México, con nueva ola de reformas

La reforma de telecomunicaciones refuerza el peso de Peña Nieto, dicen Paul Rathbone y Adam Thomson; si la ayuda de los partidos el mandatario no podría impulsar estrategias de este tipo, aseguran.
peña  (Foto: Notimex)
John Paul Rathbone y Adam Thomson*
Financial Times -

Hace veinticinco años, cuando un Gobierno dinámico y reformista tomaba el poder en México, un joven Carlos Slim, bien afeitado y con una cabeza llena de cabello oscuro, vio una oportunidad.

El radical programa gubernamental de privatización entregó al astuto negociador de origen libanés la oportunidad de apoderarse de Telmex, el monopolio estatal de telecomunicaciones, por 1,750 millones de dólares.

La compra catapultó a Slim a las ligas de los mega-ricos y allanó el camino hacia su posición actual como el hombre más rico del mundo con una fortuna estimada en 73,000 millones de dólares. Hoy, después de años de intentos frustrados por modernizar a la segunda mayor economía de América Latina, México finalmente tiene otro Gobierno reformista.

Pero esta vez, está mostrando a Slim una cara muy distinta: el lunes por la noche, el presidente Enrique Peña Nieto anunció una propuesta antimonopolio que busca abrir el mercado de 30,000 millones de dólares anuales de las telecomunicaciones en México a una mayor competencia, y llevar al negocio de Slim, y el de otros como él, de vuelta a la tierra.

Flanqueado por los líderes de la oposición, Peña Nieto describió la propuesta de reforma como "la apertura de una nueva era de desarrollo en México... (que) representa un reto para las empresas del sector, pero también abre nuevas oportunidades".

En la mira están tres de las mayores empresas de México y tres de sus hombres más ricos. El primero es Slim, cuya América Móvil controla el 70% de los 100 millones de usuarios de teléfonos móviles y líneas de teléfonos fijos en México.

El segundo es Emilio Azcárraga, con una fortuna de 2,500 millones de dólares, según Forbes, quien controla Televisa, la mayor radiodifusora de México.

La cadena cuenta con una participación del 70% de la radiodifusión abierta y produce muchos de los programas de televisión más populares del país, desde telenovelas hasta noticias. El tercer objetivo es Ricardo Salinas Pliego, otro multimillonario que controla TV Azteca, que tiene una participación del 30% del mercado mexicano.

La ofensiva de Peña Nieto, quien asumió el cargo apenas en diciembre, se produce como parte de un esfuerzo más amplio por introducir una mayor competencia en la economía nacional, movimiento que en última instancia podría incluso sacudir a la largamente sacrosanta industria petrolera.

Slim ha obstaculizado con éxito los intentos por sancionarlo en el pasado, pero ahora se enfrenta a un presidente apoyado por el inusual grado de consenso político que se ha forjado en un país plagado por las tendencias facciosas.

Entonces, ¿qué hará la propuesta del Peña Nieto? En primer lugar, creará un organismo regulador sólido para frenar a las empresas dominantes que tienen más del 50% del mercado, y abrirá espacio para los nuevos participantes.

El regulador podrá imponer sanciones, que van desde la llamada regulación asimétrica en los precios hasta multas e incluso ventas forzadas de activos. La propuesta también prevé que se exija a las redes existentes de televisión que ofrezcan su programación abierta sin costo a los operadores de cable.

Es importante destacar que se busca fomentar nuevos participantes mediante la creación de dos nuevos canales de televisión libres por los que ni Televisa ni TV Azteca podrán competir. El proyecto amplía el campo para los postores, elevando los límites a la propiedad extranjera de las empresas de radiodifusión a 49%, y en el caso de las telecomunicaciones, al 100%.

De manera quizás sorprendente, América Móvil de Slim y Televisa de Azcárraga reaccionaron positivamente. En un comunicado, Televisa, dijo: "Damos la bienvenida a la iniciativa constitucional. Promueve la competencia", y agregó que la empresa "apoya la necesidad de industrias de telecomunicación y radiodifusión más modernas en México".

América Móvil dijo que la propuesta era "una nueva fase en el desarrollo de las telecomunicaciones y la radiodifusión en México", dando la bienvenida al levantamiento de los límites a la propiedad extranjera.

Tales dóciles respuestas por parte de dos de las empresas más poderosas de México hubieran sido impensables hace sólo un año. Durante décadas, el sector empresarial de México ha estado dominado por una o dos empresas en muchos sectores. Los duopolios resultantes han producido altas barreras de entrada para los nuevos participantes potenciales.

Además han mantenido altos los precios. De acuerdo con Felipe Calderón, predecesor de Peña Nieto, el paisaje empresarial de México significa que las familias suelen pagar alrededor de 40% más por los bienes y servicios de lo que deberían.

El tamaño e influencia de las empresas también los ha hecho parecer "intocables". En una entrevista con el Financial Times en 2007, Luis Téllez, entonces secretario de Telecomunicaciones, acusó al regulador de cuidar más los intereses de los gigantes corporativos que los de los consumidores. "Los reguladores han sido capturados por los regulados", dijo. "Ellos no siempre responden al interés público. Estoy teniendo un gran problema".

Pero al parecer, ya no más. Los analistas dicen que Peña Nieto, un ex gobernador estatal de 46 años de edad, no podría haber lanzado la propuesta de reorganización de esta semana de no haber sido por un ejercicio dual de construcción del poder.

La primera parte del plan consistía en acabar con la idea de que los principales partidos políticos de México estaban tan divididos que la reforma era imposible.

Una serie de nombramientos de distintos partidos en su gabinete creó los primeros puentes entre el centrista Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Peña Nieto y la oposición. Luego vino el Pacto por México, un manifiesto que presenta un calendario de reformas en todos los sectores, desde la seguridad social hasta la energía, firmado por todos los líderes de partido.

"Después de 12 años de estancamiento, ahora tienen una forma de negociación entre las partes que permite los avances legislativos", dice Duncan Wood, director del Mexican Institute del Woodrow Wilson International Center de Washington. "Se ha convertido en el mecanismo central de negociación de la política mexicana hoy en día".

Una de las primeras iniciativas del pacto era acelerar la aprobación de un proyecto de ley que hace que sea imposible que las empresas titulares de concesiones públicas -como América Móvil- retrasen las regulaciones y multas mediante el uso de los órdenes judiciales o amparos. El proyecto de ley, que aún requiere de la aprobación del Senado, despoja a las empresas de la principal arma que han utilizado para desviar las sanciones del gobierno.

El segundo aspecto de la estrategia de Peña Nieto ha sido la de consolidar su posición política. Consiguió una enorme victoria política el mes pasado después de que su gobierno detuvo a Elba Esther Gordillo, presidenta del poderoso sindicato de maestros, acusada de malversación de fondos. La detención de una figura tan poderosa y un símbolo para muchos de un México plagado de corrupción envió una clara señal de que Peña Nieto hablaba en serio sobre la reforma y que es lo suficientemente fuerte como para dejar de lado los intereses particulares. Ellos incluyen a Televisa, que tenía una fructífera relación con el presidente cuando era gobernador del estado.

Todo esto preparó el camino para la reforma en las telecomunicaciones, que abre el sector, en parte, al enfrentar a sus empresas más fuertes una contra otra.

Para Televisa y TV Azteca, tener que ofrecer su programación abierta a las compañías de cable de forma gratuita representa una pérdida mensual de 1.96 dólares por suscriptor. JPMorgan calcula que eso costará 3,000 millones de pesos a Televisa, o un 3.4% de sus ingresos anuales consolidados.

Sin embargo, pese a ese costo, la reforma abre el camino para que Iusacell -la empresa de telecomunicaciones que Televisa posee conjuntamente con TV Azteca- amplíe su actual 5% de participación del sector móvil. Debido a que ese mercado tiene ingresos anuales de alrededor de cuatro veces el tamaño de la operación de radiodifusión de Televisa, las ganancias en el sector móvil podrían compensar las pérdidas por radiodifusión. Las acciones de Televisa perdieron 1% el martes, luego de una caída similar el lunes.

Los efectos de la propuesta son de corte más claro para América Móvil de Slim. La empresa obtiene la mitad de sus 60,000 millones de dólares en ingresos anuales de México. Ésa destaca que México sigue siendo una gran mina de oro para este monopolista inflexible, a pesar de que las tarifas de interconexión se han reducido en más del 60% en los últimos dos años.

Pero ganar la mitad de sus ingresos en el extranjero también muestra qué tan exitoso ha sido en la captura de nuevos mercados en el continente americano. Posee, por ejemplo, una cuarta parte del mercado móvil de Brasil, y dos terceras partes del de Colombia.

El tamaño de operaciones extranjeras de América Móvil debería, por lo tanto, limitar el efecto de la propuesta. Más allá, la apertura del mercado de televisión permitirá a Slim entrar en el propio terreno de radiodifusión de sus rivales, ofreciendo a sus suscriptores el 'triple play': paquetes que ofrecen banda ancha, teléfono y, ahora, servicios de televisión.

Como el magnate dijo al Financial Times el mes pasado, "el precio de los servicios de telefonía de voz ha estado cayendo desde que Thomas Edison hizo la primera llamada... El contenido es muy importante. Queremos ofrecer a nuestros clientes lo que quieren ver, cuándo lo quieran ver, y por un precio que les guste".

Averiguar lo que esto significa para América Móvil como acción, es por tanto casi imposible, en parte debido a que las medidas no están decididas todavía. Entre las preguntas abiertas que quedan están: la naturaleza de la regulación asimétrica que podría ser aplicada a América Móvil, y las condiciones que podrían inducir a los reguladores a obligarlo a vender activos.

Todo esto está programado para ser explicado en los próximos seis meses. Sin embargo, la primera sentencia del mercado fue negativa. La acción de América Móvil cerró con una baja de 3% ante las noticias, recortando más de 700 millones de dólares a la riqueza de Slim, según estimaciones de Bloomberg. La acción perdió otro 1% el martes y Credit Suisse recortó su recomendación a "neutral" desde "rendimiento superior al promedio del mercado".

Por el contrario, la acción de Peña Nieto se está disparando. En los primeros 100 días de su presidencia, ha ido contra los ricos y poderosos en formas que parecían imposibles hace menos de un año.

Su siguiente gran misión -de hecho, la más grande de todas ellas- es conseguir la apertura de Pemex, el monopolio estatal del petróleo en México. Debido a la inmensidad de ese desafío, Peña Nieto va a necesitar toda la habilidad política que pueda conseguir.

Desregulación: Un monopolio que le ha costado muy caro a la economía

La reorganización de México de su mercado de telecomunicaciones parece destinado a seguir la desregulación de los mercados europeos hace más de una década, la cual disminuyó la influencia de los antiguos monolitos de telecomunicaciones respaldados por el Estado como BT, France Télécom y Deutsche Telekom. Las empresas europeas todavía se quejan del descenso en los precios, los ingresos y las cuotas de mercado después de que los reguladores les obligaron a abrir sus redes a la competencia.

Saber si Telmex, otra empresa ex estatal privatizada, será igualmente afectada depende de cómo el regulador fije los precios. Igualmente importante será la agresividad que desplieguen los participantes extranjeros debido a la necesidad de capital de inversión inicial, incluso con menos limitaciones a la propiedad.

Las empresas que podrían estar interesadas en entrar al mercado, como Telefónica de España, que ya opera un gran negocio en América Latina, están gravemente restringidas en materia de efectivo.

Los analistas dicen que las propuestas deben ser respaldadas con significativos marcos legales y un apoyo político sólido. Crucial para ellas será la prohibición de las órdenes judiciales privadas o amparos que han sido utilizadas para desviar los intentos por regular al sector. De acuerdo con un informe sobre el mercado mexicano de las telecomunicaciones emitido por la OCDE, las decisiones normativas que fomentan la competencia se han visto frustradas por el sistema legal, incluyendo el uso o abuso de estos estas órdenes judiciales.

La OCDE encontró que permitir al sector ser dominado por Telmex, que representa el 80% del mercado de telefonía fija y el 70% del mercado móvil, ha costado mucho a México. La OCDE describió el mercado como caracterizado por altos precios, con bajo uso móvil y de Internet, y con un deficiente desarrollo de infraestructura. Se calcula que la pérdida para la economía fue de 129,200 millones de dólares entre 2005 y 2009 o 1.8% del producto interno bruto por año.

Algunas de las recomendaciones de la OCDE han sido adoptadas en las reformas propuestas por el gobierno mexicano, incluyendo la exigencia de que Telmex permita a sus rivales utilizar sus conexiones de líneas fijas para ofrecer servicios de televisión, telefonía e Internet o enfrentar ventas forzadas de activos.

"Las pérdidas de líneas fijas y la erosión de la participación de mercado están garantizadas", dice Nick Brown, analista de Espirito Santo. "El tema está en la fijación de precios".

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Reporte adicional de Daniel Thomas.

 

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