OPINIÓN: Angélica y Enrique, el reto de imponer un estilo presidencial

La moda es parte primordial de una figura pública, sobre todo cuando son los máximos representantes de un país
Autor: Melissa Pontones | Otra fuente: 1

Nota del editor: Melissa Pontones cuenta con una maestría en Strategic Fashion Marketing por el London College of Fashion y realizó estudios en FIT New York. Fundó Personal Shopper Mexico en 2011, despacho que brinda asesoría a hombres y mujeres en cuestiones de moda y estilo. 

(CNNMéxico) — La imagen que proyecta la pareja presidencial ha estado y continuará sujeta a un escrutinio sin precedentes.

Me parece que la vestimenta, el maquillaje y los gestos son herramientas que han sabido utilizar a su favor antes, durante y después de la contienda presidencial.

El elemento principal de la pareja Peña Nieto-Rivera es, desde mi punto de vista, esta especie de trama de telenovela en que se convirtió su historia personal. 

Su llegada a Los Pinos es para mí solo un capítulo más. Los orígenes de Angélica Rivera nunca han sido un misterio, ya que la precede una carrera como actriz.

En las dos décadas anteriores a la actual vestía con los atuendos de moda y un maquillaje atrevido. 

Cuando Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera se conocieron en 2007, ella acababa de realizar el papel más mediático de su carrera en la telenovela Destilando Amor, a raíz del cual recibió el sobrenombre de la Gaviota. A partir de ese momento, Angélica dejó atrás la actuación y enfiló hacia el papel que desempeñará ahora, el de Primera Dama.

Anteriormente, las parejas de los presidentes, primeros ministros o incluso de integrantes de familias reales, ocupaban un papel secundario, solo eran acompañantes. Pero ahora, son la 'media naranja' de los candidatos e incluso creo que pueden ser factor para decidir un voto o mejorar la imagen de sus parejas. Por eso creo que Enrique Peña Nieto no está aislado de la influencia de su esposa y considero que lo que representan como pareja influyó para que Peña Nieto ganara la elección presidencial.

La evolución de estilo que han tenido evidencia un proceso muy interesante. Como cualquier matrimonio con gran exposición mediática, indudablemente existe un antes de conocerse y un después, y es que las parejas mejor vestidas alcanzan una sincronía sin tener que lucir idénticas.

Actualmente, las parejas presidenciales viven en una época en que la elección del atuendo puede causar, desde mi punto de vista, el mismo revuelo que una declaración sobre asuntos políticos o diplomáticos. El mejor ejemplo es el caso de Michelle Obama, de quien se dice que todo lo que porta se convierte en oro, incrementando, por ejemplo, las ventas del afortunado diseñador del vestido en turno. Michelle Obama muestra un equilibrio entre audacia y sofisticación, lo que la posiciona como una de las mujeres más influyentes en la moda estadounidense.

Lo interesante es que la pareja presidencial tiene una nueva dimensión, porque han alcanzado —o han quedado reducidos, según se quiera ver— un estatus de celebridad. Por ejemplo, la atención que han recibido la Duquesa de Cambridge, Kate Middleton y el príncipe Guillermo desde su boda ha sido semejante o mayor a la de cualquier pareja de estrellas de Hollywood.

Durante la campaña presidencial, la ropa que usó la pareja Peña Nieto-Rivera no varió mucho en cuanto a la selección de colores: se concentraron en las prendas rojas y blancas, ad hoc con los colores institucionales del PRI.

La moda fue sobria y sofisticada, digna de una pareja postulante. Su estilo fue ligeramente predecible. Pienso que 'el accesorio' predominante fue la sonrisa de Angélica Rivera, un elemento tan distintivo como los bien formados bíceps de Michelle Obama.

Ahora que ya son oficialmente la pareja presidencial, ¿Podemos esperar algunas sorpresas? Seguramente sí, ya que habrá decenas de eventos oficiales.

En el mejor de los escenarios, la primera dama se convertirá en un icono del estilo en México, a la par, guardando las proporciones, de lo que significan Kate Middleton o Michelle Obama en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente.

Para ello será indispensable que la esposa del presidente electo logre reflejar un estilo propio.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Melissa Pontones.

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