OPINIÓN: ¿Cuánto puede ayudarle Oprah al exciclista Lance Armstrong?

El encuentro entre el deportista y la reina del talk show es un arma de dos filos para ambas celebridades
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Por: Howard Kurtz
Autor: Howard Kurtz | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Howard Kurtz es conductor de Reliable Sources, de CNN, y es el jefe de la oficina en Washington de Newsweek. También colabora en la página Daily Download.

(CNN) — El anticipado ingreso  de Lance Armstrong a la 'iglesia de Oprah', a donde acudirá en busca de la absolución a sus pecados, ha centrado su atención en el ciclista. Pero este momento, tan esperado, es una prueba tanto para Oprah Winfrey como para el desacreditado excampeón de ciclismo.

Y aunque Armstrong ya no es el héroe de antaño, Oprah tampoco es la misma.

La entrevista, que se realizará el lunes, no se llevará a cabo en el viejo set reconocido de Oprah, sino en su desconocido canal de cable. Será parte de una emisión especial de 90 minutos que se transmitirá el jueves y que podría ayudar a Winfrey a recuperar un poco los reflectores que se apagaron cuando ella dejó el título de la reina del talk show en EU para tener algo propio.

No es de extrañar que Armstrong eligiera la "carta Oprah" para hablar sobre sus años de negación del dopaje. (Al instante supe lo que pasaría. No elegiría a la famosa conductora de televisión solo para repetir las excusas de siempre. USA Today afirma que Armstrong admitirá el uso de sustancias prohibidas después de que su equipo planteó la idea de una fuga en The New York Times).

Después de todo, ella ha sido la eterna defensora de las celebridades en problemas. Whitney Houston habló sobre el uso de drogas con Oprah. La corredora estrella Marion Jones habló acerca de ir a prisión por mentir sobre el uso de sustancias prohibidas. Hasta el escritor James Frey, quien promocionó en el programa de Oprah unas memorias sobre la adicción que resultaron parcialmente inventadas, volvió al programa para someterse a su castigo.

Cuando Oprah era material de cadenas locales de la ABC, su programa era todo un referente para los televidentes. ¿Cuánta gente sabe cuál es el canal de Oprah Winfrey en su sistema de cable? Ella misma admite que ha sido difícil ese nuevo mundo. La situación ha incluido tormentas en la mesa directiva, despidos y la cancelación del show de Rosie O'Donnell.

"Ciertamente no esperaba la rápida proliferación de la alegría por el mal ajeno, es decir, esas personas que están ansiosas porque falles o cometas un error", dijo.

Lo que hizo de Oprah un referente cultural, más allá de sus niveles de audiencia, entrevistas a gente de renombre y su capacidad para vender libros, fue su destreza para reeconstruir una imagen. Si Oprah perdonaba a alguien, ¿podría EU quedarse atrás? Así que para ella también es importante lo que está en juego en su encuentro con Armstrong.

Pero Armstrong no es una celebridad común que hiciera algo malo que pueda borrarse con un par de lágrimas bien calculadas. El hombre se convirtió en un ejemplo a seguir después de luchar contra el cáncer y regresar para reclamar su lugar como el mejor ciclista del mundo. Sin embargo, después comenzaron las acusaciones provenientes de sus excompañeros y otros que aseguraban sobre los engaños del deportista, así como el uso de sustancias prohibidas para mejorar sus rendimiento.

Armstrong negó estas acusaciones una y otra vez. Le mintió a mi colega Buzz Bissinger, quien produjo un artículo de portada en Newsweek titulado Todavía creo en Lance Armstrong. Y él me mintió en dos entrevistas. Fue ferviente y apasionado, no solo en decir que nunca había utilizado sustancias prohibidas, sino en acusar a las autoridades estadounidenses antidopaje de llevar a cabo una "vendetta personal" en su contra.

Eso ya pasó, esta semana es Oprah.

La motivación de Armstrong es obvia. Su carrera está en la ruina. Livestrong, la organización de caridad contra el cáncer, fundada por él, está en problemas y enfrenta un posible litigio. Quiere volver a competir y necesita alguna forma de dejar atrás esta fase de su carrera.

Pero no es tan sencillo para los atletas que hacen trampa, como nos recordó la semana pasada con la votación para excluir a Barry Bonds, Sammy Sosa y Roger Clemens del Salón de la Fama del beisbol, basada en su mayor parte por la supuesta utilización de drogas que mejoran el rendimiento.

Ellos nunca se disculparon, tal vez Armstrong tenga la intención de hacerlo. Pero si millones de personas no ven en el programa de Oprah y solo ven un resumen de 20 segundos, ¿tendrá el mismo efecto?

Oprah podría perdonar a Armstrong y preparar el camino para que otros hagan lo mismo. O podría regañarlo e incentivar el sentimiento de seguir avergonzado públicamente por su conducta.

De cualquier manera, Oprah Winfrey volverá a acaparar la atención de todos una vez más. Sin embargo, para Lance Armstrong los reflectores podrían resultar menos halagadores.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Howard Kurtz.

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