OPINIÓN: Los terroristas se equivocaron al elegir a Boston para atacar

La urbe representa una de las cunas intelectuales y culturales de EU, pero no por ello se rinde ante las adversidades
Un latino se convirtió en héroe en Boston
David Gergen
Autor: David Gergen | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: David Gergen es analista político de CNN y ha sido asesor de cuatro presidentes. Graduado de la Escuela de Derecho de Harvard, es profesor de administración pública y director del Centro para el Liderazgo Público de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. Puedes seguirlo en su cuenta de Twitter: @David_Gergen

(CNN) — Aquí en Boston, la gente estará en duelo durante muchos días. ¿Cómo alguien puede ser tan malo como para poner una bomba que mataría a un niño de ocho años, rasgar las piernas a los padres y arruinar una fiesta del atletismo que es pura alegría? Estos fueron asesinatos que desgarraron el alma.

Pero si estos cobardes pensaron que asustarían a esta ciudad, que sus actos de terror realmente desatarían el miedo, están equivocados. Boston, tal y como bien lo dijo el presidente Barack Obama el lunes por la noche, es una “ciudad fuerte y resistente”.

Siempre lo ha sido y así seguirá. Sanará, pero no olvidará; cuidará de los heridos, pero hará que los asesinos paguen su precio.

Boston tiene la reputación de ser una ciudad intelectual, y lo es. Dos de las mejores universidades del mundo están aquí, junto con una docena de otros excelentes colegios y universidades. Funciona con creatividad e innovación.

Tal y como lo demostraron después del atentado, sus médicos y hospitales son de clase mundial. Sus ciudadanos pueden encontrar un gran concierto o una galería de arte en cualquier momento que gusten. No es de extrañar que a diferencia de la mayoría de las otras ciudades, jóvenes y viejos se unen para superar estos días.

Pero eso no significa que Boston sea débil. Justo es todo lo contrario. También es combativa, basta con preguntar a cualquier equipo que se haya enfrentado a los Patriotas, los Medias Rojas, los Celtics o los Osos Pardos de Hockey.

Desde 2004, no lo olvide, Boston ha ganado campeonatos en los cuatro deportes más importantes. Eso no le pasa a los tímidos.

Los cementerios están llenos de hombres y mujeres gloriosos: almas valientes que forjaron las primeras comunidades entre las tierras salvajes, que primero se levantaron contra la opresión británica, enfrentaron la vileza de la esclavitud, fueron de los primeros en defender los derechos de las mujeres, y en los últimos años han sido pioneros en la defensa de los derechos de los gays y las lesbianas.

Harvard tiene una gran cantidad de acreedores al Nobel y también se enorgullece de tener la mayor cantidad de Medallas de Honor entre todas las universidades, salvo las academias militares.

Tradicionalmente, el maratón ocurre durante la celebración del Día de los Patriotas, es un momento en el que la gente se da un tiempo para recordar a Lexington y Concord.

Uno puede ver recreaciones de los británicos marchando para deshacerse de los rebeldes, y hombres sin uniforme, ayudándolos entre el bosque. Si se quiere recordar la valentía de los primeros hombres y mujeres de Massachusetts, las historias de David McCullough te lo contarán.

Vuelva a leer 1776 y los fabulosos relatos de Bunker Hill y el levantamiento del asedio británico en Boston (cuando los hombres sacaron cañones a lo largo de Massachusetts para ahuyentar a la armada más poderosa del mundo).

Otra opción es John Adams, el libro que originalmente pretendía hablar sobre Adams y Jefferson, hasta que McCullough se enamoró de Jefferson y de Abigail.

Uno de mis episodios favoritos en el libro de Adams sucede cuando su marido insiste en llevar a su hijo adolescente, John Quincy, a un peligroso viaje a Inglaterra. Abigail escribe una carta de despedida a John Quincy la cual captura el espíritu de Nueva Inglaterra:

"No es en la calma tranquilidad de la vida, o en el reposo de un lugar pacífico, donde se forman los grandes individuos. Los hábitos de una mente vigorosa se forman al luchar con las dificultades. Las grandes necesidades llaman a las grandes virtudes ... cualidades que, de lo contrario permanecerían sin despertar en la vida y que forman el carácter del héroe y del estadista”.

En la mayor parte del país, a ese espíritu se le llama dureza; en Nueva Inglaterra, a menudo se le llama resistencia. Y con el paso del tiempo, eso no ha desaparecido.

Los atentados del lunes coronan un período de 50 años en los que Boston ha estado marcado por la violencia, la tragedia y el dolor. Empezó con el asesinato de un hijo favorito, John F. Kennedy, en 1963, y continuó con el asesinato de su hermano, Robert, después el accidente aéreo del joven John Jr. y la pérdida de otro hermano, Ted. Demasiada tristeza a lo largo de estos años.

Sin embargo, ha habido más. Massachusetts perdió 1,537 hombres en Vietnam, 12 en la primera Guerra del Golfo, y 118 en lo que va de las guerras contra Iraq y Afganistán.

El 11-S, dos de esos aviones volaron desde el Aeropuerto Internacional Logan de Boston. La violencia también ha acechado sus calles, pero tal y como lo han hecho muchas otras veces, la gente se vuelve a levantar.

A finales de la década de 1980, la violencia de pandillas y los asesinatos estaban en un nivel incontrolable; para 1990, Boston se sentía como el actual Chicago en tanto poseía el mayor número de asesinatos en su historia, muchos de ellos jóvenes.

Pero aun cuando en ocasiones es derribada, como lo fue por estos atentados, la verdadera historia de Boston es la forma en que siempre se vuelve a poner de pie. Ese frenesí en la década de 1980 y a principios de 1990 de los niños matando a los niños, incluso en los funerales, conmocionó tanto a la ciudad que los líderes de todos los sectores: políticos, religiosos, empresariales y sin fines de lucro, iniciaron una estrategia integral, basada en la comunidad, para llegar a tiempo a los jóvenes en situación de riesgo y tras más de cinco años, la tasa de homicidios disminuyó un 80%. Hubo un repunte a mediados de la década del 2000, sin embargo, otra vez las cifras están firmemente a la baja.

La guerra, la violencia, la tragedia: Boston no se rendirá ante las fuerzas más oscuras.

Los atentados del lunes destrozaron cualquier sensación de seguridad. La gente aquí observó con horror al abismo. Pero téngalo por seguro: Boston sigue vivo con el espíritu de Abigail Adams.

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Las grandes necesidades llamarán a las virtudes, y las cualidades que pudieran parecer dormidas cobrarán vida, formando el carácter de los nuevos héroes y líderes.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a David Gergen.

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