OPINIÓN: La violencia sexual, otra problemática que priva en Siria

Las violaciones y abusos sexuales se han convertido en un patrón común de la problemática que aqueja a Medio Oriente
Lauren Wolfe
Autor: Lauren Wolfe | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Lauren Wolfe es una galardonada periodista y directora de Women Under Siege, una iniciativa del Women’s Media Center acerca de la violencia sexual que se desarrolla en el conflicto de Medio Oriente. El sitio web del grupo tiene un mapa interactivo en tiempo real de reportes de violación  en Siria. Wolfe es una editora retirada del Comité para la Protección de Periodistas, y blogger en laurenmwolfe.com. Puedes seguirla en su cuenta de twitter: @Wolfe321

(CNN) — Una mujer se me acercó mientras me apresuraba hacia el Metro de Washington, D.C. después de haber dado una plática sobre la serie de abusos ocurridos en Siria el mes pasado. Me preguntó en voz baja si me podía compartir una información. Dijo que tenía unas grabaciones en las que había testimonios de mujeres sirias violadas, en particular una madre, una hija y una hermana de la misma familia.

Hace poco, en un taxi camino al aeropuerto Heathrow, en Londres, me contaron otra historia impresionante. El conductor volteó y me dijo: “yo soy de Siria. Y tengo una historia que contarle con el deseo de que no fuera verdad”.

Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras revivía lo que su vecino dijo que le pasó a un amigo. Él describió haber sido detenido en su auto en uno de los puntos de revisión camino a Damasco. Dijo que oficiales militares le pidieron que dejara a su hija con ellos. El taxista señaló que no sabía más detalles que estos, al hombre lo obligaron a hacer una terrible decisión: dejar ahí a su hija o matarían frente a sus ojos a su esposa e hijos.

El hombre tomó una decisión, dijo el chofer. Dejó a su hija en el punto de revisión y siguió manejando.

Desearía que no fuera real, pero lo que le dije al conductor es que esa historia me sonaba familiar: se los cientos de casos de violencia sexual en contra de mujeres y hombres sirios que he escuchado y documentado como directora del proyecto Women Under Siege, muchos tienen que ver con este mismo patron en los puntos de revisión.

Y la historia de la mujer en Washington tiene que ver con lo que sucede en las familias, la violación y otras formas de abuso han sido usadas desde hace mucho tiempo para destruir no solo a los individuos sino a comunidades enteras. Lo que pasa en Siria no es la excepción.

En un intento por no perder detalles de ni una sola historia, que podría ser usada como posible evidencia en futuros juicios de crímenes de guerra, documentamos reportes de violencia sexual en un mapa interactivo de Siria que se va alimentando por la gente. Sin embargo sabemos que la evidencia de los crímenes se destruye todos los días: más del 20% de las mujeres en nuestros reportes son encontradas muertas o las mataron después de violarlas.

Separadas por tipo de crimen y perpetrador, cada caso está marcado como un punto rojo en el mapa que representa a docenas o cientos de víctimas. Cada punto es una vida o vidas potencialmente dañadas por un terrible acto de violencia, un acto tan poderoso como un arma en Siria, donde el honor vale mucho.

Los abusos desintegran a la comunidad. Y encima de todo, el concepto de pureza destruye sus vidas.

El Comité Internacional de Rescate (IRC por sus siglas en inglés) reportó en agosto que "las jóvenes que sobreviven a una violación, muchas veces son casadas con primos mayores u otros miembros varones de la comunidad, para 'salvar su honor'". Algunas participantes del grupo dijeron al IRC que si violan a una niña, "Es probable que su familia la asesine, o que se suicide, ella sabe que será deshonrada por el resto de su vida".

Morir por el honor, los matrimonios forzados y el divorcio son solo unas formas en las que la vergüenza daña a los sirios. También hay suicidios cuando la situación se vuelve insoportable, como la historia de una joven llamada Latakia, quien saltó de un balcón después de ser violada.

Pero el concepto de honor afecta a las mujeres de otra manera.

"Lo que yo siempre pienso es en cómo las mujeres han enfrentado a sus agresores, pidiéndoles que piensen en ellas como si fueran sus hermanas", dijo uno de los investigadores sirios, miembro del proyecto.

"En la cultura árabe, un verdadero hombre protegerá a su hermana sin importar nada. Se espera que tome venganza si alguien la deshonra. Su hermana es su responsabilidad aunque ella esté casada porque el lazo es más fuerte que el matrimonio. Las mujeres apostaban por la hombría y el honor que quedaba en sus atacantes. Desafortunadamente no había nada".

La violencia sexual ocurre en todos los niveles, pero la mayoría de los reportes señalan que son elementos del gobierno los violadores. Como consecuencia surge una nación traumatizada, no solo de sobrevivientes sino de sus hijos también.

Es tiempo de detenerlo. Hay medidas que se pueden tomar para acabar con esto. La vergüenza no debe ser de las víctimas, pero sería útil para que países como Rusia se unan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hagan un llamado al gobierno sirio para que presente los casos ante la Corte Criminal Internacional.

Los representantes políticos de cada país pueden apoyar a los grupos humanitarios para que la ayuda de servicios médicos y psicológicos lleguen a los sobrevivientes. Las organizaciones por los derechos de las mujeres en Siria ya toman acciones para combatir y responder a la violencia basada en el género, incluyendo los cuidados necesarios para la familia y los hijos sin hogar de los sobrevivientes. La comunidad internacional puede y debe apoyar a la sociedad civil en esta labor.

La vergüenza es un sentimiento que te puede llevar al aislamiento. Nos hace bajar la cabeza y ver hacia otro lado. Nosotros tenemos la oportunidad de levantar a las víctimas en Siria y a honrarlas con nuestra atención. Hacerles saber que nos importan lo suficiente como para acabar con su sufrimiento, al no aceptar los abusos en su contra.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Lauren Wolfe.

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