El factor humano, la nueva apuesta

La estrategia de hoy es invertir en los procesos de recursos humanos para elevar la rentabilidad; las compañías deben reconocer las habilidades que cada miembro del equipo posee.
mujer ejecutiva deportes emprendedores  (Foto: Photos to Go)
Cristina Chávez Martínez*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Inversionistas y directivos atribuyen la generación de dinero a diversos elementos que no siempre tienen que ver con el desempeño de sus empleados.

Sin embargo, poco a poco ha ido cambiando esta mentalidad: cada vez más, las empresas van tomando en cuenta al factor humano, pues han reconocido que invertir en esto contribuye a una mejor rentabilidad.

Bajo esa perspectiva, son miles de dólares los que cada año se concentran en mejorar los procesos de Recursos Humanos, especialmente aquellos que aseguren el fortalecimiento, evaluación y desarrollo de su personal.

Dicha inversión está centrada en la aplicación de las "competencias", características específicas de comportamiento que se espera que cada empleado demuestre, ya que, por su naturaleza, se traducen en un alto desempeño laboral. Este tema puede aplicarse en diferentes ámbitos. Para la Administración del Desempeño son una forma de asegurar las metas del negocio; algunas empresas, preocupadas por consolidar lo que llaman una "cultura de valores", las utilizan para alinear a los empleados respecto a lo que es permitido y no; otras tantas simplemente reciben los modelos de competencias como un mandato de sus corporativos y las aplican sin mayor cuestionamiento.

Para asegurar que se saca el mayor provecho de las competencias, se tiene que tomar en cuenta varios elementos del contexto del negocio.

El alto desempeño, ¿significa lo mismo para todos?

La primera condición para impulsar los buenos resultados del personal tiene que ver con identificar el significado que el alto desempeño tiene para cada organización, así como la diferencia entre alto desempeño y alto potencial, ya que mayor capacidad no necesariamente significa mayor desarrollo a largo plazo.  Es interesante ver que empresas trasnacionales exitosas aún tienen que seguir trabajando en definir la diferencia entre ser exitoso en el puesto actual y tener el potencial para seguir siéndolo en el futuro.

Es por esto que es importante entender qué tipo de habilidades tienen las personas que conforman un equipo de trabajo. Las competencias de un individuo  (la personalidad, las habilidades, los conocimientos y las motivaciones), se realzan cuando la empresa es capaz de brindar los elementos para que alguien quiera y pueda hacer su trabajo; esto permite el desarrollo de los empleados y genera mayor compromiso.

La creencia individual de que se puede lograr un resultado

La segunda condición para tener resultados sobresalientes, tiene que ver con la imagen de éxito y la confianza que tiene cada uno, de sí mismo. Tomemos el ejemplo de los atletas de alto rendimiento. Sin duda, la disciplina, los largos entrenamientos y la alimentación adecuada juegan un papel importante en sus logros. No obstante, estos elementos no le conseguirán una medalla sin la preparación mental y la concentración adecuada. Un atleta de alto rendimiento siempre tiene clara su meta y el alcance de lo que es capaz de lograr.

Un contexto propicio para ser exitoso

Es evidente que las empresas no tienen la capacidad de controlar los aspectos individuales más profundos. Su alcance es limitado cuando se trata de las metas mentales de cada empleado y las representaciones que cada uno ha formado de sí mismo a lo largo de los años. Esto es resultado de experiencias y prioridades de cada empleado.

Sin embargo, las empresas sí pueden proporcionar el contexto propicio para que los individuos maximicen sus capacidades. Esto se logra contando con una filosofía y visión única que les ofrezca mensajes claros a sus empleados y garantice congruencia en la forma de actuar de los líderes.

Como podemos ver, implementar el tema de las competencias en las organizaciones será útil solamente cuando se tomen en cuenta todas las variables organizacionales posibles. Se debe contar con una estrategia de talento alineada con la del negocio. Es importante asegurarse que la gente responsable del desarrollo de los empleados tenga la capacidad para hacerlo y esté consciente de lo que se espera de cada uno.

Cada empresa tiene una realidad propia que, en el mejor de los casos, está alineada a sus aspiraciones, por lo que la incorporación de las competencias será un éxito siempre y cuando se ejecute tomando en cuenta otros procesos y se adapte a la situación real tanto en el contexto nacional y empresarial como a nivel de área y personal. Será entonces cuando los ejecutivos puedan convencerse del retorno a la inversión de aplicar los modelos de competencias como base y herramienta para lograr el desempeño sobresaliente de su personal.

*La autora es Managing Consultant (Principal) en Hay Group.

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