores del estilo de no ficción sí se toman en serio la verdad. En julio, Houghton Mifflin Harcourt dijo que recogería las copias del libro de Jonah Lehrer, Imagine: How Creativity Works, después de que el exescritor del New Yoker admitió que había inventado citas de Bob Dylan en el libro.

Una posible solución para este problema es que en el futuro los editores de los libros de no ficción especifiquen en sus contratos que si redactan información falsa deberán de entregar sus adelantos. 

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Como le gustaba decir al finado senador Patrick Monihan, “Todo el mundo tiene derecho a su propia opinión, pero no tienen derecho a sus propios hechos”.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Peter Bergen.

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