OPINIÓN: El reto de Peña Nieto, ¿será mostrar una 'nueva cara' del PRI?

Los mexicanos regresaron el poder al Partido Revolucionario Institucional con la esperanza de que se pueda terminar con la violencia
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Autor: Rubén Navarrete Jr. | Otra fuente: 1

Nota del editor: Rubén Navarrete es colaborador de CNN y columnista nacional sindicado del grupo de escritores del Washington Post. Síguelo en Twitter: @RubenNavarrette.

(CNN) — En un viaje reciente a la Ciudad de México, como parte de la delegación de líderes mexicoamericanos y judíos de Estados Unidos, escuché una broma que circulaba entre el grupo de intelectuales:

“Los mexicanos viven el horario de verano de una manera inolvidable, el 1 de diciembre, retrasarán sus relojes 100 años”.

De hecho, no es exactamente un centenario. La referencia es de 1929, cuando el Partido Revolucionario Institucional (o una versión anterior) dio inicio a una época de 71 años en la presidencia. En el siglo XX, el PRI destacó por su brutalidad, corrupción,  fraude electoral y robo descarado de sus líderes e integrantes.

Ahora, tras 12 años fuera del poder, el partido regresa a la escena del crimen. Está por retomar su reinado en gran medida, gracias a un personaje popular, guapo y carismático, de 46 años, un abogado salido de un exhaustivo casting. Él, incluso, está casado con una bella actriz de telenovela.

Enrique Peña Nieto está listo para asumir la presidencia el primer día de diciembre.

Este ha sido un final de Hollywood para el partido, el cual estuvo al borde de la extinción hace algunos años.

El primer golpe fue en el 2000, cuando Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN) tomó la presidencia. Después vino la pérdida del Congreso durante las elecciones de medio plazo, en el 2003. Seguido de otra victoria del PAN en 2006 con Felipe Calderón en Los Pinos. Pero en 2009, el PRI ganó terreno, en parte porque la gente parecía harta de la violenta guerra contra el narcotráfico desatada por Calderón.

No me lo tomen a mal. La guerra es desordenada, pero necesaria y real, tanto en Estados Unidos como en México. Legalizar las drogas y permitir el libre consumo en cualquiera de los dos países, incrementa el número de adictos, el crimen en las calles, destruye familias, crea gente menos productiva y dependiente, y da más poder a los traficantes.

Sin embargo, todo tiene un alto costo que pagar. En la frontera sur de EU, la guerra contra las drogas ha derivado en la muerte de más de 50,000 mexicanos. Además, el tráfico a EU y Canadá se ha vuelto más difícil, lo que provoca un problema de consumo al interior de la población mexicana, quienes generalmente servían más como exportadores.

Incluso el hombre que comenzó la guerra, o como los mexicanos le llaman: “el que agitó el avispero”, ahora afirma que no se puede ganar. Calderón, el presidente extrovertido de México, recientemente concedió una entrevista a The Economist, en la que dijo que terminar con el consumo y el tráfico de drogas es “imposible”. Agregó que la verdadera meta es desarmar el comercio y quitar el dinero de las manos de los asesinos que aterrorizan a la sociedad.

Los mexicanos ven con otros ojos al PRI. Saben que es corrupto, pero por lo menos también era competente. No como el PAN, obsesionado con causas y cruzadas, por ejemplo, Fox defendiendo a los migrantes en EU, y Calderón con su guerra; el PRI mantuvo los trenes circulando a tiempo.

Muchos ven el aspecto financiero. Esperan que Peña Nieto les muestre el camino. Tal vez no lograr que las bandas criminales se rindan, pero sí llegar a un acuerdo que termine con la violencia.

El asunto del narcotráfico está incluido en la agenda, para cuando el presidente electo visite la Casa Blanca y se encuentre con el presidente Barack Obama.

Tuve la oportunidad de reunirme con Peña Nieto y escuchar su visión de construir un nuevo y mejor país. A pesar de las burlas de la prensa y las élites por no ser un “literato-intelectual”, él tiene más que un “IQ” que ofrecer: inteligencia emocional. Eso lo conectará con el público mexicano, que en este momento quiere un líder con el que se puedan relacionar y a quien le puedan decir sus preocupaciones diarias.

Al igual que a cierto presidente de EU y gobernador de Texas, a Enrique Peña Nieto se le toma a la ligera, sin tomar en cuenta que muchas veces se subestima lo útil que pueda llegar a ser. Así como George W. Bush llegó a la cúspide después de los atentados del 11 de septiembre, el presidente electo de México puede sorprender a sus críticos y superar el reto de la crisis que enfrenta el país.

Durante el encuentro con Obama también se hablará de lo que Estados Unidos puede aportar a México. Probablemente solicitará los últimos miles de millones para equipo y provisiones de la guerra contra las drogas que están valuadas en 1.4 mil millones de dólares de la Iniciativa Mérida. Salvaguardar los derechos de los migrantes mexicanos sin importar su estatus en el país, y el apoyo para crear la alianza comercial de América del Norte (EU, México y Canadá), la cual competirá con Asia y la Unión Europea en el ámbito global de comercio.

Pero Peña Nieto también debe enfocarse en lo que México puede contribuir a EU. Puede decir que continuará con la batalla y la presión contra las organizaciones criminales para avivar el espíritu de la Iniciativa Mérida. Crear más empleos mejor pagados en México, especialmente en las regiones más pobres, las cuales exportan la gran mayoría de los migrantes en Estados Unidos. Comprometerse a acabar con la inequidad y la creciente brecha entre ricos y pobres, además de incentivar el desarrollo de la clase media en el país, donde el 50% de la población aún vive en extrema pobreza. También deberá mostrar interés en aliarse y permitir la inversión de empresas petroleras estadounidenses y canadienses.

Todo esto beneficiará no solo la relación bilateral sino la vida de los mexicanos. La gente está cansada de cruzadas. Ahora se preocupan porque sus líderes se concentren en lo básico: crear mejores empleos, seguridad, comercio, acceso a la tecnología, infraestructura en áreas rurales e incentivar las relaciones internacionales y socios comerciales.

Son algunos de los retos que enfrentará Enrique Peña Nieto. La forma en que los resuelva nos dirá si los mexicanos que lo eligieron y regresaron el partido al poder tomaron una sabia decisión o cometieron un grave error.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Ruben Navarrette Jr.

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