Bernanke: un líder que conoce su límite

A diferencia de Greenspan, el presidente de la Fed no ha sido elogiado pero ha tenido muchos logros; ha logrado mantener a flote a la economía de EU pese al lastre fiscal y sus limitadas herramientas.
ben bernanke  (Foto: CNN)
Edward Luce
Financial Times -

Al comienzo de este siglo, el periodista Bob Woodward ungió a Alan Greenspan como "el símbolo de la supremacía económica estadounidense". Ben Bernanke debería rezar para nunca atraer ese tipo de elogios. Como estudiante de los ciclos económicos, el actual presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) lo sabe todo acerca de las burbujas de reputación, y pocas de ellas han estallado más convincentemente que la de Greenspan.

Con tan sólo siete reuniones del comité de mercado abierto de la Fed restantes antes de que termine su segundo mandato, Bernanke no está en peligro de emular las alturas previas del 'maestro'. La semana pasada, el Dow Jones rompió su récord histórico. No hubo celebraciones al estilo Greenspan. Los conservadores desestimaron la oleada como una "alza de azúcar", causada por la flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés). La izquierda lo vio como aun más frivolidad impulsada por la Fed que no ayuda al estadounidense promedio.

Ambos tienen algo de razón. Los 85,000 millones de dólares al mes en QE3 están generando un "deseo por rendimiento" que está impulsando un mini-auge en las acciones. Y el 10% más rico de Estados Unidos es su principal beneficiario. Pero están ignorando el panorama general. Sin el dinero fácil de la Fed, el mercado bursátil perdería fuerza y el desempleo crecería. En lugar de ser el "helicóptero Ben", dejando caer reservas desde cielo, sería el "podador Ben", triturando los brotes verdes de la recuperación.

Es probable que la historia trate a Bernanke de manera más amable. Peter Drucker, el consultor de gestión, dijo alguna vez: "El mayor peligro en tiempos de turbulencia es actuar con la lógica de ayer". La principal virtud de Bernanke ha sido ignorar las estrategias normales. Como estudioso de la Gran Depresión, entendió que su causa principal fue la extinción del crédito: Estados Unidos escapó de la crisis porque abandonó el patrón oro. El New Deal tuvo poco que ver con eso.

La mayor parte de las medidas poco ortodoxas tomadas por Bernanke desde 2008, como la galaxia de ventanas de préstamo que estableció después de la quiebra de Lehman, o las varias flexibilizaciones cuantitativas, podrían parecer obvias en retrospectiva. Sin embargo, no está claro que ninguno de sus antiguos rivales para el puesto hubieran respondido de la misma manera. "La comprensión de Bernanke de la Gran Depresión y de la trampa de la liquidez de Japón en la década de 1990 ha sido un elemento muy importante en cómo la Reserva Federal ha manejado sus desafíos desde 2008", dice Liaquat Ahamed, cuyo libro, Lords of Finance, hace una crónica de los errores de la banca central en la década de 1930. "No hay duda de que él es el presidente adecuado para este tipo de crisis".

Los conocimientos de Bernanke le han dado la autoridad para desdeñar a aquellos que ven la crisis desde una perspectiva moral y quieren purgar a la sociedad por sus excesos. De haber adoptado esta intuición popular, Estados Unidos ahora estaría siguiendo a Reino Unido hacia una triple recesión. Como Bernanke señaló en Texas poco después de que Rick Perry, el gobernador de ese estado, prácticamente lo amenazara con ser linchado por una turba: "No soy un creyente de la teoría del ciclo económico del Antiguo Testamento".

En los últimos años, se ha vuelto común preocuparse por las democracias debilitadas y las instituciones destrozadas. El nuevo libro de Moisés Naím, The End of Power, cristaliza muy bien ese punto de vista. Desde 2008, la Reserva Federal ha demostrado una notable excepción a esta tendencia. "Cuando la Fed ha encontrado un nuevo problema, generalmente ha diseñado una nueva solución", me dijo uno del Grupo de los Siete contrapartes de Bernanke. "Ha utilizado su poder de manera efectiva".

Durante la mayor parte de los últimos cinco años, la Fed ha sido el único actor económico serio en Washington, y lo sigue siendo hoy en día. Con la gran excepción del estímulo de 2009 del presidente Barack Obama, ha tratado por sí solo de encontrar maneras de mantener a flote la economía estadounidense. Desde 2011, la política fiscal ha sido un lastre para la recuperación. Se espera que el crecimiento de Estados Unidos llegue a cerca del 2% en 2013. Si no fuera por el precipicio fiscal y los recortes automáticos de gasto, podría estar llegando al 3%.

Asimismo, la Fed ha estado sola en sus intentos por hacer frente a las crisis laboral y de vivienda en Estados Unidos, aunque con su limitado kit de herramientas monetarias. La parálisis política ha obstaculizado cualquier acción seria en otra parte. Por primera vez en su historia, la Fed está tomando en serio la mitad completa de su misión sobre el empleo. En diciembre, Bernanke sentó precedentes al comprometerse a mantener las tasas de interés ligadas a cero hasta que el desempleo caiga al 6.5 % o la inflación supere el 2.5%.

En la reunión de mercado abierto de la próxima semana, es probable que Bernanke encuentre una renovada presión para quitar el pie del pedal. El sólido reporte de empleo del viernes pasado fortalecerá a aquellos que sostienen que los riesgos se están inclinando hacia la inflación. Pero ellos han estado sonando la misma alarma durante hace cuatro años. En el último año, la inflación estadounidense cayó al 1.6 %. Y el desempleo sigue en el 7.7 %. Por tanto, Bernanke podrá mantener el QE3.

Quizás su contribución menos apreciada ha sido la de mantenerse alejado del culto de omnisciencia que recibió Greenspan. Al insistir en las limitaciones de la Fed, Bernanke a veces ha enfurecido al más acérrimo de los keynesianos, incluyendo a Paul Krugman, el columnista del New York Times, que una vez lo retrató como un "perfil de cobardía". Krugman recientemente ha atenuado sus críticas.

Pero Bernanke no pierde oportunidad para recordarle a la gente que hay un límite en lo que la Fed puede hacer: puede ayudar a impulsar la demanda, pero no puede obligar a los bancos a prestar, puede ayudar a la creación de empleo, pero no puede revertir la caída en los ingresos promedio. La mayoría de los problemas de Estados Unidos no son monetarios. Debido a que la Reserva Federal no es una orquesta, su presidente no puede ser nunca un maestro. La posteridad debe recompensar a Bernanke por tener la serenidad para saber eso.

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