OPINIÓN: ¿Qué significa para Italia el regreso de Silvio Berlusconi?

El país vive un ambiente de incertidumbre política y económica que deslumbra como única alternativa el retorno del político
Autor: Nicholas Spiro | Otra fuente: 1

Nota del editor: Nicholas Spiro es director de la consultoría Spiro Sovereign Strategy, con sede en Londres, y especializada en estudiar los riesgos del crédito autónomo. Spiro asesora a clientes privados e institucionales sobre aspectos cualitativos de riesgo, particularmente en Europa. 

(CNN) — Está de regreso. Después de mantener un perfil relativamente bajo y ser forzado a abandonar el puesto de primer ministro de Italia el año pasado, Silvio Berlusconi, el chico malo de la política italiana, ha decidido postularse por cuarta vez como candidato a Primer Ministro de centro-derecha, en una muy esperada elección que se llevará a cabo en febrero de 2013.

Italia necesita el regreso de Berlusconi tanto como él necesita un hoyo en la cabeza. El Berlusconi lleno de escándalos, que recientemente fue sentenciado a cuatro años en prisión por fraude fiscal, pero tiene la habilidad de salir exitoso a pesar de sus convicciones y de representar la naturaleza disfuncional de la política italiana, con sus líderes desacreditados y sus gobiernos inestables.

Desde el año pasado, Mario Monti, el respetado primer ministro tecnócrata de Italia, ha intentado desviar la atención de esos errores al restaurar la credibilidad en la legislatura italiana. El problema fue que Monti, quien tomó el lugar de Berlusconi en noviembre del 2011 justo al inicio de una inminente crisis de mercado, siempre necesitó, para gobernar, el apoyo parlamentario del Pueblo de la Libertad (PdL por sus siglas en italiano), el partido de Silvio Berlusconi.

Él ya no tiene el apoyo del PdL y dice que renunciará pronto porque rebasó el presupuesto del año pasado. Entonces ¿Qué sigue para Italia, una 'oferta de Berlusconi' en el mercado de renta fija?

Para estar seguros, el regreso no es totalmente inesperado y es más una imposición del PdL, y de su dramática falta de apoyo —sin mencionar que dependen de los fondos de Berlusconi— que de cualquier otra cosa.

Entonces, la verdadera pregunta es si los inversionistas han sido demasiado complacientes con Italia en su expectativa de continuidad política durante el siguiente gobierno, la cual podría incluir a Monti en un puesto relativamente asegurado. Sospecho que lo tendrán que hacer hasta cierto punto, ya que, Italia se enfrenta a un prospecto incierto en un ambiente político postMonti. 

Afortunadamente para Italia, el programa de renta fija del Banco Central Europeo (ECB por sus siglas en inglés) parece un alivio a las preocupaciónes de la política italiana. Si el partido de Berlusconi hubiera retirado el apoyo para el gobierno de Monti antes de que el presidente del ECB, Mario Draghi, prometiera a finales de julio “hacer lo necesario” para salvar la eurozona, la producción del país hubiera aumentado bastante.

Esto sin mencionar que los inversionistas no quieren volver a calcular el riesgo crediticio de los siguientes días y semanas. Más bien, sugiere que la posibilidad de sufrir otra falta de liquidez como la de noviembre es bastante limitada.

Sin embargo, la decisión de Monti de renunciar como primer ministro una vez que el parlamento apruebe el presupuesto del 2013 ofrece la primera gran prueba de la economía italiana desde que empezó la carrera de la deuda manejada por la ECB a finales de julio. Tras el ocaso del protagonismo de España desde hace algunos meses, el reflector de los mercados ahora enfoca hacia Italia.

La prioridad más importante para los legisladores italianos es mantener la confianza en el gran capital del país para solventar la deuda gubernamental, uno de los más grandes en la eurozona en términos absolutos y la segunda más grande en términos de Producto Interno Bruto (PIB), después de Grecia.

Es por esto que la subastas de bonos del siguiente gobierno de Italia serán inspeccionadas ante cualquier señal de que los inversionistas pierdan confianza, especialmente porque los compradores extranjeros de la deuda italiana son pocos y ya están retrasados.

Tal vez el aspecto más importante sobre los últimos acontecimientos en Italia sea que los inversionistas deberían de empezar a poner más atención a los riesgos idiosincráticos y particulares del país.

Solo porque el ECB está preparado para intervenir con fuerza en los mercados de Italia y España no significa que verdaderamente se resuelvan los problemas que están debajo de la tercera y cuarta economías más grandes de la eurozona.

De hecho, ocurre lo contrario. Italia sigue en recesión y ahora se enfrenta a unas semanas de incertidumbre política en una época en donde no pueden darse el lujo de hacerlo.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Nicholas Spiro.

Ahora ve
No te pierdas