OPINIÓN: China necesita una Ley de Aire Limpio contra la contaminación

El gobierno apenas comienza a percartarse sobre la importancia de reducir sus emisiones y la dependencia al carbón
Autor: John D. Sutter | Otra fuente: 1

Nota del Editor: John D. Sutter es un columnista de CNN Opinión. Encabeza el proyecto Change the List, el cual se centra en derechos humanos y justicia social.

(CNN) — La contaminación del aire ha empeorado tanto últimamente en China que la extravagante idea de un ambientalista para dar solución al problema no parece tan descabellada: colocar aire limpio en una lata.

Hace unas semanas, cuando una espesa niebla gris cubrió Beijing y otras ciudades chinas, enviando a los niños al hospital, dejando varados a los aviones y provocando que el gobierno ordenara sacar de las calles los automóviles, Chen Guangbiao salió a las calles de Beijing para entregar latas color amarillo y verde de aire no cancerígeno y libres de esmog.

"Aire fresco gratis. ¡Ábralo, bébalo y respírelo!", citó The Guardian al referirse a una frase del hombre multimillonario, quien es una celebridad nacional. "¡Le mantiene fresco todo el día!".

Dejemos de lado al ego (las resplandecientes latas muestran una imagen del rostro de Chen y las palabras "Chen Guangbio es un buen hombre"), esta ingeniosa y política estrategia es justo lo que China necesita. Esas creativas protestas públicas deberían ayudar a impulsar las imperativas reformas nacionales destinadas a combatir la contaminación en el país.

Se ha postergado desde hace mucho la Ley de Aire Limpio en China.

Y el reciente airpocalipsis, como se le ha denominado a la sofocante contaminación del aire que se cernió sobre varias ciudades chinas en enero, debería ser más que prueba suficiente de ello.

El aire era tan espeso que se podía ver desde el espacio (sí, ¡desde el espacio!). Respirar en Beijing era "parecido a vivir en un salón de fumadores", según un análisis de Bloomberg.

Las lecturas de la calidad del aire literalmente se fueron por las nubes. Un índice por debajo de 50 puntos se considera como saludable. En Beijing alcanzaron los 500 puntos, uno de los más altos, e incluso rebasaron los 700 puntos, según la Embajada de EU.

"El aire tiene este tipo de palidez gris verdosa. Y huele como si uno estuviera parado junto a una fábrica de químicos, como a cloro", dijo David Pettit, abogado del grupo medioambiental Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. "Es un olor increíblemente feo".

Hablaba sobre el aire en un día normal en Beijing.

"Estoy parado frente a mi edificio de oficinas, sin embargo, no alcanzo a ver la parte superior del edificio", dijo un habitante de Beijing, según Xinhua, la agencia estatal de noticias de China.

"Ahora la novedad es enviar a tus hijos a la escuela con máscaras de gas ...", escribió Christina Larson en Bloomberg Businessweek.

Solucionar la contaminación del aire en China no solo se trata de la imagen del país o de su economía, aunque sin duda estos ámbitos también sufren a causa del esmog. Se trata del derecho de todos los seres humanos a caminar y respirar un aire que no los ahogue o los enferme.

La AFP reporta que las visitas a hospitales por problemas respiratorios aumentaron un 20% en el airpocalipsis. El año pasado, la pequeña partícula de contaminación atmosférica llamada PM2.5, derivó en 8,572 muertes prematuras en las cuatro principales ciudades de China, según un estudio realizado en diciembre por Greenpeace Asia Oriental y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Beijing.

Pueden y deben prevenirse estos problemas.

Y me siento optimista de que así será. Por varias razones.

La primera es la historia. No fue hace mucho tiempo, en 1952, que el Gran Esmog cubrió a Londres de gris, con contaminación de hollín, y resultó en la muerte prematura de 4,000 personas aproximadamente. 

El gobierno reaccionó aprobando reformas radicales.

Ahora Londres es conocido por su niebla real, no por el esmog.

La contaminación del aire en Los Ángeles fue abordada de manera parecida.

Después de que la cultura citadina del automóvil creó un problema de contaminación, los científicos comenzaron a desarrollar una serie de cascos protectores para las personas. Otros portaban máscaras de gas. Sin embargo, finalmente, el gobierno tomó medidas para reducir la contaminación.

California abrió el camino al país, y en 1963, Estados Unidos aprobó la Ley de Aire Limpio.

A esa ley se le acreditó en 1990 la prevención de 205,000 muertes prematuras, 843,000 ataques de asma y 18 millones de niños con enfermedades respiratorias, con base en los primeros 20 años de la ley.

Estos cambios requieren tiempo. Y lo lamentable de la situación es tener que llegar a los extremos para mejorar. Sin embargo, China, al igual que otros países, se percata de que su aire verdaderamente es malo.

Su propia población pide un cambio y con más fuerza que antes.

Más de 200 estudiantes de una escuela preparatoria de Beijing firmaron una petición en la que solicitan a la ciudad "modificar las regulaciones de calidad del aire y tomar medidas específicas de emergencia", según Calum MacLeod, de USA Today. Y en Weibo, la versión china de Twitter, Pan Shiyi, un magnate de bienes raíces, pidió al país que adopte su propia Ley de Aire Limpio.

Cuando planteó la idea a sus 14 millones de seguidores en Weibo a través de una encuesta en línea, la mayor parte de los más de 50,000 individuos que respondieron dijeron que apoyaban ese tipo de legislación.

Tal vez eso solamente sea la publicación de un hombre. Pero hay algo en esta historia que puede funcionar. En 2011, Pan utilizó con éxito su red en internet para presionar a las autoridades de Beijing para dar a conocer los datos sobre la contaminación, según el blog de The Wall Street Journal de China.

Está claro que el gobierno también ha tomado nota de ello en esta ocasión. Beijing implementó una serie de medidas de emergencia para frenar la contaminación. La prensa estatal habla de ello.

Después de hablar con algunos expertos, parece claro lo que se necesita hacer: China debe reducir su dependencia del carbón, incrementar la energía renovable, regular la cantidad de azufre utilizado en el combustible diesel y aumentar la eficiencia de los vehículos.

"No es gran ciencia", dijo Pettit, de NRDC.

Por supuesto, habrá un costo e importantes retos que sortear. China quema "casi tanto carbón como el resto del mundo en conjunto", según un informe reciente de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

Beijing atrapa gran parte de la contaminación proveniente de las plantas de energía que queman carbón debido a que el país se encuentra rodeado de montañas, lo cual ayuda a atrapar el esmog. A eso hay que sumarle la gran cantidad de automóviles, de los cuales tan solo 13 millones de ellos fueron vendidos en China el año pasado, según IHS Automotive, una razón de peso que agrava el problema.

Las soluciones pueden ser costosas, pero Estados Unidos ha argumentado de manera convincente que los costos de llevar a cabo las regulaciones de aire limpio son compensados por las ganancias en salud y productividad de los trabajadores.

China, que tiene algunas normas de calidad del aire, parece tomar acciones. El país dio a conocer el miércoles que estándares más estrictos para los combustibles entrarán en vigor a finales de 2014 para el diesel, y en 2017 para la gasolina, según el Financial Times.

Un funcionario ambiental, Wu Xiaoqing, también dijo esta semana a la prensa estatal que "China elaborará regulaciones, normas y políticas para reducir los contaminantes del aire y controlar la quema de carbón".

La industria energética calcula que al país le costará miles de millones de dólares llevar a cabo dichas medidas en ese sector. Puede depender de personas como el artista Ai Weiwei, quien posó en una foto portando una máscara de gas, y Chen, el hombre que vende latas de aire limpio, garantizar que la gente y el gobierno entiendan que vale la pena la inversión en aire puro.

"Quiero decirle a los alcaldes, jefes de condado y directores de las grandes empresas: no solo piensen en el crecimiento del PIB, o en mayores beneficios a expensas de nuestros hijos y nietos, y a costa de sacrificar nuestro entorno ecológico", dijo Chen a Reuters.

Si los líderes chinos no quieren beber aire de una lata, deben escuchar.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a John. D. Sutter.

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