OPINIÓN: El incremento en las cuotas del IMSS, ¿qué finalidad tiene?

Antes que replantear la forma de cobrar las cuotas obrero-patronales, el IMSS debería sanear sus finanzas y saber en qué usará el dinero
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Autor: Surya Palacios | Otra fuente: 1

Nota del editor: Surya Palacios es socióloga, abogada y periodista mexicana. Colabora en la revista Idconline, que pertenece a Grupo Expansión. Síguela en su cuenta de twitter: @suryapalacios

(CNNMéxico) — El pleno de la Cámara de Diputados aprobó la semana pasada un dictamen que homologa los criterios con los que se calculan las cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con la base gravable del Impuesto Sobre la Renta (ISR), cuyo objetivo principal es fortalecer al sistema de seguridad social del país.

Esta iniciativa, que todavía tiene que ser avalada por el Senado mexicano, reforma el artículo 27 y deroga el numeral 32 de la Ley del Seguro Social, lo que en los hechos se traduce como un aumento en la cantidad que trabajadores y patrones deben aportar al IMSS.

En México, las cuotas obrero-patronales que se pagan a esa institución se calculan a partir del llamado Salario Base de Cotización (SBC), que se integra por todos los pagos que recibe el trabajador de parte de su contratante, aunque de esta base se excluyen el ahorro, las cuotas del seguro de retiro, las aportaciones al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), el reparto de utilidades y el pago por horas extras, entre otros.

En cambio, con la reforma, para calcular las cuotas al IMSS, solo podrán excluirse los conceptos que no estén gravados por la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), con lo que el IMSS podrá obtener 3,000 millones de pesos más al año.

El argumento principal de la reforma es que actualmente la base sobre la que se calculan las cuotas de seguridad social es distinta a la cantidad que sirve para computar el Impuesto Sobre la Renta, algo que no sucede en otros países.

Esta diferencia, que deriva de la misma ley que ahora se quiere modificar, ha provocado que se subestime el salario reportado al IMSS, disminuyendo con ello la carga de seguridad social (el pago de cuotas), en tanto que un salario mayor, que efectivamente se le paga al trabajador, junto con sus respectivas deducciones, sirve como base para el ISR.

En términos llanos esto quiere decir que, por ejemplo, al IMSS se le reporta que el trabajador gana 1,000.00 pesos, por ende —aproximadamente— la cuota que el patrón debe pagar a esa institución es de 65.00 pesos.

Al mismo tiempo, a la Secretaría de Hacienda se le dice que al empleado —de manera efectiva— se le entregaron 1,500.00 pesos.

Esto no significa que el patrón pague más impuestos, sino que al reportar una nómina mayor son igualmente mayores las deducciones que puede hacer el empresario en términos fiscales.

Con la reforma, a la cual se opone la iniciativa privada mexicana, la cantidad que sirve para calcular las cuotas de seguridad social debe ser igual a la que se toma como base para el pago del Impuesto Sobre la Renta.

Por ejemplo, con la ley actual, el reparto de utilidades, no forma parte de la base con la que se calculan las cuotas del IMSS. Sin embargo, para calcular el ISR esa cantidad sí se incluye como parte del salario del trabajador.

Con la reforma, estas diferencias se terminan, lo que en mi opinión hará mucho más sencillo el cumplimiento de ambas obligaciones: las de seguridad social y las fiscales.

De igual manera, como sucede en países como Francia o España, se aumentan las posibilidades de fiscalización de la autoridad, y el sistema de seguridad social se fortalece con mayores recursos.

Si bien las cuotas que los trabajadores pagan al IMSS aumentarán cerca de un 5%, los cálculos proyectados en la reforma aseguran que por cada peso aportado por el empleado, este obtendrá seis pesos más en su cuenta de ahorro para el retiro.

Así, en el mediano y largo plazo, el trabajador no resultaría afectdo por estas modificaciones. Por el contrario, aumentarían las posibilidades de tener un mejor ingreso cuando el asalariado se jubile. En cambio, la reforma sí impactará en el sector empresarial, que tenrá que pagar entre 7% y 10% más en cuotas de seguridad social.

Aunque en lo general esta propuesta es positiva, considero que es un esfuerzo aislado que no toma en cuenta de manera integral la problemática que vive el país en esta materia. De nada sirve una buena iniciativa de ley si los recursos que con ella se generarán serán destinados a un organismo cuyas finanzas están al borde del colapso. 

La propuesta en sí es adecuada bajo la lógica del principio de proporcionalidad. Es decir, si deduces impuestos sobre una cantidad, sobre esa misma cantidad haz las aportaciones a la seguridad social.

El problema, en mi opinión, es que la realdidad no puede ser transformada solo con modificaciones normativas.

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Primero deberían ser saneadas las finanzas del IMSS, después estimar los retos que el sistema de seguridad social enfrentará con el envejecimiento de la población, y finalmente hacer que todos los involucrados —gobierno, patrones y trabajadores— realicen, sin simulaciones, las aportaciones que por ley les correspondan.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Surya Palacios.

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