OPINIÓN: El luto por Connecticut llama a alzar la voz contra las armas

El tiroteo de Newton es un ejemplo más de que las leyes de control de armas de Estados Unidos son insuficientes y poco efectivas.
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Autor: Ethan Zuckerman | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Ethan Zuckerman dirige el Centro de Medios Cívicos, con base en al Laboratorio de Medios del MIT. Vive en Lanesboro, Massachusetts, y escribe en un blog personal.

(CNN) — Me conecté a Facebook la tarde de este viernes, aterrorizado por lo que podría encontrar.

Crecí cerca de Newtown y fui a la secundaria en Danbury, en Connecticut. Un amigo cercano pasó su infancia en la escuela primaria Sandy Hook, donde un hombre mató al menos a 26 personas, la mayoría niños, informó la policía. 

Conforme se actualizaban los reportes de la policía, comenzamos a ver la magnitud de esta tragedia. Amigos describieron el pánico que sentían mientras intentaban llegar por sus hijos a las escuelas cerradas. Uno de mis compañeros de la secundaria consuela a su mejor amigo, cuya hija fue uno de los niños asesinados.

Mi timeline de Facebook está llena de expresiones de alivio por los que escaparon de la violencia, pena por las pérdidas, y oraciones para la recuperación. También está llena de amigos exigiendo que Estados Unidos haga algo acerca del control de armas. Sus llamados son contestados por otros que dicen que es tiempo de estar de luto, no de hablar de política.

Una tragedia como el tiroteo de este viernes exige que estemos de luto y que hagamos algo.

En abril de este año, One L. Gosh mató a 10 estudiantes de enfermería en la Universidad de Oakland, California. En julio, James Holmes le disparó a 70 personas en un cine en Aurora, Colorado. En agosto, Wade Michael Page les disparó a 10 personas en un templo sij en Oak Creek, Wisconsin.

Con la tragedia de este viernes, puede ser que el 2012 sea el peor año para la violencia masiva en la historia de Estados Unidos. Le sigue a un año en donde un tiroteo masivo mató a seis e hirió de gravedad a la congresista republicana Gabrielle Giffords. Este martes, dos personas murieron cuando una persona disparó en un centro comercial en Oregón.

Fuera de estos incidentes de tiroteos masivos que cubrieron los medios, el 2012 fue malo en términos de tiroteos "ordinarios". El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EU (CDC, por sus siglas en inglés) reporta que 30,759 personas fueron atendidas en hospitales por heridas de bala en el 2011, un incremento del 47% por sobre el 2001.

Los porcentajes de homicidios en Estados Unidos están bajando mientras que las incidencias de los tiroteos están aumentando, porque los médicos ahora tienen tanta experiencia tratando heridas de bala que ahora salvan más vidas.

Sin embargo, la sabiduría convencional dice que EU está tan polarizado y dividido para tener cualquier cambio significativo en nuestras leyes rotas e inadecuadas del control de armas.

La Asociación Nacional de Rifles (NRA, por sus siglas en inglés) y otros grupos están demasiado bien patrocinados y cuentan con políticos poderosos para que los apoyen hasta en las medidas más moderadas, como el senador Frank Lautenberg, quien propuso prohibir los cargadores de alta capacidad, que caducó en el 2004.

Los estadounidenses que siguen el debate del control de armas dejaron de esperar un cambio por los eventos como el tiroteo de este viernes por una simple razón de precedente: Si Aurora, Oak Creek, Tucson y Columbine no han cambiado las políticas del control de armas, ¿por qué deberíamos creer que la tragedia de Newton tendrá un resultado diferente?

El arma más poderosa del NRA contra el control de armas no son campañas de postales, batallas primarias o anuncios políticos. Es el silencio. Mientras que asumamos que el control de armas es imposible, no hablamos del control de armas. Mientras que no hablemos del control de armas, el control de armas será imposible.

Las peleas de la NRA por controlar las armas de fuego, no importa si tienen mucho sentido común, porque su miedo más grande es el debate público por cualquier control sobre las armas.

Una vez que empecemos a discutir si es razonable o no que los civiles puedan comprar cantidades ilimitadas de municiones sin revisar su historial, hemos cambiado el control de armas del campo de lo impensable a lo posible.

Suena razonable y compasivo cuando Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey, respondió sobre los tiroteos de Aurora: “simplemente este no es la época apropiada para la palabrería de las leyes de las armas. ¿Podemos al menos superar el luto inicial y la tragedia para estas familias?”

Christie, y mis amigos del Facebook que exigen que vivamos el luto de una manera no política, tienen las mejores intenciones, pero les falta una simple verdad. Momentos como la tragedia en Newtown nos recuerda que Estados Unidos sufre de una epidemia de violencia de armas, un patrón que no existe en naciones altamente desarrolladas.

Momentos de crisis, como el tiroteo de Newtown, tienden a producir picos cortos de interés popular en el control de armas. Mi investigación en la atención de los medios sugiere que estos picos duran demasiado poco, y que podrían estar disminuyendo en intensidad. Hubo un interés menos popular en el control de armas, como está medido en investigaciones de Google, después del tiroteo de Gabrielle Giffords y  la matanza de Aurora que después del de Virginia Tech.

Casi no hubo picos de interés popular en control de armas después de tiroteos masivos "más pequeños", como el de Oak Creek. Para tener cualquier oportunidad de combatir la campaña de silencio de NRA, los grupos de control de armas tienen que aprovechar los momentos de atención de los medios para presionar por un cambio.

Cuando la historia del tirador de Newtown salga, seguro escucharemos algo acerca de un tirador perturbado y trastornado y acerca de la "violencia sin sentido", como si se pudiera distinguir de una violencia más sensible. Este lenguaje convierte los tiroteos masivos en desastres naturales, tan impredecibles y prevenibles como los huracanes y tornados.

El comportamiento humano es impredecible, pero la violencia con armas no lo es. En Chengping, Henan, China, un hombre atacó a 22 niños de una escuela con un cuchillo. Ninguno murió. Los tiroteos escolares en Estados Unidos son producto tanto de gente mentalmente inestable como de las malas leyes.

Mientras sabemos más acerca de los niños que murieron en Newtown, escucharemos llamados a no "politizar" sus muertes. Te imploro que ignores esos llamados. No hay mejor manera para vivir el luto de estas muertes sin sentido que exigiendo que cambiemos nuestras leyes y nuestra cultura para que el asesinato de niños inocentes verdaderamente sea algo impensable.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Ethan Zuckerman.

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