OPINIÓN: El sobrepeso y la obesidad, enemigos cotidianos de los niños

Más de 5 millones de niños padecen alguna de esas dos condiciones en México, según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
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Autor: José Ángel Córdova Villalobos | Otra fuente: 1

Nota del editor: José Ángel Córdova Villalobos fue secretario de Salud en México de 2006 a 2011 y secretario de Educación durante 2012, en la administración del expresidente Felipe Calderón. Ha sido diputado local y federal por el Partido Acción Nacional (PAN), partido al que ya no pertenece. Es médico cirujano. Síguelo en su cuenta de twitter: @JACVillalobos

(CNNMéxico) — LEncuesta Nacional de Salud y Nutrición realizada en el 2012 señala que hay alrededor de 5,664,870 niños en edad escolar con sobrepeso y obesidad en México.

Dicha encuesta, realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, señala que 34.4% de los niños que tienen entre 5 y 11 años presentan sobrepeso (19.8%) y obesidad (14.6%). Dicha encuesta siguió los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La prevalencia entre las niñas es de un 32%, mientras que en los niños es casi 5 puntos porcentuales mayor, 36.9%.

Por si fuera poco, el sobrepeso y la obesidad aumentan el número de las enfermedades crónicas no trasmisibles ligadas estrechamente a ellas: diabetes mellitus, hipertensión arterial, otras enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares e incluso el cáncer.

 

Para frenar este problema se requieren acciones contundentes porque el conjunto de estas enfermedades representan el mayor costo para los servicios de salud porque no son curables porque requieren de medicamentos permanentemente, terapias complementarias, originan discapacidades, y en consecuencia, disminución de la calidad de vida y en muchos casos muerte prematura.

La obesidad es una enfermedad crónica, multicausal, en la que inciden diferentes factores, tanto genéticos como sociales y ambientales, y muchos determinantes sociales y económicos que rodean a estas poblaciones.

En general, estamos ante un problema de nutrición inadecuada, aunada a una disminución progresiva de la práctica del ejercicio físico.

Estos factores causales están ligados a múltiples situaciones, entre las que se incluyen la pérdida de la cultura alimentaria tradicional (disminución importante del consumo de frutas y verduras entre otros), favorecida por el costo y la disponibilidad, escasa en muchos casos, de los alimentos de alto valor nutricional y la facilidad de encontrar alimentos con alto contenido calórico a bajo costo.

Influye también el consumo de alimentos ya preparados, impulsado por grandes campañas publicitarias y las dificultades derivadas de las ocupaciones diarias, así como el sedentarismo.

Por si fuera poco, actualmente, los niños pasan muchas horas frente a una pantalla de televisión o una computadora, acompañados en general de bebidas endulzadas o golosinas de gran contenido calórico.

Lo primero es reconocer que el problema existe.

¿Qué medidas ayudarían?

- Fortalecer desde el nacimiento la lactancia materna, que es una de las principales acciones que permiten un desarrollo metabólico adecuado.

- Desde el hogar, en conjunto con las autoridades educativas, mejorar la calidad nutricional de los alimentos que los niños llevan a la escuela o pueden adquirir en ella.

- Fortalecer la cultura nutricional desde los primeros años, para que el niño aprenda a balancear sus alimentos, a comer raciones adecuadas a su peso y edad, en horarios establecidos, y buscando privilegiar la ingestión de agua simple, en lugar de bebidas azucaradas.

- Reforzar la práctica del ejercicio físico tanto en la escuela como en el hogar u otros espacios, incrementar el hábito de caminar, subir escaleras o usar la bicicleta para desplazarse.

- Fortalecer la educación nutricional en toda la población para aumentar el equilibrio de los alimentos que deben consumirse.

- Dar seguimiento al trabajo con la industria de los alimentos para suspender la promoción de alimentos (golosinas) de alto valor calórico en los horarios de programación dirigida a los niños.

- Aumentar la cartera de productos con menor cantidad de calorías, azúcar, sal, sin colesterol o grasas saturadas.

- Mejorar el etiquetado de los alimentos, para que el consumidor pueda tener información que le permita seleccionar adecuadamente la cantidad, calidad y balance de lo que va a consumir. 

Una política de este tipo requiere de una evaluación continua para conocer los resultados, y en consecuencia corregirla o ampliarla, y particularmente mantener en la mente la importancia de un estado nutricional adecuado como una garantía para una mayor esperanza de vida con calidad.

Aquello de que "el niño gordito parece muy sanito", en nuestros tiempos, es algo muy cuestionable.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a José Ángel Córdova Villalobos.

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