OPINIÓN: Vida y muerte de la SSP federal... ¿y de Genaro García Luna?

Disputas políticas y hechos violentos mancharon la imagen de Garcia Luna y la dependencia a su cargo, que desaparecerá como tal
Felipe Calderon y genaro garcia luna policia federal
Felipe Calderon y genaro garcia luna policia federal  Felipe Calderon y genaro garcia luna policia federal
Autor: Raúl Benítez Manaut | Otra fuente: 1

Nota del editor: Raúl Benítez Manaut es investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y presidente de la organización de la sociedad civil Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE):www.seguridadcondemocracia.org. Analista de temas de seguridad y fuerzas armadas en México. 

(CNNMéxico) — La Secretaria de Seguridad Pública federal (SSP) fue un proyecto de los gobiernos federales del Partido Acción Nacional (PAN).

Me parece que al iniciar su administración, Vicente Fox la creó por dos razones: por un lado, había una demanda generalizada de reducir el poder de la Secretaría de Gobernación, que hasta entonces se encargaba de la coordinación de la seguridad pública en el país, y había diseñado en 1999 la Policía Federal Preventiva (PFP); por el otro, crecía la demanda ciudadana de gozar de una mejor seguridad en las calles.

Esta policía preventiva se transformó al inicio del gobierno de Felipe Calderón, en 2006, en Policía Federal, se le quitó la denominación “preventiva”, y se abocó en gran parte a luchar contra el crimen organizado. Para ello se encargó la tarea a Genaro García Luna, un ingeniero salido de las filas del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), que desde 2002 se había centrado en la tarea de desmantelar la siniestra e ineficaz Policía Judicial Federal y construir una policía de investigación moderna (Agencia Federal de Investigaciones, AFI) en el seno de la Procuraduría General de la República (PGR).

García Luna basó su esquema policiaco en la teoría del Mando Único Policial, con el argumento de que la razón estructural de las deficiencias de la seguridad en las calles y el aumento del crimen provenían de la elevada descentralización de las policías, su debilidad institucional, los bajos salarios, su falta de profesionalización y la gran corrupción en sus filas. Además, había muchas evidencias de que los cuerpos municipales y estatales ya en esos años estaban siendo penetrados por las organizaciones criminales del narcotráfico, sobre todo en el norte del país.

A inicios del 2007 diseñó la Plataforma México, un sistema moderno de centralización de información que incluso incorporó a países de América Central; se montó un sistema de inteligencia con las más modernas tecnologías; y se hizo crecer la policía de siete mil integrantes —la mayor parte de ellos provenientes de las fuerzas armadas, verdes vestidos de gris, se decía—, a 36 mil en la actualidad. Recibió el respaldo incondicional del presidente Calderón y también Estados Unidos le otorgó mucho apoyo a través de los programas de la Iniciativa Mérida. Con ello, me parece, García Luna se convirtió en el Secretario de Estado más poderoso del sexenio.

El primer incidente de alcance internacional que opacó la imagen de García Luna fue la detención de Florence Cassez, cuando todavía era director de la AFI, en diciembre de 2005. A la francesa se le hizo un “juicio a la mexicana”, se le acusó de complicidad directa en un secuestro y se le condenó a 60 años de cárcel. Algunas evidencias señalan que no hubo debido proceso. Entre otras razones se realizó un montaje simulado televisivo —incluso ministros de la Corte mexicana reconocieron que sus garantías fueron violadas, aunque decidieron mantenerla en prisión— y se generó un conflicto diplomático con Francia que aún perdura.

Como secretario de Estado la primera batalla institucional la tuvo con el entonces procurador Eduardo Medina Mora. Entre 2007-2008 libraron lo que desde mi perspectiva fue una 'guerra de comunicación' que involucró a los medios de comunicación —los dos funcionarios estaban enfrentados por controlar la estrategia de seguridad y la lucha contra el crimen organizado, lo cual fue recogido incluso en uno de los informes de la embajada de EU en México, difundido por Wikileaks, y que habría sido emitido por el entonces embajador Carlos Pascual—. Ganó García Luna y Medina Mora dejó el cargo y fue nombrado embajador en Gran Bretaña, pero ahora regresa como uno de los hombres más cercanos a Enrique Peña Nieto.

Después, la SSP federal y la Policía Federal acumularon denuncias por abusos de derechos humanos y acusaciones de corrupción que siempre fueron negados por los miembros de la SSP o la Policía Federal. Tanto la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) como numerosas organizaciones no gubernamentales lo reportaban por ejemplo, en las acciones que la corporación realizaba en Ciudad Juárez, asi como en retenes policiacos instalados en distintos sitios o en contra de grupos de migrantes.

El ocaso de García Luna ocurrió a mediados de este 2012. Creo que fueron dos los hechos que lo aceleraron: el 25 de junio de 2012 se produjo una balacera en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), con un saldo de tres policías muertos. Fueron removidos 348 policías federales de sus cargos. Uno de los policías involucrados reconoció que el hecho estaba vinculado con el crimen organizado.

¿El segundo acontecimiento? 'El caso Tres Marías'. El 24 de agosto, dos agentes de la CIA y un miembro de la armada de México se dirigían a un campo de entrenamiento, cuando fueron interceptados y atacados por policías federales. La embajada de Estados Unidos calificó el hecho como una emboscada —lo cual fue negado por la SSP federal—. La camioneta blindada recibió 152 impactos de bala, salvando la vida los tres ocupantes por el nivel de blindaje del vehículo. Entre la SSP y la PGR se abrió una guerra de interpretaciones. Quedó asimismo una herida abierta entre la SSP y la Armada, y me parece que también entre la SSP y el gobierno de Estados Unidos, que había confiado en la Policía Federal.

El nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto ha decidido que su primera gran reforma administrativa va a ser la desaparición de la SSP —ya aprobada por los legisladores—, la transformación de la Policía Federal en Gendarmería, y el regreso de la administración de ésta última a la Secretaría de Gobernación.

La gran pregunta es si este “regreso al pasado” es para restarle poder a una persona, o por una verdadera reforma administrativa que responda a la necesidad de mejorar la seguridad de los ciudadanos.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Raúl Benítez Manaut.

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