OPINIÓN: Reforma inmigratoria en EU, lo nuevo, lo malo y lo de siempre...

Uno de los puntos más importantes de la reforma consiste en crear un camino justo hacia la ciudadanía
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migrantes-eu  migrantes  (Foto: )
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Autor: Alejandra Castañeda | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Alejandra Castañeda es investigadora Asociada de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), doctora en Antropología Cultural por la Universidad de California Santa Cruz, y especialista en estudios de migración, ciudadanía, derechos humanos, política migratoria y antropología legal. Puedes seguir la cuenta de twitter: @Observa_Colef

(CNNMéxico) — El anuncio del grupo bipartidista de senadores de lineamientos para una reforma inmigratoria integral en Estados Unidos con el objetivo de ordenar el caos reinante en el sistema migratorio de ese país, aparece como bueno, novedoso y un primer paso para discutir, negociar y eventualmente aprobar una nueva ley migratoria.

¿En qué consiste esta propuesta? ¿Qué es nuevo, qué se repite? ¿A quién beneficia?

Me parece que un primer aspecto que resalta es la diferenciación que se hace entre los distintos grupos de migrantes, lo que a su vez lleva a diferentes caminos para la regularización. La propuesta marca a tres grupos preferenciales: migrantes calificados (con estudios de posgrado en EU en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas), quienes hayan llegado a Estados Unidos como menores de edad, y trabajadores agrícolas.  

Este punto, en lo particular, aparece como novedoso y benéfico aunque también podría leerse como una estrategia, según mi punto de vista, de separar a los grupos que tienen más simpatías de parte del pueblo americano, para concentrar la mano dura en el grupo más amplio de migrantes indocumentados, buscando dividir a la opinión pública para precisamente continuar con la política restrictiva.  

Respecto a quienes llegaron como menores, los conocidos como dreamers, lo incluido en esta propuesta sí resulta un avance ya que se destraba, aparentemente, su regularización. Respecto a este punto es necesario observar si el legislativo seguirá ligando la regularización de estos jóvenes dreamers a su participación en el ejército o a la realización de estudios de educación superior como se ha buscado en las versiones más recientes del DREAM ACT.

La regularización de inmigrantes altamente calificados es un punto en que tanto demócratas como republicanos están de acuerdo, pero la última propuesta conocida como STEM Visas (STEM Jobs Act of 2012, HR 6429) fue rechazada en el Congreso porque en su lugar se eliminaban las visas de diversidad, a lo cual se opusieron los demócratas. En este sentido, se entiende que se incluya a este grupo como preferencial para la obtención de residencia.

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Se propone trato distinto para su regularización a trabajadores agrícolas indocumentados por considerarse estratégico su trabajo, para mantener la seguridad alimentaria de Estados Unidos.

Pero considero que hay que observar la manera en que se plantea este punto: son preferenciales por el tipo de labor que realizan (es decir, se valora su contribución), aunque pareciera condicionarse esta regularización a los trabajadores agrícolas, para que se comprometan a la estabilidad a largo plazo de la industria agrícola. Aquí se tendrá que mantener cierta actitud de alerta respecto a lo que se refiere al "compromiso a largo plazo con la industria agrícola".

El primer principio legislativo planteado en la propuesta habla sobre crear un camino duro pero justo a la ciudadanía para inmigrantes no autorizados que viven en Estados Unidos, que consiste en mantener la seguridad de la frontera y el seguimiento de salidas de inmigrantes legales.

Aquí destacan dos puntos: camino duro pero justo, y la regularización contingente a mantener la seguridad de la frontera. Descifrar el significado de la expresión duro pero justo en esta propuesta es clave para entender lo novedoso o repetitivo de la misma respecto a la legislación vigente, que para muchos ya es dura y justa.

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El otro aspecto es supeditar esta regularización al mantenimiento de la seguridad de la frontera y del control de entradas y salidas de migrantes legales. Aquí es donde se nota la mano republicana de la propuesta de manera muy clara, y la repetición de esquemas anteriores.

Respecto al tema de seguridad, buscan prevenir, detectar y detener a todos los que entren sin autorización. Existe, de entrada, un énfasis en la seguridad de la frontera, se habla de reforzar a la Patrulla Fronteriza y su capacidad tecnológica, incluido el uso de Drones.

En este sentido, me parece que continúa la noción de la frontera sur como espacio de vulnerabilidad y peligro, lo mismo que la idea de que quienes cruzan por el sur son sujetos sospechosos/criminales (de entrada por romper la ley al cruzar sin autorización). La inclusión de este objetivo redactado de esta manera deja claro que el status quo continuará.

El punto donde los senadores y el presidente Obama coinciden se refiere a la manera en que se realizará la regularización: pago de multa, impuestos atrasados, revisión de antecedentes penales y pasar al final de la fila por la residencia. El presidente Obama no condicionó la regularización con la garantía de la seguridad fronteriza y migratoria como lo hacen los senadores. Este, sin duda, será un punto de debate.

Respecto a la regularización un aspecto que preocupa es el tema de antecedentes penales y la categorización de lo que se entiende por criminal. Se plantea que quienes tengan antecendentes criminales serios o quienes representen una amenaza para la seguridad nacional no podrán ser elegibles para el estatus legal y serán sujetos de deportación. Inmigrantes ilegales que hayan cometido crímenes serios serán deportados inmediatamente.

De entrada, esto parece razonable, pero cuando se sabe que ya en los hechos se considera como criminales serios a quienes hayan cometido varias faltas menores (incluido cruce ilegal, falsificación de documentos, reincidencia en cruce ilegal y faltas de tránsito) pues entonces me parecd que se abre un amplio espacio de duda y sospecha.

El historial de la administración Obama a este respecto es ilustrativo del amplio espectro que existe para ser sujeto deportable, al considerarse "criminales peligrosos" a quienes no han realizado ofensas violentas, con particular y preocupante impacto en la separación familiar (ver reporte 'Forced Apart by the Numbers: Citizens Deported Mostly for Non-Violent Offenses').

Además, la propuesta de los senadores incluye un sistema de verificación de empleo y sanción a empleadores. Ambos aspectos ya se encuentran en la ley, la sanción a empleadores desde 1986, y en la legislación vigente de 1996, y el programa de verificación electrónica ya está funcionando desde la administración Bush, aunque desde mi punto de vista con muchos errores.

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Por tanto, considero que puede resumirse que en esta propuesta continúa el énfasis en la seguridad fronteriza (ya incluido en la legislación vigente); se abre el camino a la regularización de manera más sencilla para menores indocumentados, migrantes con posgrados y trabajadores agrícolas; para quienes no clasifiquen en estos tres grupos se plantea un camino a la regularización largo, lleno de requisitos, trámites, con amplio riesgo de deportación. Se repite y enfatiza el tema de verificación de empleo y las sanciones, incluidos castigos penales a empleadores y se busca, como en la legislación anterior, dificultar la falsificación de documentos.

Destaca que tanto los senadores como el presidente Obama continúan enfatizando el tema de reforzar la vigilancia en la frontera sur.

En su discurso, Obama presume los resultados de su administración y plantea que debe continuarse este camino. Los senadores plantean mayores recursos para la vigilancia fronteriza. Es decir, se mantiene la actitud y la visión de la frontera sur como espacio de vulnerabilidad, de sospecha, que debe ser cerrado y reforzado.

Sin duda, creo que es una visión que no muestra que se haya aprendido ninguna lección ni que demuestre un entendimiento de la naturaleza reinante de las dinámicas globales contemporáneas. 

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Alejandra Castañeda.

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